Dune (cuentos): Recuerdos de Arrakeen

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La bola surco el aire y Tenzing lanzo el bate con el brazo derecho para golpearla en el momento justo. Tras un impacto sordo, la bola salio lanzada hacia delante con una gran parabola. Tanta, que golpeo uno de los depositos de especia al otro lado de la valla. Con un gesto de decepcion, todos abandonaron el descampado. El partido de batebol se habia acabado. Ya no podrian recoger aquella bola: las nuevas vallas electrificadas no se podian saltar.

Con el desembarco de aquellos Atreides (los “pajaros” como les llamaban en la pandilla por sus divisas), su improvisado campo de juego se habia visto limitado. Los “guarros” Harkonnen se habian marchado, y ellos no vigilaban tanto los silos de especia. Algunos de los niños amigos de Tenzing tambien se habian marchado con ellos, eran hijos de funcionarios Harkonnen. Muchas cosas estaban cambiando en Arrakeen.

Los niños se maravillaban con las nuevas naves que les sobrevolaban constantemente. Casi todas ellas eran nuevas a sus ojos, y discutian sobre cual le gustaria pilotar a cada uno, y con cual ganarian a los otros si luchaban en el espacio. Se veian muchos soldados de los “pajaros” patrullando cuando el sol bajaba. Alguno de la pandilla, aseguraba que le habian dado golosinas.

Decidieron marchar hacia la plaza frente al Palacio. Alli era donde trabajaba la madre de Tenzing como sirvienta. En cambio, su padre no habia estado ahi dentro nunca. El trabajaba pilotando una cosechadora de especia. Se marchaba por dias al desierto a recoger la especia. Su padre no le tenia miedo a los gusanos, era muy valiente. Eso le decia su madre.

Corrian por un barrio de casas bajas, compuesto por modulos prefabricados, como tantos que se habian extendido por la ciudad. Todos tenian sus sellos de entrada bien cerrados a pesar de ser casi de noche. Con las salida de la primera luna, comenzaba la actividad de la ciudad. Regatearon a un vendedor de agua que portaba dos litrojones a la espalda. “Suu-suu-suuuuk!”, repetia constamentemente. El sol se habia escondido ya totalmente tras la Muralla Escudo.

Se cruzaron con dos hombres altos con el destiltraje puesto. Seguro venian del desierto profundo. Ahora se veian por la ciudad, como su tio Caleb, que habia venido a verle aunque su madre le hizo prometer que no se lo diria a nadie. El era un Fremen, y a los Fremen no les gustaba Arrakeen. Su madre habia nacido en el sietch donde vivia su tio y sus primos, y a veces le llamaba “mi pequeño Fremen”. Pero a Tenzing no les gustaba ponerse el destiltraje porque olia muy mal, aunque su madre a veces le obligaba a ponerselo.

Llegaron a la plaza adoquinada. El palacio tenia los escudos subidos sobre la muralla desde que llego el “jefe de los pajaros”, que era un duque. “Un duque manda mas que un baron?”, habia preguntado inocentemente una de las niñas. La pandilla se subia a las escaleras de piedra, y tiraban piedras al escudo, donde rebotaban con un chisporreteo. A los niños les gustaba oirlo, aunque los guardias ya les habian llamado la atencion.

Despues de un rato, vieron acercarse una caravana de vehiculos a suspensor, que pararon frente a la puerta. Se arremolino mucha gente, y los niños se arrimaron. Muchos mendigos de agua se acercaron pidiendo “agua por piedad”. De uno de ellos salio un chico joven vestido con uniforme verde y negro. Los soldados abrieron paso. “El hijo del Duque”, rumoreaba la gente. Junto a el caminaba un soldado con la cara marcada por una cicatriz muy fea. Tenzing incluso se asusto un poco. Una vez se habia caido sobre un plaz, y le habia quedado una cicatriz en la rodilla que le habia dolido mucho.

El hombre de la cicatriz le hablo al oido al joven, que dio una orden en un idioma que no entendio. Todos sus hombres tomaron las cantimploras de su cinturon y las lanzaron a la gente. “Regalan agua!”, dijo con los ojos muy abiertos. Vio que el hombre de la cicatriz se le acercaba. Se quedo paralizado, aunque le sonrio y le entrego su cantimplora. Mientras se metian en el Palacio, la multitud empezo a gritar “Lisan Al-Gaib, Lisan Al-Gaib!!!”.

Tenzing y los demas corrieron de nuevo hacia el descampado. Llevaba la cantimplora como si fuera un tesoro. Estaba casi llena, y fueron pasandola hasta que bebieron todos. Les parecio el agua mas rica que habian bebido nunca. “Que significa eso de Lisan Al-Gaib?, pregunto uno de los niños. Tanzing respondio encogiendose de hombros: “Sera como se llama el chico ese…”.

*** Extraido de “Cuentos del Millon de Planetas”, atribuidos a Accadia, Madre Archivera de la Bene Gesserit en Casa Capitular.

3 Respuestas a “Dune (cuentos): Recuerdos de Arrakeen

  1. Vorian Atreides.

    Hola de nuevo!
    Ha caído en mis manos “La Casa Harkonnen”, pero “La Casa de Atreides” aun no le he podido encontrar, y eso que me pasé el día recorriendo librerias por Coruña.

  2. Vorian Atreides.

    jajajaj tienes razón.

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