Dune: “Whipping Mek” (I)

acorazado-by-jp-roldan

Cuando la nave de guerra acorazada de la Yihad llego, la población de Giedi Prime esperaba noticias de una gran victoria contra las malvadas maquinas pensantes. Pero con solo una mirada a las cicatrices de batalla de la nave, el joven Vergyl Tantor podia adivinar que la defensa de la Colonia Peridot no habia ido del todo como estaba previsto.

En un margen del concurrido espaciopuerto de Giedi City, Vergyl empujaba para atravesar la multitud de soldados que estaban alli como el mismo: reclutas demasiado verdes o veteranos demasiado viejos para ser enviados a la batalla contra los robots de combate de Omnius. Su corazón martilleaba como un piston industrial en su pecho.

Rezó para que su hermano adoptivo, Xavier Harkonnen, estuviera bien. El acorazado dañado se dejo caer en el circulo de acoplamiento como una moribunda bestia de mar varada en un arrecife. Los grandes motores silbaron y gimieron mientras se enfriaban tras su caliente descenso a traves de la atmosfera.

Vergyl miro las cicatrices ennegrecidas en las planchas del casco y trato de imaginar las armas cineticas y proyectiles de alta energia que los robots de combate habian lanzado contra los valientes defensores yihadies. Si hubiera estado alli, Vergyl podria haber ayudado en la lucha. Pero Xavier, el comandante del grupo de combate, siempre parecia luchar contra la ansiedad de su hermano casi con la misma determinacion que luchaba contra el enemigo mecanico.

Cuando los sistemas de aterrizaje terminaron de acoplarse, se abrieron decenas de escotillas en la parte inferior del casco. Comandantes de rango medio surgieron, pidiendo ayuda. Todo el personal medico cualificado de la ciudad era requerido, mientras que otros muchos llegariantransportados desde los otros continentes de Giedi Prime para ayudar a los soldados heridos y colonos rescatados.

Estaciones de triaje y evaluacion se establecieron en la base del espaciopuerto. Oficiales militares fueron atendidos en primer lugar, ya que habian comprometido sus vidas a luchar en la gran lucha encendida por Serena Butler. Sus uniformes carmesies y verdes se teñian y remendaban; habia obviamente algunos que no habian tenido tiempo de repararlos en las muchas semanas de transito desde la Colonia Peridot. Soldados mercenarios recibian la segunda prioridad de tratamiento, junto con los refugiados de la colonia.

Vergyl avanzaba a empujones con otros soldados destinados en la base para ayudar; sus grandes ojos marrones parpadeaban rapidamente en busca de respuestas. Tenia que encontrar a alguien que pudiera decirle lo que le habia sucedido al Segundo Harkonnen. La preocupacion venia a la mente de Vergyl mientras trabajaba. Quizas
todo iba bien… pero, y si su hermano mayor habia sido asesinado en una accion heroica?. O si Xavier estaba herido, pero se mantenia a bordo de la maltrecha nave, negandose a ser ayudado hasta que todo su personal fuera atendido?.

Cualquiera de esos escenarios se ajustarian a la personalidad de Xavier. Durante horas, Vergyl se nego a bajar el ritmo. Incapaz de comprender plenamente lo que estos combatientes yihadistas habian pasado, sudando y exhausto, trabajo siguiendo órdenes en un trance propio de estupor. Ayudaba a los heridos, quemados y desesperados refugiados.

Escucho murmullos y conversaciones que hablaban de la avalancha que habia acabado con la pequeña colonia. Cuando las maquinas pensantes habian intentado convertir el asentamiento en uno mas de los Planetas Sincronizados, el Ejercito de la Yihad habia enviado a sus defensores alli. La Colonia Peridot no habia sido mas que una escaramuza. Una mas entre tantas otras en los doce años desde que Serena Butler habia exhortado a todos los humanos a luchar en su causa tras el asesinato de su hijo Manion a manos de las maquinas pensantes. El hijo de Xavier.

La Yihad habia causado un gran daño en ambos bandos, pero ninguna fuerza de combate habia logrado una ventaja clara. Y aunque las maquinas pensantes seguian construyendo robots de combate frescos, las vidas humanas perdidas nunca podrian ser reemplazadas. Serena daba apasionados discursos para reclutar nuevos soldados para su guerra santa. Demasiados combatientes habian muerto, aunque la Yihad ya no revelaba publicamente el numero de bajas. La lucha lo era todo.

Tras la masacre de Honru siete años atras, Vergyl habia insistido en alistarse en la fuerza militar de la Yihad. Él consideraba que era su deber como ser humano, incluso sin su conexion con Xavier y el niño del martirio, Manion. En su finca en Salusa Secundus, sus padres habian tratado de hacer que el joven esperase, ya que apenas tenia diecisiete años, pero Vergyl hacia oidos sordos.

En su vuelta a Salusa tras una dura escaramuza, Xavier habia sorprendido a sus padres con la sugerencia de una norma que permitiria a los menores de edad, como Vergyl, comenzar el entrenamiento en el Ejercito. Era al fin la oportunidad del joven, pero no adivinaba que Xavier tenia sus propios planes. Sobreprotector, el Segundo Harkonnen se habia ocupado de que Vergyl recibiera un destino seguro y tranquilo, estacionado aqui en Giedi Prime donde pudiera ayudar con los trabajos de reconstruccion. A salvo y lejos de cualquier batalla contra el enemigo robotico.

Habian pasado años y Vergyl seguia en Giedi City, con un ascenso minimo en el rango a Segundo Decero de la Brigada de Construcción… siempre lejos de la accion. Mientras tanto, los acorazados de Xavier Harkonnen iban planeta tras planeta, protegiendo a los humanos libres y destruyendo legiones mecanizadas de la computerizada supermente Omnius…

Vergyl dejo de contar todos los cuerpos que habia trasladado. Sudando en su uniforme verde oscuro, el joven oficial de reconstrucción y un civil portaban una improvisada camilla, acarreando una madre herida que habia sido rescatada de los restos devastados de su casa prefabricada en Colonia Peridot.

Las mujeres y niños de Giedi City se apresuraban entre los trabajadores y heridos, ofreciendo agua y alimentos. Finalmente, en el calido atardecer, una ovacion rompio la concentracion de Vergyl mientras colocaba una camilla en medio de una unidad de triaje. Miro hacia arriba, soltando todo el aire de sus pulmones. En la rampa principal de la nave de guerra, un comandante militar orgulloso avanzaba hacia la luz del sol de Giedi Prime.

El Segundo Xavier Harkonnen llevaba un uniforme impoluto con una inmaculada insignia de oro. El cuidado diseño del traje que llevaba, le hacia un porte de figura militar, alguien que inspirara confianza y fé entre sus propias tropas, así como  en los civiles de Giedi City. El miedo era el peor enemigo que las maquinas podian traer contra ellos. Xavier nunca daba razon alguna al observador de tener incertidumbres: Si, los valientes seres humanos pueden ganar esta guerra.

Sonriendo, Vergyl dejo escapar un suspiro mientras todas sus dudas se evaporaron. Por supuesto, Xavier habia sobrevivido. Este gran hombre habia liderado a la fuerza de ataque que libero Giedi Prime de la esclavitud de los cymeks y las maquinas pensantes. Xavier habia comandado a las fuerzas humanas en la purificacion atomica de la Tierra, la primera gran batalla de la Yihad de Serena Butler. Aquel heroico oficial nunca se detendria hasta que las maquinas pensantes fueran derrotadas.

Pero cuando Vergyl observo a su hermano bajando a pie por la rampa, se dio cuenta que sus pasos tenian un pesado y cansado caminar, y su rostro familiar parecia conmocionado. Ni siquiera un indicio de una sonrisa alli, ni un brillo en sus ojos grises. Solo un aspecto petreo. Como aquel hombre habia envejecido tanto?. Vergyl lo idolatraba, necesitaba hablar con el a solas, como un hermano, para que pudiera contarle la verdadera historia.

Pero en publico, el Segundo Harkonnen nunca dejaria que nadie adivinara sus sentimientos intimos. Él era demasiado buen lider para eso. Vergyl se abrio paso entre la multitud, gritando y animandole con los otros, y, finalmente, Xavier lo reconocio entre el mar de rostros. Su expresion se ilumino de alegria, luego cambio, como si le agobiara la carga de recuerdos de la guerra y la realidad que vivia.

Vergyl y sus compañeros de la base subieron por la rampa para rodear al valiente oficial, y lo acompañaron hacia la seguridad de Giedi City.

Dune: “Whipping Mek”, “El mek apaleado”, Una historia de la Yihad Butleriana. (Extraido del “The Road to Dune”)

Traduccion libre de Danienlared.

Leer parte II, III y IV

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