“The Winds of Dune”. Capitulo Soldados Ghola (y III)

fenring-by-thallah

-Estoy dispuesto a darles batalla abierta para restaurarle en el Trono del Leon Dorado, Majestad. El plan del gusano de arena desbocado en Arrakeen demostro ser un buen golpe preliminar, un gambito abierto -, dijo Garon friamente.

-Tenia esperanzas en que docenas de gusanos de arena como ese entraran por la brecha de la Muralla Escudo. Eso significa que el plan fallo? -, pregunto con voz acusadora el Emperador.

-Incluso uno solo de esos gusanos causaria un enorme destruccion, Sire, dejando Arrakeen en ruinas. La Regencia ya tiene demasiados problemas como para añadir este; y ademas añadimos otra cuestion: los habitantes creyeron que era el espiritu enfadado de Muad’Dib que guiaba al gusano, volviendo por venganza.

-Que loca supersticion es esa!! -, rio Shaddam. Fue cosa nuestra?.

-Hicimos lo necesario, Sire -. Fenring consulto su cristalpad, donde, con un intrincado mensaje codificado se describia el suceso de Arrakis. Dos de sus espias habian sido asesinados en el ataque loco del gusano, simples espectadores de la destruccion que vivian en los suburbios de Arrakeen y que fueron aplastados. Uno sobrevivio y dio el reporte: “Los obreros que reparan los daños tienen miedo a que Dios quiera castigar a Alia. Un rumor que es uno de los nuestros”.

La arrugada pared roja del cañon dio paso al valle abierto, lejos de los asentamientos de la prision de la ciudad de Shaddam. Los motores suspensores de la nave Tleilaxu rugieron al tomar suelo.

Garon dijo: -No me gustan esas tropas ghola, pero reconozco que las necesitamos. Mis esfuerzos en reclutar luchadores entre la poblacion de la prision se encontraron con menos exito del que yo esperaba.

El Conde Fenring sabia de la secreta antipatia de Garon hacia el Emperador, al que le culpaba de todos los desastres que habian avergonzado a los Sardaukar y que habian costado la vida de su propio hijo. -La unica legion de Sardaukar leales que Muad’Dib te permite tener, Shaddam, aaaahhh, nunca seria adecuada a nuestros propositos.

-Por que es tan dificil entrenar prisioneros?. Cuando yo estaba en el trono, Salusa proveia de Sardaukar entrenados, que ya estaban de por si endurecidos por sobrevivir aqui.

Garon respondio con calma forzada: -En aquellos dias la poblacion de la prision era mucho mayor. Kaitain enviaba carguero tras carguero de disidentes aqui, prisioneros politicos, traidores, fuera de la ley y violentos criminales. Solo un pequeño porcentaje sobrevivia, y de ellos otro pequeño porcentaje se convertia en reclutas Sardaukar. Cuando el Emperador Atreides dejo de enviar prisioneros aqui, nuestra posiblidad de elegir se redujo considerablemente. Y en estos años de terraformacion -la cual su majestad acepto- hemos hecho el medio ambiente de Salusa un desafio menor del que era antes para endurecer a los hombres.

Cuando Muad’Dib le dio su promesa para convertir este infierno en un jardin planetario, supuestamente dio una concesion al derrotado Shaddam; pero el Conde Fenring habia detectado subtitulos en sus razones: en un medio ambiente tan duro, donde sobrevivir a diario era un desafio tan duro, solo los mas fuertes, los mas resolutivos, los mas duros prisioneros sobrevivian. Despues se convertian en perfectos candidatos Sardaukar. Pero suavizando a la poblacion, Muad’Dib habia reducido la capacidad de Shaddam de encontrar reemplazos adecuados para sus tropas de terror.

Para su propio plan, sin embargo, Shaddam lo habia visto de otra manera.

Cuando el carguero de cuerpos abrio las bodegas y una serie de rampas se extendieron hasta el suelo, mas de seis mil nuevos soldados ghola marchaban hacia su nuevo destino. Sus uniformes estaban mezclados y rotos -lo mejor para pasar desapercibidos como poblacion local- y muchos de ellos tenian las cicatrices de sus heridas mortales. Ya habian sido adoctrinados por los Tleilaxu, su lealtad programada hacia el Emperador Paddishah. Sus viejos reflejos, musculos y respuestas automaticas habian sido despertadas de nuevo.

Cuando el ultimo ghola emergio del carguero, un Tleilaxu vestido de gris se les acerco, con un cristalpad en las manos. El Conde sabia que demandaria el pago ahora.

Shaddam miro a los recien llegados, satisfecho pero algo aburrido. -Por el bien de la Humanidad y de la historia, Hasimir, tenemos que derrotar a esos malditos monstruos Atreides, y a sus bastardos gemelos tambien… Estaria bien si alguien se llevara a los gemelos e hiciera algo con ellos…

Fenring sonrio. -Seria autenticamente Fremen, Sire, ser enterrado vivo en las arenas.

“The Winds of Dune”, de B.Herbert y K.J.Anderson.

Traduccion libre de Danienlared.

Leer parte I y II

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s