Archivo de la etiqueta: Libros y novelas

Dune: La boda de Alia y Duncan (I)

¿Es posible que un ghola pueda amar? Esta fue mi pregunta al comienzo, pero ahora ya no lo es. Duncan Idaho y yo tenemos un entendimiento.

—Alia Atreides, notas privadas

Tan solo a horas de que la boda de Alia y Duncan comenzara, tres guardias Amazonas escoltaron a Dama Jessica a su lugar de honor en el borde del desierto más allá de los muros de la Ciudadela.

Stilgar era su compañero mientras se movía a través de las multitudes festivas vestidas con ropas formales para la feliz ocasión. Intencionalmente había mantenido su distancia del líder Fremen desde que regresaron ambos de la ceremonia secreta en honor a Chani. Manteniendo su silencio, Jessica y el Naib tomaron asiento en las gradas con vistas perfectas a la extensión del desierto. Cientos de trabajadores diligentes habían peinado las dunas con rastrillos finos y utilizado sopladores suaves para borrar huellas y eliminar cualquier tipo de ruido -Un derroche extravagante e innecesario de esfuerzo, pensó Jessica, porque los vientos rápidos borrarían cualquier marca pronto. Sigue leyendo

Dune: Los Destructores (y II)

Ahora la raza humana no tenía armas suficientes para enfrentarse al verdadero Enemigo. Los destructores les resultaban tan incomprensibles como los artefactos que Tio Holtzman había creado para plegar el espacio, y las mujeres no tenían ni idea de cómo crear más. Por el bien de la humanidad, esperaba que los ixianos sí pudieran hacerlo.

Los tiempos extremos exigen acciones extremas. Sigue leyendo

Dune: La captura de Bronso (y IV)

Con sus sentidos acentuados y la paranoia agudizada por vivir tantos años como fugitivo, Bronso detectó el asalto primero. Un cambio en el aire, una serie de sonidos débiles, fuera de lugar. Maldijo y miró por la ventana, pero no vio nada. Sin embargo, algo no estaba bien.

—Al tóptero en la azotea— ¡hemos sido rastreados!-. Jessica se resistió.

—¡Dispondrán de tópteros para perseguirnos!

Bronso le dio una rápida sonrisa socarrona.

—El mío tiene modificaciones ixianas. Sigue leyendo

Dune: La captura de Bronso (III)

Bronso trajo café de especia para él y Jessica en una bandeja de plata, entregándole una taza humeante. Había estado esperando mucho tiempo para aquella reunión.

—Ahora que mi madre está lejos de Wallach IX, he comenzado a repensar mi papel, Dama Jessica. Durante los últimos siete años, he hecho exactamente lo que Paul me pidió. Lo hice porque me convenció de la necesidad de atacar la reputación de un gran hombre, de un amigo. Planté mis semillas, y veremos si el terreno fértil del tiempo permite que crezcan. Sigue leyendo

Dune: La captura de Bronso (II)

Justo antes del atardecer, Duncan Idaho salió de un vehículo terrestre por la calle desde el edificio blanco en Carthag; Gurney lo siguió de cerca detrás de él.

Hombres y mujeres uniformados pasaron alrededor de los dos hombres desde sus posiciones de espera, para cruzar de una calle a otra. Gurney había insistido en participar en aquella operación, y el ghola no parecía sospechar que los dos tuvieran motivos totalmente diferentes.

Aunque sabía la verdad, Gurney se sentía atrapado en una gran Tormenta de Coriolis de acontecimientos, y no sabía cómo podría salvar la situación. Duncan y sus tropas se acercaban. Sigue leyendo

Dune: La captura de Bronso (I)

Carthag, la segunda ciudad más poblada de Dune, había sido llamada “una pústula en la piel del planeta” por el Planetólogo Pardot Kynes. La antigua capital Harkonnen contaba con una población de más de dos millones de personas, aunque dichos números eran sólo estimaciones, ya que muchos de los que vivían y trabajaban en la ciudad eludían los empadronamientos. Sigue leyendo

Epigrafes de Dune (XLII)

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“Tu, la primera persona en al menos cuatro mil años que encuentras mis crónicas, ten cuidado.

No te sientas honrado por ser el primero en leer las revelaciones de mi almacén ixiano. Hallarás en él mucho dolor. Aparte de los escasos vislumbres necesarios para asegurarme de que la Senda de Oro continuaba, nunca sentí el deseo de curiosear más allá de estos cuatro milenios. Por lo tanto, no sé a ciencia cierta lo que puedan significar los acontecimientos de mis diarios para tus tiempos. Sigue leyendo