Dune: Lucilla y el futar

Were_Tiger_Masamune_by_DarkBullet777

Lucilla tomó la precaución de no familiarizarse demasiado con aquella habitación verde intenso y la recurrente presencia de la Gran Honorada Matre. Aquello era Conexión, el cuartel general de las que buscaban el exterminio de la Bene Gesserit. Este era el enemigo.

Llevaba diecisiete días allí. Se despertaba al amanecer. No había forma de decir cuándo iban a traerle algo de comer. La Honorada Matre la tenía confinada a una sola comida al día. Tratándome como un animal. Ahí tienes tu hueso!. Y siempre aquel Futar en su jaula. Un recordatorio: Ambos enjaulados. Así es como tratamos a los animales peligrosos. Puede que los dejemos salir ocasionalmente para estirar sus piernas y darnos un poco de placer, pero después siempre vuelven a la jaula.

El panel del Futar se abrió, y la jaula con éste apareció deslizándose. Así pues, la Reina Araña estaba en camino. Desplegando amenazas por anticipado, como siempre. Hoy viene más pronto. Más pronto que nunca.

-Buenos días, Futar -dijo Lucilla con un tono alegre. El Futar la miró, pero no habló-. Debes odiar el estar encerrado en esta jaula. -No gusta jaula.

Había determinado ya que esas criaturas poseían hasta un cierto grado una facilidad de lenguaje, pero su extensión seguía escapándosele.

-Supongo que también te mantiene hambriento. Te gustaría comerme?. -Comer. -Me gustaría ser tu Adiestradora. -Tú Adiestrador?. -Me obedecerías si lo fuera?

El pesado sillón de la Reina Araña se alzó de su escondite debajo del suelo. Todavía no había ninguna señal de ella, pero cabía suponer que escuchaba esas conversaciones. El Futar miró a Lucilla con una peculiar intensidad.

-Quiero que mates a la Gran Honorada Matre. -Matar Dama!. -Y te la comas. -Dama veneno-. Ooooh. Esa es una interesante información!. -Su carne es igual que la mía-.

El Futar se acercó a ella hasta los límites de la jaula. Su mano izquierda tiró hacia abajo de su labio inferior. Vio el rojo de una cicatriz, como una quemadura. -Mira veneno -dijo, dejando caer su mano.

Me pregunto cómo consiguió eso. No había en ella ningún efluvio de veneno. Carne humana más una droga basada en la adrenalina para producir ojos naranja en respuesta a la furia… -Era un veneno amargo?. El Futar hizo una mueca y escupió-. Odias a tu Dama?. Le tienes miedo?. Por qué no la matas? -Tú no Adiestradora. Necesita una orden de matar de un Adiestrador!…

La Gran Honorada Matre entró y se dejó caer en su sillón. -Buenos días, Dama. -No te he dado permiso para que me llames así, dijo con leves atisbos de puntos naranja en sus ojos. -El Futar y yo hemos estado charlando un poco. -Lo sé. Y si me lo has estropeado

“Casa Capitular” de Frank Herbert

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