Archivo de la categoría: LA SAGA DUNE

Dune: Las aguas del Kanly (y XIII)

La propia existencia de Rabban era como polvora abrasiva en las arterias de Gurney, colocando el centro del dolor en su pecho. El fornido hombre se sento en una mesa puesta sobre las tropas para que pudiera verlo todo. Rabban tenia su propia racion extravangante de comida. No se quedo sentado el nuevo gobernador de Arrakis. Levanto una copa de cristal en su mano izquierda y dijo: -Tenemos el agua, y en Arrakis el agua es vida. Nuestro cisterna llego a destino, pero estuvo muy cerca el desastre. Este planeta es peligroso, y hay algunos que desean dañar nuestro mandato. Sigue leyendo

Dune: Las aguas del Kanly (XII)

CAP 7

El uniforme le sentaba suficientemente bien, a pesar de las marcas y el hecho de que los otros podian verle y considerarle un Harkonnen. Pero ese disgusto era necesario. Gracias a la represion que Rabban inflingia a sus propias tropas, asi como las gentes oprimidas que trabajan en la guarnicion, pocos harian preguntas. Gurney deberia usar sus propias sospechas y miedos contra ellos, contra el mismo Rabban. Sigue leyendo

Dune: Las aguas del Kanly (XI)

CAP 6

En el sietch escondido de los contrabandistas, en el desierto profundo, el animo era una mezcla de enfado unido con odio. Mientras las defensas aereas Harkonnen se lanzaban para interceptar y escoltar al cisterna, la capsula de salvamento de Gurney se estrellaba en el desierto. Bien lejos del cisterna, las naves de los contrabandistas los recuperaron a tiempo de evitar una tormenta que se preparaba en la atmosfera, y llevarles rapidamente al abrigo de rocas y cañones del desierto. Los Harkonnen encontraron la capsula, pero a ninguno de los contrabandistas, y la tormenta les hizo volver a Cartagh. Sigue leyendo

Dune: Las aguas del Kanly (X)

Gurney y sus hombres corrieron, lanzando rafagas, cargando con otros dos soldados Atreides a la cabeza. La mampara de la entrada hacia un cuello de botella y solo podian pasar de tres en tres, y entonces vio lo que se habia temido.

Ademas de la pequeña tripulacion, veinte soldados armados Harkonnen les hicieron frente. Las alarmas comenzaron a sonar en el cisterna. Sigue leyendo

Dune: Las aguas del Kanly (IX)

CAP 5

Fue muy sencillo intervenir los sistemas del cisterna. Haciendo su papel de funcionarios de la Cofradia, Gurney y sus hombres verificaron los motores del cisterna, reconocieron la carga de agua que llevaba y autorizaron la salida desde el carguero. Una hora mas tarde, despues de que casi todos las otras naves que salian hacia Arrakis ya hubieran dejado los muelles y descendieran al planeta desierto, el cisterna estaba preparado para salir. Los inspectores de la Cofradia marcharon a traves del tubo de acceso a la cubierta principal, o al menos eso mostraban las grabaciones, y el capitan recibio la autorizacion de partida. Sigue leyendo

Dune: Las aguas del Kanly (VIII)

Gurney se sintio aliviado cuando llegaron a la rampa asiganda para el cisterna Harkonnen. Gurney uso sus tarjetas de acceso, sin tener otra opcion qque fiarse de Fenring y sus aliados en la Cofradia que habian desviado a los otros equipos de inspeccion, dejandoles el camino abierto a el y su tripulacion. Como manera de proceder, la Cofradia no se involucraba en riñas entre Casas o feudos, especialmente por algo como un simple cisterna… y menos aun por el arrebato de ira de los ultimos supervivientes de una Casa noble caida del Landsraad. La Casa Atreides era irrelevante para ellos, pero no lo era para Gurney y sus hombres. Sigue leyendo

Dune: Las aguas del Kanly (VII)

CAP 4

Doce hombres, todo leales, verdaderos Atreides veteranos para esta mision.

Gurney les selecciono personalmente y eso no gusto a los otros en el escondrijo de los contrabandistas, porque cada uno de aquellos hombres que habia sobrevivido a Arrakeen aun servia a la memoria del Duque Leto y su familia y querian compartir con Gurney la busqueda del kanly. Ellos querian derramar sangre Harkonnen, pero solo podia llevar un pequeño grupo a la mision en el crucero de la Cofradia, donde podrian robar el cisterna de agua de Rabban. Una docena le seguian… y Gurney no les prometio que sobrevivirian. Simplemente les dijo que podrian vivir o morir. Hombres valientes y dedicados.

-Por la Casa Atreides!.-, brindaron, unidos a los otros Atreides que no irian a la mision. Sigue leyendo