Dune: En la Celda de la Muerte (y III)

—Así que, ¿Alia te ha dicho la manera de tu ejecución?

—Destilador Huanui, mientras todavía estoy vivo. No me imagino que sea muy agradable.

Con un movimiento repentino, Jessica sacó una de sus manos, dejando al descubierto una aguja de plata en sus dedos.

—Bronso, este es el enemigo prepotente, el gom jabbar. Un solo pinchazo del veneno y tus miserias se acabarán, rápido y sin dolor.

Él no se inmutó.

—¿Alia te ha enviado como mi verdugo, entonces, al igual que anteriormente utilizó a Stilgar? ¿O es que fuiste tú? Esa aguja sin duda me silenciaría. No tiene nada de que preocuparse.

—Elegí esto, Bronso, como bondad hacia ti, y una recompensa por tu valentía. Los otros lo verán como el acto de una madre indignada. Ni siquiera Alia se atrevería a castigarme por ello—. Sostuvo la aguja sólo centímetros de su cuello.

Aunque Bronso obviamente no tenía miedo de la aguja, negó con la cabeza.

—Le doy las gracias desde el fondo de mi corazón, pero no puedo permitir que esto suceda, no sólo por usted, si no por mi propio legado. Recuerde, trabajé con los Jongleurs. ¿Qué clase de final sería esta, una muerte tranquila y sin dolor, teniéndola a usted solamente como testigo? No, prefiero jugar mi parte para el final. Déjeme terminar este espectáculo y dejar satisfecha a la audiencia. Debe permitir esto, mi Dama por el nombre Atreides, por Paul—.

Apartó la mano, y ella bajó el gom jabbar.

—Deme un último momento de dignidad y valor. Estoy protegiendo el legado de Paul de la manera en que tenía que cuidar de él cuando éramos sólo niños. Con el cumplimiento de esa promesa, honro no sólo él, sino a mi padre.

Jessica no había esperado que aceptara su oferta.

—Entonces toma el consuelo que puedo ofrecerte.

Después de guardar la aguja mortal en un pliegue de la túnica, sacó un pequeño frasco—. He traído agua.

Confiando en ella por completo, bebió el frasco, y suspiró.

—No lo necesitaré después de mañana. Pero gracias.

Cuando estuvo con la guardia baja, ella lo abrazó.

—Estoy agradecida, Bronso. Y lo lamento—. Al hacerlo, pinchó la parte posterior de su cuello con una aguja diferente, dejando sólo un rastro de un potente residuo químico—, otro de los nuevos juguetes ixianos que los tecnócratas le habían dado a Alia con la esperanza de impresionarla. Bronso ni se dio cuenta. Cuando se apartaron, pensó: He hecho todo lo posible por ti. El buen y leal amigo de Paul, y un verdadero patriota del Imperio.

Entonces Bronso dijo:

—Antes de irse, abofetéeme en la cara. Por las apariencias.

Ella ocultó el dispositivo Ixiano en la bata y apagó el campo de bloqueos, y luego regresó a su comportamiento enfurecido.

—¡Guardias!

La puerta se abrió de golpe, como si las Amazonas esperaran encontrarla bajo ataque. Antes de que pudieran entrar en la celda, Jessica extendió la mano abierta, golpeando el rostro de Bronso con tal fuerza que se tambaleó hacia un lado. Presionó una mano contra su mejilla palpitante.

Se burló de Bronso y habló para el beneficio de sus observadores.

—Cuando sientas el dolor del destilador, piensa en mí… No tengo nada más que decirle al prisionero.

“The Winds of Dune” de B.Herbert y K.J.Anderson

Traduccion de Facundo Berrade

Leer parte I y II

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s