Dune: Las aguas del Kanly (I)

Los años perdidos de Gurney Halleck

“La sangre es mas densa que el agua.
El agua es mas valiosa que la especia.
La venganza es lo mas valioso de todo”
(Canciones de Gurney Halleck)

CAP 1

Las cuerdas del baliset sonaron y el volante giro, produciendo una cancion triste… como siempre hacia.

Gurney Halleck usaba el multilector, centrado en la musica que venia de su amado instrumento, inmerso en su estado de animo, el dolor y el odio. Con la musica, el no necesitaba pensar en el ardiente aire seco, las cuevas de pared de roca de los escondites de los contrabandistas, la afliccion que se habia asentado en sus huesos tan profundamente, y que aun estaba alli pese haber pasado un año entero.

Las fuerzas Harkonnen habian entrado en la fortaleza Atreides tan pronto como los escudos de la fortaleza cayeron gracias a un traidor aun no identificado, no tenia la mas minimima duda. Gurney estaba convencido que esa persona era la bruja Jessica, y debido a ella el Duque Leto estaba muerto, el joven Amo Paul estaba muerto tambien, asi como el leal Maestro Espadachin Duncan Idaho, un Maestro de Armas al igual que Gurney.

Y si sus informes eran correctos, fue la propia Jessica.

Despues de que los Harkonnen tomaran posesion de nuevo de Arrakis, el planeta mas conocido como Dune, Gurney era el unico oficial superviviente, el y 73 hombres mas. El Mentat Atreides Thufir Hawat fue capturado vivo, y ahora servia al vil baron Harkonnen. Solo Gurney y sus hombres permanecian libres, y hablaban de cobrarse la venganza a menudo.

Pero era dificil y se habia alargado en el tiempo. Dejo que las emociones fluyeran y canto un triste estribillo:

“Un hombre de su gente, no de si mismo,
El Duque Leto traicionado, oh, quien pudo haber sido?,
De todos los nobles,por que nuestro galante Duque?,
Yo nunca te olvidare, nunca perdonare…”.

Gurney observaba como las sombras caian sobre el tras las luz de los globos suspensores cerca del techo de roca. Un hombre fuerte, mas alto que Gurney por una cabeza, de rasgos que parecia estar hecho de roca volcanica que un escultor inexperto habia usado para crearlo tras tomar demasiada cerveza de especia, estaba alli. Orbo era uno de los contrabandistas de confianza que habia servido a su lider, Staban Tuek, durante años. Poseia una fuerza fisica muscular y resistencia excelsa, pero carecia de seso.

Gurney se mantuvo tocando a pesar de todo, ya que sus canciones rompian el silencio y enfadaban a Orbo. El resto del grupo ocupaba esa especie de salon de roca en el escondite de los contrabandistas, su improvisado sietch en el desierto profundo. Las cuevas naturales habian sido cavadas mas profundamente con maquinaria pesada, y las camaras-dormitorio parecian las cabinas de un puente espacial en un carguero.

Muchos de los hombres de Gurney estaban en el salon de roca jugando, hablando de sus hogares hace tanto tiempo perdidos en Caladan, describiendo sus aventuras con mujeres en dias pasados. Muchos discutian sobre negocios, porque Staban Tuek era quien determinaba el momento y el lugar de sus acciones, y los contrabandistas le seguian.

Los dedos de Gurney seguian sobre las cuerdas del baliset. La cara de Orbo se enrojecia mas y mas, como si pareciera que no era capaz de articular en palabras su enfado.

-No eres aficionado a la musica, verdad?- Gurney pregunto. Lo imaginaba ya que el giganton mostraba disconformidad a menudo al oirle tocar y cantar.

-Oh, la musica esta bien-, dijo Orbo con voz profunda debido a una vida larga respirando polvo. -Lo que no me gusta es tu musica. Me gusta la musica alegre, divertida-, dijo tosiendo. Tus canciones tienen demasiado odio y animo de venganza.

Los ojos de Gurney se entrecerraron. Aquel hombre estaba pisando terreno peligroso y podia hacerse daño si seguia por alli, no importaba lo fortachon que fuera. -Quizas la venganza es la cosa mas importante sobre la que puedo cantar… y mas aun despues de lo que hizo la Casa Harkonnen…

Orbo sacudio su cabeza. -Somos contrabandistas y no tenemos tiempo para la politica. Tu eres peligroso.

Con la plama de su mano Gurney paro el giro del volante del baliset. -Cuando mis hombres y yo nos unimos a vosotros, le jure a Staban que dejaria de lado mi venganza y encontraria el modo adecuado de ejecutarla, pero no que me olvidaria de ello-. Su voz se mezclo con la emocion propia. -Pensar en la venganza me hace seguir adelante.

Orbo agarro el baliset, arrebatandoselo de sus manos. Gurney trato de evitarlo, pero aquel fortachon lo revento contra la pared caliente de roca. Un sonido discordante salio del baliset, como si fueran los fantasmas de las canciones tristes de Gurney. Con un gruñido enfadado, lanzo los restos del baliset a los pies de Gurney. -Ahora que ya no puedes hacer musica, al fin tendremos paz.

En otro momento, Gurney podria haberlo asesinado en aquel mismo sitio. Apreto la mandibula, haciendo que la cicatriz de la tintaparra pasara a un tono morado como una serpiente. Muchos de los otros supervivientes Atreides se dieron la vuelta dispuestos a matar a Orbo si este intentaba huir. Gurney alzo una mano, deteniendoles. Se trago su propio odio, metiendolo en un lugar interno de su mente, como venia haciendo desde aquella fatidica noche.

“Las aguas del Kanly”, de B.Herbert y K.J.Anderson

Traduccion libre de Danienlared

Leer parte II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII y XIII

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