Los años sangrientos (8)

gigante-hielo

El año 33 fue el año clave en el desarrollo del conflicto. Ya a finales de Yôm (febrero), las primeras maniobras navales tuvieron lugar: desde la isla de Terentias (Thyatis), una flota de 13 carracas zarpó para hostigar las islas más norteñas de los Minrothad Guilds. La Armada Oscura se puso en guardia y lanzó 9 carracas y 2 cocas para oponerse a los Aliados. El almirante imperial De Korg se vio las caras con Mazorleg de Fortdoom, en una batalla sin abordajes pero con incesantes disparos de cañón y lluvias de flechas y saetas, a muy corta distancia unos bajeles de otros. La lucha fue feroz y muy prolongada en el tiempo, agotando sus municiones ambos bandos, que se retiraron casi a la vez, tal fue el daño infligido mutuamente. 10 buques de guerra (5 caóticos y 5 aliados) y 1.300 soldados muertos (700 caóticos-500 legales) fueron el balance global de un choque que no decidió ni cambió nada.

   Con la primavera, los Aliados se fijaron 3 grandes objetivos: 1) acabar la guerra en el flanco noreste. 2) Conquistar Rifflian y, sobre todo, Kelven; y 3) Conquistar la Baronía de Fortdoom, Luln y Koriszegy Keep. Por parte caótica, Von Hendrinks se propuso conquistar totalmente la isla de Hattias, desalojar el bosque de Dymrak de enemigos y tomar Penthaligon, Verge y Threshold.

   Sin duda, eran objetivos ambiciosos, y determinaron el futuro del conflicto. Los primeros en mover ficha fueron los darokineses y thyatisanos, atacando el enclave de Castellan Keep el vigésimo noveno día de Zûr (marzo). La fortaleza no llegó a caer en manos de los Aliados, pero los gigantes del hielo y dragones blancos, a pesar de matar a 3.000 enemigos, se vieron obligados a pedir un armisticio forzoso, ya que, numéricamente, estaban al límite. Rolif, líder de los gigantes, desistió de seguir luchando, sabedor de que apenas quedaban efectivos para sostener los combates; y al margen de Von Hendrinks (que montó en cólera cuando las nuevas llegaron a sus oídos), firmó un tratado con los legados de Sulex I y Zêldan Arunsun, comprometiéndose a cesar definitivamente las hostilidades en la zona. Castellan Keep quedó en manos de los gigantes, Smog en manos de Darokin, y los Aliados “compraron” la tregua mediante un subsidio de 2.000 monedas de oro mensuales a Rolif, que se dio por contento. La guerra acabó, pues, en el flanco noreste, merced a esa paz precaria, el día vigésimo segundo de Kâl (abril).

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