La Segunda Guerra del Gran Ducado: introducción (y 2)

karameikos-DD

Ludwig Von Hendrinks organizó el territorio conforme a unas directrices crueles y muy centralistas. Los únicos territorios con una  cierta autonomía que consintió fueron dos: Marilenev, al mando del cual puso a su hijo Beldon, de 33 años de edad, para que se fuera fogueando en el arte de gobernar; y la Baronía de Fortdoom (antigua Baronía del Águila Negra), la cual otorgó al almirante Arbeq Râvendrel, auténtico cerebro gris en lo referente al gobierno de la nación.

Von Hendrinks redujo a la esclavitud a los habitantes humanos y semihumanos del Ducado, forzándolos a trabajar en grandes latifundios agrícolas, en las minas o en las atarazanas repartidas por distintos pueblos y ciudades costeros, construyendo barcos para la Armada. El comercio lo dejó en manos de su gabinete de gobierno, una serie de advenedizos favorecidos por la guerra. En el ejército, colocó a muchos humanos y bugbears en los puestos de mando, y a orcos y kobolds – principalmente-, como tropa. Las fuerzas armadas fueron siempre muy mimadas por Von Hendrinks, ya que era consciente de que sólo un ejército poderoso, bien pertrechado, entrenado y pagado podía garantizar la supervivencia de la nación caótica.

En lo tocante a la colonización del territorio, el soberano inició la verdadera ocupación del país – muy incipiente en tiempos de Stefan III-, fundando ciudades, fortalezas y pueblos, creando una infraestructura de caminos y calzadas y agilizando el servicio de correos y de transportes. Los nobles de la Corte pusieron el dinero y los medios para llevar a cabo todo esto, y como compensación, multitud de localidades llevaron el nombre de sus fundadores. El Servicio de Navegación y Cartografía cambió la nomenclatura del país, comunicando las modificaciones a la Academia de Akesoli (Darokin), que era la que marcaba la pauta en todo Brun.

Una gran ola migratoria de kobolds procedentes del sur de Darokin engrosó considerablemente el censo de población, que alcanzó en el año 8 d.C. (después del Cataclismo), los 250.000 habitantes, de los cuales el 30% eran humanos, el 4% semihumanos y el resto, la mitad larga de los súbditos, se repartía entre orcos, gnolls, kobolds, ogros, minotauros y trasgos en todas sus variantes. Como dato curioso, a pesar de la filiación caótica del Ducado, ni los licántropos abundaban (aunque algunos alcaldes eran hombres-lobo u hombres- rata), ni tampoco los muertos-vivientes. Con todo, la mayoría de los resortes de poder estaban en manos humanas, lo que de vez en cuando creaba tensiones raciales, nunca del todo resueltas por Von Hendrinks.

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