“La niebla y la doncella”, de Lorenzo Silva

la-niebla-y-la-doncella-cover

Y solo porque en aquel coche estabamos ella y yo, sin testigos extraños, me permiti reflexionar en voz alta sobre un asunto aun mas incierto:

-La verdad, no se si la pobre mujer tiene razones para sentirse culpable de algo. Puede que no, puede que si. Imagino que al hablar de la parte de responsabilidad que puede tocarle en la perdicion prematura de su hijo se refiere a que le rio al niño la gracia cuando le pillo fumando hierba por primera vez, ya que ella la fumaba, sin cuidarse siempre de hacerlo en su presencia…

…Y a que no le apreto cuando vio que lo unico que le importaba en la vida era pasarlo bien, porque no queria ser una madre tiranica, porque queria ser la colega de su hijo y dejarle la libertad, que necesitara para encontrarse a si mismo, la libertad que ella habia tenido y disfrutado en su dia.

-Bueno, si fue asi, la entiendo. Tiene motivos para pensar que aquello le llevo en cierto modo a la muerte -dijo Chamorro.

-Mira -repuse-, he pensado mucho sobre esto. Y creo que los padres, se pongan como se pongan y hagan lo que hagan, siempre joden a los hijos. Los joden trayendolos a este mundo lleno de hijos de perra, y los joden al proponerles una forma de vivir, la que sea, cuando nadie sabe bien por que ni para que estamos aqui. La educacion tradicional, la del padre despota, causaba unos estropicios. Y la moderna, la del padre enrollado, causa otros, que pueden ser igual de graves. Supuestamente hay un punto intermedio virtuoso, que consiste en joder al cachorro lo minimo y proporcionarle las maximas posibilidades de salir a pelear solo, pero ese equilibrio no siempre esta tan claro como uno querria. El caso es que todos los padres hacen lo mejor, y todos acaban culpandose de los contratiempos que tengan los hijos. No se puede evitar. Siempre que uno tenga entrañas, claro.

-Veo que afrontas con optimismo tu mision como padre.

-Bueno, ya sabes que mi mision como padre esta especialmente chunga. Procuro meter la pata lo menos posible, eso es todo. Y espero no tener la suerte de espalda, que eso tambien juega. Pero creo que para reducir los daños uno debe aceptar que el oficio de padre es algo antipatico. Puedes hacerlo con mas o menos dulzura, pero te toca poner limites. Y a la vez, cuidar de no cortarle las alas al polluelo. Se dice facil…

“La niebla y la doncella”, de Lorenzo Silva.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s