Archivo de la etiqueta: Libros y novelas

Epigrafes de Dune (XLII)

“Fue una época de genios, de personas que extendieron los límites de su imaginación y se preguntaron sobre las posibilidades de su raza”.

Historia de las Grandes Escuelas

“Uno podría pensar que la humanidad obtendría la paz y la prosperidad tras la derrota de las máquinas pensantes y la formación de la Liga del Landsraad para reemplazar a la antigua Liga de Nobles, pero las batallas solo se habian tomado una pausa. Sin un enemigo externo con quien luchar, comenzamos a pelear entre nosotros”.

—Análisis del Imperio.

“Sisterhood of Dune” (B.Herbert y K.J.Anderson)

Dune: La boda de Alia y Duncan (y III)

Cuando la puesta del sol se desvaneció en la oscuridad, las luces multicolores jugaron través de las arenas y las ventanas del palacio anexo. Duncan se situó en un ángulo de visualización en una de las paredes, y Alia se unió a él para que pudieran observar la multitud. Mientras la pareja miraba desde detrás de las paredes de la alta habitación de Alia, sus guardias Amazonas marcharon hacia fuera sobre las arenas y tomaron sus puestos para proteger a los participantes e invitados. Aumentando la vista, ella vio un vestido negro de Sayyadina, junto con un sacerdote Qizara con una túnica amarilla, de pie en una piscina de luz en la cresta de la duna. Todo el mundo estaba esperando que ella y Duncan llegaran. Sigue leyendo

Dune: La boda de Alia y Duncan (II)

Fuera de la vista, Alia permanecía desnuda en el balcón de un anexo del palacio en el extremo más alejado de la ciudad. El sol se ponía en el horizonte, lanzando largas sombras sobre los escarpes rocosos. En las arenas de abajo, las mujeres jóvenes Fremen giraban y cantaban, sus cabellos volando sueltos y libres. Las danzas tradicionales de matrimonio estaban en marcha. Sigue leyendo

Dune: La boda de Alia y Duncan (I)

¿Es posible que un ghola pueda amar? Esta fue mi pregunta al comienzo, pero ahora ya no lo es. Duncan Idaho y yo tenemos un entendimiento.

—Alia Atreides, notas privadas

Tan solo a horas de que la boda de Alia y Duncan comenzara, tres guardias Amazonas escoltaron a Dama Jessica a su lugar de honor en el borde del desierto más allá de los muros de la Ciudadela.

Stilgar era su compañero mientras se movía a través de las multitudes festivas vestidas con ropas formales para la feliz ocasión. Intencionalmente había mantenido su distancia del líder Fremen desde que regresaron ambos de la ceremonia secreta en honor a Chani. Manteniendo su silencio, Jessica y el Naib tomaron asiento en las gradas con vistas perfectas a la extensión del desierto. Cientos de trabajadores diligentes habían peinado las dunas con rastrillos finos y utilizado sopladores suaves para borrar huellas y eliminar cualquier tipo de ruido -Un derroche extravagante e innecesario de esfuerzo, pensó Jessica, porque los vientos rápidos borrarían cualquier marca pronto. Sigue leyendo

Dune: Los Destructores (y II)

Ahora la raza humana no tenía armas suficientes para enfrentarse al verdadero Enemigo. Los destructores les resultaban tan incomprensibles como los artefactos que Tio Holtzman había creado para plegar el espacio, y las mujeres no tenían ni idea de cómo crear más. Por el bien de la humanidad, esperaba que los ixianos sí pudieran hacerlo.

Los tiempos extremos exigen acciones extremas. Sigue leyendo

Dune: La captura de Bronso (y IV)

Con sus sentidos acentuados y la paranoia agudizada por vivir tantos años como fugitivo, Bronso detectó el asalto primero. Un cambio en el aire, una serie de sonidos débiles, fuera de lugar. Maldijo y miró por la ventana, pero no vio nada. Sin embargo, algo no estaba bien.

—Al tóptero en la azotea— ¡hemos sido rastreados!-. Jessica se resistió.

—¡Dispondrán de tópteros para perseguirnos!

Bronso le dio una rápida sonrisa socarrona.

—El mío tiene modificaciones ixianas. Sigue leyendo

Dune: La captura de Bronso (III)

Bronso trajo café de especia para él y Jessica en una bandeja de plata, entregándole una taza humeante. Había estado esperando mucho tiempo para aquella reunión.

—Ahora que mi madre está lejos de Wallach IX, he comenzado a repensar mi papel, Dama Jessica. Durante los últimos siete años, he hecho exactamente lo que Paul me pidió. Lo hice porque me convenció de la necesidad de atacar la reputación de un gran hombre, de un amigo. Planté mis semillas, y veremos si el terreno fértil del tiempo permite que crezcan. Sigue leyendo