Dune: Rompiendo el condicionamiento Suk

Yueh-figura

-Tus recuerdos están guardados en tus células. Para despertarlos, primero debo despertar tu cuerpo. Necesito llevarte a la plena conciencia de cada cromosoma de cada célula. -No-. Aquel “no” le sonó increíblemente endeble. Sheeana apretó su cuerpo contra él, haciendo que su piel cálida encendiera su sudor, y Yueh se replegó sobre sí mismo, tratando de huir. Entre todas las cosas que había aprendido de su pasado, encontró una a la que aferrarse. Wanna!. Su amada esposa Bene Gesserit, el punto débil de su larga cadena de traiciones, y el vínculo más sólido que tuvo en su vida original…

Mientras el ritmo del acto sexual iba en aumento, los recuerdos reales empezaron a colarse en la información que tenía de sus estudios. Yueh recordó los terribles momentos que siguieron a la captura de su mujer por los Harkonnen, vio al despreciable y gordo barón, al matón de su sobrino, Rabban, a la víbora de Feyd-Rautha, y al mentat Piter de Vries, con aquella risa que sonaba como vinagre. Débil, indefenso, furioso, le habían obligado a presenciar como torturaban a Wanna en una cámara de aislamiento…

En su recuerdo de pesadilla, el barón reía, con un rugido grave y profundo. -Ves la pequeña cámara donde está, doctor?. Es un juguete con muchas posibilidades. Podemos hacer que la gravedad dependa totalmente de la perspectiva-. Rabban rió, con una risotada escandalosa. Manipuló los controles de la gravedad artificial de la pequeña cabina y de pronto Wanna cayó con un golpe sordo al suelo. Logró girar la cabeza y el cuello lo justo para no desnucarse. Con la rapidez y fluidez de una serpiente, Piter de Vries se acercó con un amplificador del dolor. En el último momento, Rabban se lo arrebató al mentat pervertido y lo aplicó a la garganta de Wanna personalmente. Ella se retorció en un espasmo de agonía. -Basta!. Basta, os lo suplico! -gritó Yueh. -Oh, doctor, doctor… sabes muy bien que no es tan sencillo

En un compartimiento distinto que acababa de abrirse en su cerebro, Yueh vivió otro recuerdo. Le tenían paralizado artificialmente y le obligaban a mirar durante una de las fiestas del barón mientras Piter de Vries utilizaba un amplificador de dolor en el cuerpo suspendido de Wanna. Cada destello provocaba una sacudida de agonía en ella. Los otros invitados se reían de su dolor, de la desdicha y la indefensión de Yueh. Cuando lo liberaron de su parálisis, Yueh temblaba, babeaba y se puso a forcejear. El barón se plantó ante el, con una amplia sonrisa en su cara abotagada. Le entregó una pistola cargada.

-Como doctor Suk, debes hacer todo lo posible por evitar que el paciente sufra. Tu sabes cómo detener el dolor de Wanna, doctor-. Yueh se estremeció, se sacudió, no podía romper su juramento. Pero no había cosa que deseara más que hacer lo que el barón le decía. -Yo… No puedo!. -Pues claro que puedes. Elige un invitado, el que sea. No me importa. No ves cómo les divierte nuestro pequeño juego?-. Aferró las muñecas temblorosas de Yueh y le ayudó a apuntar su pistola de proyectiles por la sala. -Pero nada de trucos, o haremos que su tormento se alargue muchísimo más-. Yueh habría querido liberar a Wanna del dolor, matarla, en vez de dejar que los Harkonnen siguieran con sus perversos juegos. Vio sus ojos, vio una chispa de dolor y esperanza en ellos, pero Rabban le detuvo. -Apunta, doctor. Nada de errores

Con los ojos empañados, Yueh vio diferentes dianas y trató de concentrarse en una, un anciano noble y chocho, adicto a la semuta. Ya había tenido una vida larga, y seguramente disoluta. Pero que un doctor Suk asesinara…

Disparó. Abrumado por la terrible escena que veía en su cabeza, Yueh no era consciente de las caricias de Sheeana. Su cuerpo estaba empapado en sudor, pero no tanto por el esfuerzo sexual, como por la extrema tensión psicológica…

… Vio que Sheeana lo evaluaba. Los recuerdos eran tan claros en su cabeza que se sentía el cuerpo como una gran herida en carne viva: Wanna sufriendo y el agudo dolor de saber que habia traicionado su juramento Suk. Yueh sintio que iba a vomitar. Las lagrimas resbalaban por sus mejillas. -Significa eso que has recuperado tus recuerdos?. -Los he recuperado. Malditas seais las brujas por ello

“Gusanos de arena de Dune”, de B.Herbert y K.J.Anderson.

Una respuesta a “Dune: Rompiendo el condicionamiento Suk

  1. De lo mejorcito de B.Herbert y KJ Anderson.

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