Dune: Cap.1 del “Mentats of Dune” (y III)

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Cuando aterrizo la lanzadera Imperial, el Director cruzaba una serie de pasarelas temporales para encontrarse con el Principe Roderick. La pequeña nave diplomática llevaba el leon dorado, insignia de la Casa Corrino, pero no de forma llamativa. Había sido transportado a Lampadas a bordo de un crucero militar imperial. Solo dos personas salieron y descendieron por la rampa, sin sequito.

El hombre alto y erguido era el Principe Roderick, rubio y atractivo, con las patricias características de los Corrino. En un parpadeo en modo Mentat, Gilbertus reviso el archivo mental del noble: el hermano menor del emperador tenía una esposa (Haditha), un hijo (Javicco), y tres hijas (Tikya, Wissoma, Nantha). Conocido por su caracter tranquilo y mente aguda, Roderick aconsejaba al Emperador en la mayoría de las cosas, y por lo general Salvador le escuchaba. Segun todos los indicios, se contentaba con ser un asesor en vez de un gobernante.

La anciana que acompañaba al Principe era una sorpresa: Lady Orenna, llamado la “Emperatriz Virgen” porque había sido la esposa del Emperador Jules Corrino, pero ella no le había dado hijos (y, supuestamente, nunca compartio su cama). En su lugar, los hijos del Emperador Jules -Salvador, Roderick, y Anna- tenian tres diferentes madres, todas concubinas.

La exhaustiva revision Mentat de Gilbertus fue tan rapida que los visitantes no se dieron cuenta de la pausa. Dio un paso adelante. “Mi Señor Roderick y Lady Orenna, bienvenidos a la Escuela Mentat. Acabo de hablar con Anna. Ella se esta preparando para recibirles”.

Roderick asintio rapidamente. “Espero poder observar su progreso”. Miro decepcionado que su hermana no habia venido a darles la bienvenida en persona. “Ella esta segura, estable y contenta”, dijo Gilbertus. “La rutina de la Escuela Mentat la ayuda. Sin embargo, le adverti que no esperara milagros”.

Lady Orenna mantuvo una sonrisa brillante. “Echo de menos a la pobre chica, pero quiero lo que sea mejor para ella. Voy a dormir mejor en Salusa si puedo ver con mis propios ojos que ella es feliz aqui”.

Mientras trataba de procesar por que la anciana habia venido aqui, los datos encajaron en la mente de Gilbertus. Aunque Orenna no era la madre de Anna, la Emperatriz Virgen habia tomado a la joven bajo su proteccion, y las dos tenian una relacion especial. Anna habia sido siempre una chica frivola, que se distraia con facilidad, con mucho balanceo en el pendulo de emociones y una absoluta falta de sentido comun. Decepcionado por la rebeldia de la chica, Salvador la habia desterrado a la Escuela de la Hermandad en Rossak, pero su mente habia sido dañada en lugar de mejorar. Y ahora estaba aqui.

“Encontrara que ella esta bien de salud”, dijo Gilbertus. “Las tecnicas Mentat ofrecen la mejor oportunidad posible para la recuperacion”. Roderick era eficiente, en todos los negocios. “Nuestra visita será muy breve. Estamos aqui por gracia de nuestro servicio de transporte -la lanzadera es una dispensa especial, a peticion del Emperador Salvador, puesto que las naves de VenHold se niegan a atender a Lampadas.

El crucero militar esta terminando una gran patrulla y necesita regresar a Salusa Secundus”. La disputa entre los Butlerianos antitecnologicos y el imperio comercial de Venport Holdings se habia hecho mas amarga con el tiempo, con la antipatia mutua creciendo en espiral hacia un conflicto abierto. Y el trono imperial se veia envuelto en la controversia. En lugar de viajar a bordo de un crucero VenHold seguro, guiado por los misteriosos e infalibles Navegantes, Roderick se habia visto obligado a venir aqui en un menos fiable transporte militar.

Lady Orenna estaba realmente disgustada por tener que volver tan rapido. “Hemos recorrido un largo camino para visitar a Anna. No me gusta ser presionada. Somos los familiares de la niña -las Fuerzas Armadas Imperiales deben alterar sus horarios a nuestra conveniencia”.

Roderick nego con la cabeza, bajo la voz. “Tambien estoy decepcionado, pero no quiero perturbar el funcionamiento de los militares, porque tienen que parecer fuertes y fiables. No podemos limitarnos a pedir una nave comercial de VenHold y forzar al Directeur Venport a cumplir nuestra voluntad”. La mujer mayor dijo con un resoplido, “Y por que no?. Un ciudadano leal debe hacer lo que su Emperador le pide, no al reves. Su padre habria aplastado tal insubordinacion”. “Si”, dijo Roderick, “probablemente lo habria hecho”.

Gilbertus dijo: “Mi Escuela es un lugar donde Anna puede ser protegida del estres de las tensiones politicas”. El sabia que el hermano de Roderick era debil, indeciso, y se intimidaba facilmente. El Emperador Salvador no tenia poder para forzar a su voluntad ni al magnate naviero ni al lisiado lider Butleriano. Sin embargo, en aquellos dias de politica tan peligrosos, Gilbertus había aprendido a mantener sus pensamientos para si mismo y mantener la neutralidad. Ademas, el mismo habia impregnado de aquel cuidado a sus estudiantes: El Mentat ideal nunca debe ser un comentarista o un abogado, sino una herramienta, un dispositivo analitico para ofrecer orientacion y proyecciones.

“No tienen tensiones polIticas aquI?”. Murmuro Roderick. “Su escuela esta demasiado cerca de la sede de los Butlerianos para mi gusto”. “Manford Torondo esta en el otro lado del continente, mi Señor, y no tiene disputa con la Escuela Mentat. De hecho, varios de mis alumnos siguen al Movimiento”. -Aunque no son mis mejores alumnos, penso-. “Enseñamos a los humanos habilidades mentales que son iguales a las de cualquier maquina pensante. Cada Mentat graduado sale a servir en el Imperio y demuestra que los ordenadores no son necesarios, y asi Manford nos aplaude. Por que debemos preocuparnos por las Butlerianos?”. “En efecto, por que?”, pregunto Roderick, pero no respondio a su propia pregunta.

Anna estaba esperandoles en la cubierta del observatorio, sin dejar de mirar fijamente el paisaje. Afuera, en los pantanos de enredados arboles sangrove, un grupo de candidatos Mentat buscaba el camino a traves de los canales de agua de color marron y fosos no visibles; hacian uso solo de las piedras ocultas bajo la superficie. Cualquier Mentat que hubiera aprendido de memoria exactamente por donde caminar, podria encontrar la seguridad de las piedras. Durante la practica, mientras algunos candidatos se abrian camino, otros lo perdian y caian.

Todo lo que Gilbertus podia ver, es que Anna no se habia movido desde que el la habia dejado, pero su comportamiento era diferente. Su expresion era mas animada que la mirada obsesionada y sin gesto que indicaba que estaba hiperconcentrada en algun detalle o el calculo. Ella se ilumino al ver a su hermano y Lady Orenna. Orenna abrazo a la chica. “Te veo bien, Anna!. Mucho mas fuerte”. Roderick parecia aliviado, incluso orgulloso. Le susurro a Gilbertus, “Gracias”. Anna dijo: “Estoy teniendo un buen dia. Yo queria tener un buen dia por vuestra visita”. “Y me alegro de que estes a salvo”, dijo Roderick. “La Escuela Mentat tiene muchos peligros”.

Gilbertus dijo: “Hemos instalado defensas adicionales. Podemos proteger a su hermana -y todos nuestros estudiantes”. Como si quisiera desafiar a su afirmacion, se produjo una conmocion en el pantano. Un reptil de espalda espinada se abalanzo fuera del agua marron donde los estudiantes a Mentat iban abriendose paso a traves de las piedras sumergidas. La criatura atrapo a la estudiante mas cercana en sus largas mandibulas y la arrastro hacia lo mas profundo del canal. El depredador y la presa se desvanecieron tan rapido como un rayo de luz solar en las agitadas aguas.

Los estudiantes saltaron y quedaron juntos, listos para defenderse, pero el dragon del pantano ya tenia su comida y se habia ido. Con los ojos abiertos, Orenna grito: “Cómo puede proteger a Anna?. No fueron capaces de proteger a esa niña!”. Gilbertus no se permitio mostrar emocion por la perdida de la estudiante. “No se permite a anna estar fuera de los muros o en el pantano. Le doy mi garantia personal por su seguridad”. “Y que hay de un ataque exterior?”, dijo Roderick. “Anna seria una valiosa rehen”.

Gilbertus dijo: “Somos una pequeña Escuela para el desarrollo y la mejora de la mente humana. Los Mentats no representan una amenaza para nadie”. Roderick le dirigió una mirada escéptica. “Estás siendo modesto, Director”. “Yo estoy afirmando un hecho. Hemos realizado muchas proyecciones y desarrollado defensas contra todos los posibles escenarios. Es lo que un Mentat esta entrenado para hacer, mi Señor”.

Orenna acarició el brazo de la joven. “Proteja su Escuela a toda costa. Usted tiene un tesoro incalculable y precioso en Anna”.

Gilbertus asintio, pero estaba pensando en sulugar en otra memoria que no tenia precio, la del nucleo de Erasmo, que mantenia oculta en la Escuela. Proteger al ultimo robot independiente era un riesgo permanente, mas peligroso que cualquier otra cosa de la que hubiera estado discutiendo con sus visitantes imperiales. “Sí, muchos tesoros”.

“Mentats of Dune”, de Brian Herbert y Kevin J. Anderson

Leer parte Dune: Cap.1 del “Mentats of Dune” (I) y Dune: Cap.1 del “Mentats of Dune” (II)

Una respuesta a “Dune: Cap.1 del “Mentats of Dune” (y III)

  1. gracias, gracias, mil gracias!!!

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