Archivo de la categoría: FOT AËL

Las Crónicas: en una isla de oriente (2)

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– Oye muchachos, esto no puede seguir así. Tenemos que largarnos – dije yo-.

– Muy bien, Gran Estratega de Darokin, ¿y cómo lo hacemos? No tenemos ni armas – objetó Segis-.

– Varios barcos atracan aquí clandestinamente, cada semana – repliqué-. La cuestión es cómo podemos meternos en uno sin levantar sospechas…cosa harto difícil, dado que nos usan de estibadores para cargarlos. Nos echarían de menos al instante, si no nos vieran.

– P-Pues va-vamos bi-bien – dijo Poli, nuestro mago tartamudo-. Sigue leyendo

Las Crónicas: en una isla de Oriente (1)

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Hijos míos, hay ocasiones en las que hay que saber montárselo, en situaciones de necesidad…Leed, leedSigue leyendo

Las Crónicas: manda huevos

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Hijos míos, a veces los encargos que se te encomiendan son de lo más peligroso y enrevesado…y reflejan bien la actualidad en vuestro mundo real…Leed, leed… Sigue leyendo

Epílogo: la organización del nuevo Estado

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Desde el primer momento, el duque Stefan IV trató por todos los medios de levantar un Estado arruinado por la guerra: tan sólo 70.000 humanos poblaban el país en esos momentos (la práctica totalidad de los  monstruos había desaparecido con el conflicto), y la esquina noreste no estaba en la práctica bajo su poder, así como tampoco los pantanos de Blight (no obstante, la población de monstruos caóticos de ambos lugares estaba muy lejos de representar una amenaza). Sigue leyendo

La conquista de Marilenev (y 3)

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Zêldan Arunsun, presidente de Darokin, y Sulex I, emperador de Thyatis, se personaron en el campamento asediador de Specularum y ordenaron mandar legados a negociar una rendición honrosa; ambos deseaban evitar matanzas inútiles y un sitio costoso en hombres y dinero. El general Krând se presentó personalmente en el trozo de tierra frente a las murallas destinado a las conversaciones, para comunicar a los legados que su señor Beldon Von Hendrinks había huido meses atrás, y que él era de facto el jefe del Estado; y también que deseaba entrevistarse en persona con algún general o similar, para rendirse formalmente, ya que era consciente de la inutilidad de una resistencia postrera de sus tropas. Sigue leyendo

La conquista de Marilenev (2)

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Los combates se interrumpieron hasta el 1 de Zûr (marzo), si bien ocurrió algo de capital importancia: las naves que habían quedado en el puerto de Specularum y que no tomaron parte en la batalla de isla Aloysius, zarparon a los pocos días del desenlace del choque, antes de que los buques aliados pudieran concretar un bloqueo naval a la costa del Gran Ducado; tales embarcaciones, con destino desconocido, llevaban consigo a Von Hendrinks, a todos sus nobles, a los generales más destacados, a los maestros de los astilleros…y a casi todas las riquezas del botín de guerra en sus bodegas. Esta fuga se convirtió pronto en uno de los temas centrales de la política internacional en los años siguientes, ofreciéndose una recompensa de 100.000 piezas de oro a quien echase el guante a Von Hendrinks. Sigue leyendo

Capítulo 7: la conquista de Marilenev

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Los Aliados no tardaron en desembarcar sus tropas en Ierendi y en Minrothad Guilds; eso sí, los archipiélagos habían sido machacados a base de saqueos, pillaje, matanzas de civiles…ambas naciones estaban, pues, en la más absoluta miseria. Dentro de lo malo, en los Minrothad Guilds el gobierno, la mayoría de la población civil y parte de las riquezas fueron puestos a salvo en Thyatis, antes de la conquista de Von Hendrinks. “Sólo” un quince por ciento de los habitantes había desaparecido, y fue relativamente fácil volver a levantar las instituciones, infraestructuras y demás. Como milicia, 1.500 soldados fueron repartidos por el archipiélago, más una Marina de guerra que no eran sino barcos capturados al Caos en diferentes batallas (4 carracas, una galera y varios drakkars). Como monedas oficiales se establecieron los denarios de oro de Darokin y los besantes de oro de Thyatis, con idéntica paridad. Sigue leyendo