Dune: Las aguas del Kanly (VI)

CAP 3

No fue dificil unir a los habitantes del desierto y los Fremen contra los Harkonnen. Gurney lo sabia, conocia a la Bestia Rabban.

Menos de una semana despues de la reunion secreta con Fenring, los exploradores contrabandistas y los cazadores de especia descubrieron una columna de humo como una bandera negra en una llanura del mismo centro del desierto, junto a un cañon, el lugar ocupado por uno de los graben locales. El pequeño poblado recogia las gotas de humedad del aire con grandes condensadores y trampas de viento. La gente escarbaba los minerales de la roca y los metales y sacaba la especia justa del desierto abierto para comerciar en las ciudades por suministros y medicinas necesarias, sin lujos. El humo habia habia flotado durante horas antes de que un observador diera el aviso.

Despues de verificar el tiempo meteorologico y que no hubiera gusanos de arena en la zona o ciclones turbulentos en su rumbo, Gurney volo a baja altitud el ornitoptero. Junto a el viajaba un concentrado Orbo, ademas de Staban y otros diez hombres armados que iban sentados detras, todos con ropa del desierto. Incluso despues de llevar alli varado durante un año entre los contrabandistas, Gurney aun encontraba incomodo preparse para el combate sin un escudo personal, pero nadie en Arrakis los llevaba. No solo porque la arena y el polvo provocaran fallos de funcionamiento, si no porque el pulso el escudo provocaba la atraccion de los gusanos gigantes.

Ningun tipo de proteccion personal era mas valiosa que el riesgo de enfrentarse a un monstruo asi.

El torpe Orbo miraba a traves del plaz de la ventana del toptero mientras Gurney volaba hacia el humo.

Uno o dos veces habia considerado desafiar al giganton a un duelo, matarle delante de los otros contrabandistas por el insulto de destrozar su baliset. Las cuevas de los contrabandistas estaban sin musica ahora, y Gurney lo encontraba mucho mas triste y solitario. Pero sabia que si desafia a Orbo, que tenia muchos amigos entre los contrabandistas, dañaria su propia posicion ante ellos. Incluso si ganaba el duelo, se tendria que marchar. Gurney no queria eso, no podria afrontarlo. Necesitaba a esos contrabandistas duros, especialmente ahora que estaba tan cerca de lograr lo que queria. No habia olvidado a Orbo, pero no le daba mayor importancia de momento, bloqueando como si le pusiera detras de la muralla de una fortaleza. No permitiria que el incidente le amargara del mismo modo que Rabban lo hizo.

El modo que la traidora Jessica ya le habia amargado.

-Se que eso-, dijo Orbo, señalando hacia la superficie. El ruido de las turbinas y el mover de las alas articuladas casi ahogan su voz.

Gurney miro a su lado, a traves de la ventana de Orbo. -Que hay ahi?.

Orbo simplemente miraba. Justo detras Staban miraba cerca. -Su aldea esta ahi fuera. Vino de la gente del desierto y se unio a nosotros. A veces traemos agua y suministros a este lugar.

Mientras Gurney volaba, tuvo una sensacion de hundirse con el enorme rizo que formaba el humo a su alrededor. -Parece que alguien mas lo encontro.

Orbo miraba triste. El ya lo habia descubierto por si mismo.

Los contrabandistas se inquietaron mas cuando Gurney piloto el toptero por los acantilados y el cañon arqueado. Negras marcas de explosiones marcaban el suelo del desierto. Los una vez unidos edificios del puesto avanzado habia sido destruidos y quemados. Los cuerpos yacian por las calles, con la piel ennegrecida, algunos de ellos en sus destiltrajes tenian fuegos internos, como una fabrica de sandwiches que cocinaran la carne dentro.

Gurney apenas habia aterrizado el toptero cuando Orbo irrumpio por la puerta y hundio sus botas en la arena. No habia fijado sus tapones nasales o la mascara. Siguio adelante, dejando salir sonidos primitivos mientras los demas le seguian.

Gurney apago los rotores, plego las alas articuladas y se unio a Staban fuera. Mientras, Orbo y los contrabandistas buscaban restos entre las cabañas, las viviendas bajas construidas en los muros del acantilado, los cobertizos de suministros que habia sido derribados con explosivos, queriendo encontrar freneticamente supervivientes. Gurney sabia que no encontrarian ninguno. Rabban nunca dejaria ninguno.

Orbo regreso, con la cara desencajada. El hollin cubria sus mejillas y la ropa del desierto. Otros contrabandistas habian amontonado los cuerpos de los aldeanos, dejandolos sobre el sombrio suelo del cañon.

-Quien hizo esto?-, Orbo dijo llorando. -Por que?.

-Ya sabes quien lo ha hecho-, dijo Gurney. -Quizas tu gente no le pago a Rabban los diezmos que les pedia, o simplemente sus hombres estaban aburridos.

-No hay supervivientes?-, pregunto Tuek.

-Todos muertos. Queria quemarlo todo y asi nadie encontraria esta aldea. Una simple tormenta de arena podria ocultar el resto de las evidencias.

-A Rabban no le importan las evidencias que deja atras-, dijo Gurney. -Es muy feliz dejando que lo encuentres. Docenas de otras aldeas en el pan y el graben han sufrido lo mismo el pasado año. Rabban necesita que le teman todos. Esto es un derroche, no liderazgo.

Cuando miro hacia arriba, capto un movimiento breve en los acantilados de roca, de una figura humana, lanzandose a una hendidura. Con una capa de camuflaje puesta ya no pudo verlo mas.

-Fremen, musito Staban.

-Gurney estaba intrigado. -Un testigo, quizas?.

-Pareceria mas que diviso el humo y vino a investigar, y llevarse lo que pudiera.

Gurney observo los cuerpos alineados fuera de la aldea, recordando el rumor de que los Fremen tomaban los cuerpos de sus victimas y les extraian el agua de su cuerpo. Si, el agua era algo mas que una preciosa comodidad alli. Si Gurney y los contrabandistas no hubieran aparecido, puede que los Fremen se hubieran llevado los cuerpos y que nadie hubiera sabido que les habia pasado. Miro a los acantilados, no vio mas movimientos, puede que el furtivo Fremen ya se hubiera desvanecido. Sospecho que otros estarian observando, tambien camuflados. Estarian escuchando.

Gurney miro a Orbo, despues al lider contrabandista, y grito fuerte: -Staban, este es el tiempo de la venganza. Me has hecho esperar demasiado. Ahora el pueblo de Orbo esta destruido, toda su familia, Staban, tu padre tambien esta muerto. Todos muertos por los Harkonnen-. Subio aun mas la voz: -Y todos vosotros, Fremen. Se que estais escuchando. Extended la palabra por todos vuestros sietch. Decidle a la gente del desierto en las aldeas de los graben y aquellas escondidas en lo mas profundo del desierto que necesitamos una gran cantidad de especia… no para nuestro propio beneficio, si no para hacer los sobronos adecuados. Decidles que tenemos un modo de herir a la Bestia que hizo esto.

Gurney sabia que sus palabras resonarian aqui y que el mensaje seria extendido. Los supervivientes y desconsolados de otras aldeas que ya habian sido presa de Rabban… aquellos que podrian ayudarles. No era el unico con justificacion para la venganza. Demasiada sangre habia sido derramada que no se podria medir en coste de especia.

Tenian tres semanas para lograr una enorme cantidad de melange antes de que el Conde regresara. Ellos lograron mas de la que necesitaban en dos.

“Las aguas del Kanly”, de B.Herbert y K.J.Anderson

Traduccion libre de Danienlared

Leer parte I, II, III, IV, V, VII, VIII, IX, X, XI, XII y XIII

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