Dune: Cap.1 del “Mentats of Dune” (II)

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Gilbertus abandono el edificio de la Academia y se protegio los ojos. El aire venia empapado de humedad; cada gotita suspendida parecia colgar brillante frente a su ojos como una lupa. Pasarelas de madera conectaban las estructuras escolares que flotaban en el interior de las aguas de un pantano turbio. Originalmente, la escuela había sido anclada mas lejos en el agua, pero tras los problemas con algunas criaturas acuaticas agresivas, todo el complejo se habia movido a una posicion mas protegida en la orilla.

Ahora la Escuela incluia una mezcla de las estructuras originales y las nuevas que parecian mas elegantes, con cupulas y terrazas de observacion elevadas. Puentes a niveles variables unian los dormitorios, salas de estudio, laboratorios, edificios de meditacion y bibliotecas. Altas murallas rodeaban todo el complejo, aumentadas por unas pantallas a suspensor ocultas, sofisticados sistemas electronicos bajo el agua, y torres de vigilancia.

Mientras que partes de Lampadas eran bucolicas y acogedoras, este lago y los limitrofes pantanos eran el filo de la navaja del planeta, llenos de peligros y depredadores. Mientras el Director se dirigia al observatorio, sonidos del pantano burbujeaban en el aire, y un zumbido de moscas que picaban se arremolinaba a su alrededor. Este no era un ambiente sereno donde los estudiantes pudieran desarrollar sus habilidades mentales a traves de horas de ininterrumpida meditacion. Gilbertus habia elegido esta zona inhospita, con un proposito especifico en mente. El creia que el peligro y el aislamiento ayudaria a enfocar la mente de sus candidatos de elite.

Incluso con las defensas de la Escuela frente a los peligros naturales, Gilbertus estaba en realidad mas preocupado por lo que los cada vez mas impredecibles Butlerianos podrian hacer. Una sofisticada fuerza militar podria destruir fácilmente la Escuela con un bombardeo aereo o espacial, pero en cambio los fanaticos antitecnologicos no usarian ningun armamento de alta tecnologia; sin embargo, su numero abrumador podria causar grandes estragos, como lo habian de hecho ya demostrado con levantamientos en varios mundos del Imperio. Gilbertus tenia que caminar por una linea muy fina. En la superficie, los Butlerianos aplaudian los fundamentos básicos del entrenamiento Mentat -ya que no habia nada que los seres humanos no pudieran hacer y las maquinas pensantes si, y mas aun.

Su lider, el lisiado Manford Torondo, a menudo hacia uso de calculos o estrategias de Mentat para lograr sus fines, pero tambien sospechaba de cualquier intercambio abierto de ideas durante las animadas discusiones entre los estudiantes. En el semestre anterior, Gilbertus habia expuesto la Escuela a un gran peligro cuando sugirio durante un debate intelectual hipotetico que las maquinas pensantes podrian no ser tan terribles como la propaganda Butleriana los hacia ser. La Escuela, y el propio Gilbertus, por poco habia sobrevivido a su reacción violenta. Habia aprendido la leccion. Desde entonces, permanecio tranquilo y conciliador para evitar inflamar a nadie.

Mientras caminaba hacia las dependencias exteriores, uno de los administradores menores transmitio la alerta de que la lanzadera imperial estaba descendiendo. Gilbertus toco su “earadio”, el comunicador de la oreja.

“Gracias. Llevare a Anna Corrino a la zona de aterrizaje”. Esperaba que ella tuviera uno de sus dias de lucidez, para que pudiera interactuar con su hermano, en lugar de quedarse perdida en su laberinto mental. El edificio mas alto de la Escuela servia como observatorio a ojo desnudo, desde donde los estudiantes Mentats podian estudiar el universo, contar las estrellas en la noche, y memorizar los patrones infinitos como un ejercicio de memoria. Durante el día, la gran terraza abierta estaba vacia -a excepcion de Anna Corrino, que miraba a su alrededor.

La joven estaba obsesionada con el paisaje local, donde un laberinto de arboles sangrove creaban una barrera infranqueable hacia el este; arenas movedizas, marismas tranquilas y estancados riachuelos enredados hacian difícil el viaje hacia el sur; el gran y poco profundo pantano limitaba a la escuela con el norte y oeste.

Gilbertus se acerco a Anna. “Tu hermano esta llegando. El estara encantado de verte”.

Ella no reconocio al Director, pero un pequeño tic en su mejilla y los parpadeos le decian que era consciente de su presencia. Se volvio para mirar hacia una sección drenada del pantano que servia como campo de aterrizaje para las lanzaderas espaciales y otras naves locales. Las peligrosas bestias del lago habian dañado la pista de aterrizaje anterior, por lo que estaba impracticable mientras se reparaba.

Su ayudante principal, Zendur, y un equipo de aprendices de Mentat utilizaron dispositivos lanzallamas para quemar las hierbas del pantano, despejando asi un area para la lanzadera de Roderick Corrino. Debido a que la vegetación crecia tan rapidamente aqui, la zona de aterrizaje tenia que ser preparada con cada llegada prevista;  Gilbertus no tenia personal propio de mantenimiento para repararlo de otro modo, ya que no queria animar a los visitantes inesperados -Manford Torondo en particular.

Anna no apartaba los ojos del equipo que preparaba el campo mientras hablaba. “Cuantas moscas crees que están matando?”. “O cuantas hojas de hierba?”, dijo Gilbertus, sabiendo que era un juego para ella. Anna considero el problema. “Si hubiera sabido la superficie de pantano para el campo de aterrizaje, podria calcular una distribución probable de las hojas del cesped. Dada una cierta cantidad de hierba de pantano, podía estimar cuantas moscas son propensas a habitarlo”. “Y cuántas arañas se las comen”. Gilbertus sugirio, tratando de mantener su pensamientos agiles.

“Puedo hacer una proyeccion en cascada siguiendo la cadena alimentaria”. Los estrechos hombros de Anna temblaron, y se formo una pequeña sonrisa, volviendo a centrarse en el por primera vez en el dia. “Pero en realidad no importa, verdad?. Debido a que la hierba vuelve a crecer, las moscas volveran, las arañas se las comeran, y el pantano a voluntad reclamara su territorio hasta la proxima vez que limpiemos el claro”.

“Voy camino de la lanzadera de tu hermano. Quieres venir conmigo?”. Anna lo considero. “Prefiero esperar aqui y observar”. “El Principe Roderick estara ansioso por verte”. “El es un buen hermano. Hablare con él… pero necesito tiempo para organizar mis pensamientos primero. Estare lista cuando usted lo traiga aqui. No quiero decepcionarle”. Yo tampoco penso Gilbertus.

Tras despejar la zona de aterrizaje, los estudiantes sofocaron los pequeños fuegos que quedaban, y a continuación usaron un rastrillo sobre la zona libre de vegetación carbonizada. Aunque el aire retenia un olor a ceniza humeda, a Gilbertus le resulto mas agradable que de costumbre la miasma del pantano.

“Mentats of Dune”, de Brian Herbert y Kevin J. Anderson

Leer parte Dune: Cap.1 del “Mentats of Dune” (I) y Dune: Cap.1 del “Mentats of Dune” (III)

Una respuesta a “Dune: Cap.1 del “Mentats of Dune” (II)

  1. Tiene buena pinta!! Ahora a por el segundo…. jejeje

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