Dune: Red Plague (II)

mentat

-La gente de Walgis se está muriendo, Directeur, y están pidiendo ayuda.

El Mentat vestido de negro, Draigo Roget, presentaba su informe en las oficinas de Josef Venport en la capital del mundo industrial de Kolhar. La difícil situación de ese primitivo planeta despertó poca simpatía en la mente de Venport. Acarició su grueso bigote de color canela y frunció el ceño, sentado directamente en su escritorio en la torre de la sede. Era el Directeur de Venport Holdings, un enorme imperio comercial que ahora estaba sitiado y prohibido por el nuevo emperador Roderick Corrino. Venport estaba más preocupado por su propia situación desesperada que por la de algunos fanáticos enfermos.

-Dejadles llorar, dijo. -Déjadlos implorar -se permitió una pequeña sonrisa-. Que reconsideren su decisión de seguir las tonterías de Butler y dar la espalda a la razón y a la civilización. Uno debe esperar plagas y enfermedades en un mundo que elude incluso los principios más básicos de la medicina.

Suspirando, Venport se sentó en su escritorio. Su compañía estaba en plena confusión. Su flota espacial comercial era técnicamente ilegal por decreto Imperial, pero todavía funcionaba porque el Imperio necesitaba su comercio, necesitaba sus preciosos materiales. Necesitaban a Josef Venport.

-La gente de Walgis tomó su propia decisión cuando eligió unirse al bando de la barbarie del medio-hombre Manford-, dijo. Les expuse claros mis términos. ¿Por qué debería ayudarles ahora?.

El flaco Mentat permanecía inmóvil, como una estatua. Su expresión estaba en blanco. -Porque uno podría desear considerar el panorama más ampliamente, Directeur. Esta es nuestra oportunidad de causar serios daños psicológicos al movimiento butleriano.

La mirada de Draigo era intensa. Sus pensamientos estaban bien ordenados por la forma en que había sido entrenado en la Escuela Mentat de Lampadas. Se quedó allí, esperando a que sus palabras alcanzaran a Josef. Venport sabía que Draigo le daba un buen consejo, bien considerado, a pesar de que era reacio a oírlo.

El Director había pasado muchos años construyendo su imperio multi-planetario, desarrollando Navegantes mutantes que podían guiar a los cruceros de plegado del espacio a través del Imperio. Venport había reunido la mejor tecnología que había sobrevivido a la Yihad de Serena Butler y ahora intentaba reconstruir a la cansada humanidad para llevarla a una nueva edad de oro, mientras que los fanáticos de Manford querían una nueva era de oscuridad. Sí, la Yihad había derrocado las horrendas máquinas pensantes y había liberado a toda la humanidad… Pero liberar a la humanidad no significaba reducirlos a primitivos de la edad de piedra. Toda la alta tecnología no debía ser desechada.

Pero los Butlerianos creían exactamente eso. Dirigidos por Manford Torondo, los fanáticos querían reducir la humanidad a una cultura agraria primitiva dispersa a través de la galaxia. Josef Venport se encontraba totalmente en desacuerdo con aquel monstruo sin piernas.

Muchos planetas habían aceptado la promesa Butleriana, rechazando los avances y beneficios ofrecidos por Venport Holdings, por lo que había impuesto un bloqueo de represalia en tales mundos, negándose a entregar carga o servicios hasta que renunciaron a la locura de Manford. Había esperado hacerles entrar en razón.

Walgis era uno de esos mundos, y ahora estaban en un estado de desesperación. La plaga roja, una enfermedad altamente contagiosa y de rápida propagación, había aparecido entre la población. Miles ya estaban muertos, decenas de miles infectados y sufriendo, y la enfermedad no mostraba señales de desaceleración.

-Me parece que la plaga está reduciendo el número de fanáticos de Butler-, dijo Venport. -Dime, Mentat, ¿por qué no es algo bueno?.

-Están pidiendo ayuda, Director, y proporcionar esa asistencia sería algo muy sencillo para nosotros. Incluso el emperador Roderick no podía criticar un gesto humanitario tan obvio. Quizás suavizaría su corazón hacia ti.

-No me importa el emperador -dijo Venport-.

-Sí, lo hace, señor, porque su situación actual como proscrito afecta adversamente sus negocios.

Venport frunció el ceño, pero no podía negar la lógica.

“Dune: Red Plague”, por B.Herbert y K.J.Anderson

Leer parte I, III, IV, V, VI y VII

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