Dune: Las aguas del Kanly (II)

Staban Tuek emergio desde una pequeña camara que usaba como oficina, y su expresion era sombria. Primero miro al apartado Orbo y despues al instrumento destrozado sobre el suelo. -Que has hecho ahora, Gurney Halleck?, pregunto.

Gurney trato de controlarse. “Todo a su tiempo, y hay tiempo para todo”. -Asi que ves mi mas preciada posesion destrozada, y lo primero que preguntas es que he hecho yo?.

-Si, lo hago-. Miro el tunel por el que Orbo se estaba marchando. -Ese hombre no tiene imaginacion para ser cruel. Has hecho algo que le ha irritado. Que le ha irritado seriamente.

Gurney movio sus dedos como si estuviera tocando un baliset imaginario. -Parece que a algunos de tus hombres no le gustan las canciones tristes.

El lider contrabandista resoplo. -A ninguno nos gustan. Y estamos ya bastante cansados de ti-. Su expresion se suavizo y sonrio para mitigar sus palabras. -Tu estas obsesionado por la derrota de los Atreides, mas que por las victorias que vendran. Tu y tus hombres sois contrabandistas y deberiais estar pensando en saqueos de especia, aprovechar el mercado negro y robar equipo a los Harkonnen y revenderselo a precios exhorbitantes-. Staban sacudio su cabeza. -El pasado esta ya pasado. Y recuerda lo que te dije la primera vez que viniste a mi despues de la caida de Arrakeen, cuando apareciste sucio y quemado, debil y hambriento.

-Aquella misma noche tu padre fue asesinado por los monstruos Harkonnen, dijo Gurney.

Staban se crispo, pero relahjo su gesto y se centro en lo que iba a decir. -Te di un hogar pero te avise que no buscaras la venganza rapidamente contra nuestros nuevos señores planetarios, la Casa Harkonnen. Como decia mi padre: “Una piedra es pesada y la arena es ligera; pero la ira de un tonto es mas pesada que las dos juntas”.

-Recuerdo la cita-. respondio Gurney, -Pero prefiero otra de Esmar Tuek-. Sonrio iluminando el gesto de la cara: “Hay mas de una manera de destruir a un enemigo”. Le pego una patada a los restos del baliset como si estos no significaran nada para el. Comparados con sus planes, el instrumento perdido era una cosa trivial. La venganza contra los Harkonnen, contra el repugnante gobernador Bestia Rabban era lo principal. -He estado reflexionando sobre algo de la Biblia Catolica Naranja: “Un hombre que piensa tiene infinitas opciones, pero un hombre reactivo esta condenado a un solo camino”.

-Tu siempre tienes una cita. Para cada ocasion, parece. Y ahora que quieres decir con eso?.

-Significa que tengo una idea de como puedo hacer daño a Rabban, una que resulte beneficiosa para ambos.

-Tuek quedo intrigado. -Prefiero esa linea de pensamiento. Cuentame.

-Gurney se sacudio y camino con el lider contrabandista de vuelta a la oficina, hablandole en voz baja. -Los cargamentos regulares de suministros y equipo vienen desde fuera del planeta a la guarnicion de Rabban en Carthag. La Bestia no debe tener todo listado-. Se dio una pausa, dejando la idea que profundizara en Staban. La cara de este reflejaba sus pensamientos.

-Primero-, dijo Gurney, tenemos que conseguir un encuentro del embajador no-oficial del Emperador con los contrabandistas.

“Las aguas del Kanly”, de B.Herbert y K.J.Anderson

Traduccion libre de Danienlared

Leer parte I, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII y XIII

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