Dune: La extraña familia de la Itaca

axlotl-tank

En aquellos momentos, el Rabino parecía furioso, como sucedía invariablemente cada vez que se acercaba a los tanques axlotl. Las doctoras Bene Gesserit no le hicieron caso, así que el anciano volcó su disgusto sobre Sheeana.

-Después de años de sentido común, has vuelto a hacerlo!. Cuándo dejarás de desafiar a Dios?.

Después de tener un ominoso sueño presciente, Sheeana había declarado una moratoria temporal en el proyecto ghola, pero haber estado a punto de caer en manos del Enemigo que les perseguía, había obligado a Sheeana a reconsiderar su posición. Sheeana había decidido arriesgarse.

“Quizá algún día Alia nos salvará, pensó Jessica. O alguno de los otros gholas…”.

Tentando al destino, Sheeana había hecho un experimento con este ghola no nacido en un intento de lograr que se pareciera más a la Alia auténtica. Tras calcular el momento del embarazo en que dama Jessica había consumido el Agua de Vida, Sheeana dio instrucciones a las doctoras Suk Bene Gesserit para que inyectaran una sobredosis casi fatal de especia en el tanque axlotl. Que saturaran el feto. La idea era intentar recrear una Abominación.

Cuando se enteró, Jessica se quedó horrorizada… pero ya era demasiado tarde, y no pudo hacer nada. Cómo afectaría la especia a aquel bebé inocente?. Una sobredosis de melange era distinto a pasar por la Agonía.

Una de las doctoras Suk dijo al rabino que saliera de la sala de partos. Con expresión ceñuda, el anciano levantó una mano, como si estuviera bendiciendo la carne pálida del tanque axlotl.

-Las brujas actuáis como si estos tanques ya no fueran mujeres, como si no fueran seres humanos. –Rebecca satisfizo una necesidad vital -dijo Sheeana-. Todas las voluntarias sabían exactamente lo que estaban haciendo. Ella aceptó su responsabilidad. Por qué no hace usted otro tanto?.

Una de las doctoras Suk ató el cordón umbilical del tanque de carne. Su compañera, más baja, lo cortó; luego secó el cuerpo pequeño y resbaladizo y levantó a Alia en el aire. Al momento la niña empezó a llorar con fuerza, como si hubiera estado esperando con impaciencia su nacimiento. Jessica suspiró con alivio al oír aquel llanto sano, que indicaba que esta vez su hija no era una Abominación.

En el momento de nacer, la Alia original había mirado al mundo con determinación, con la expresión y la inteligencia de un adulto. El
llanto de este bebé parecía normal. Pero se interrumpió bruscamente. Mientras una de las doctoras se ocupaba del tanque flácido, la otra secó a la niña y la envolvió en una mantita. Jessica no pudo evitar sentir una punzada en el corazón, necesitaba coger al bebé en brazos, pero se contuvo. Se pondría Alia a hablar de pronto con las voces de las Otras Memorias?.

Pero no, la pequeña se limitaba a mirar a su alrededor, sin acabar de enfocar. Otros se ocuparían de Alia, de un modo no muy distinto de las hermanas Bene Gesserit, que cogían a las niñas recién nacidas bajo su tutela. La primera Jessica, nacida bajo la estrecha vigilancia de las Amantes Procreadoras, nunca supo lo que era una madre en el sentido tradicional. Tampoco lo sabría esta Jessica, ni Alia, ni ninguno de los otros bebés ghola experimentales. La nueva hija sería criada comunitariamente en una sociedad improvisada, más como objeto de curiosidad científica que de amor.

-Somos una familia extraña -susurró.

“Gusanos de arena de Dune”, de B.Herbert y K.J.Anderson

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