D&D: Cayo el Corazon Verde

HELLHOUND

Impresionante partida la de ayer, en la que nuestros héroes lograron el Corazón Verde, pero en la que los combates fueron durísimos y hubo que lamentar la muerte de Aglarond Shadowalker.

El día comenzó de la mejor manera: el grupo penetró en una cámara con una estatua animada, a cuyos pies se hallaban los cadáveres de un grupo de aventureros que habían coincidido anteriormente con nuestros héroes. Tras una feroz pelea, Morwail mató con su mandoble +1 a la criatura. En una de esas tiradas que hacen historia, el tesoro tipo G (el mejor de todos), nos sonrió en forma de armadura de cuero +1, dos cotas de malla +1, una poción de resistencia al fuego que después tuvo una importancia decisiva, y un pergamino con conjuros de mago: Telaraña, Localización de objetos y Cerradura mágica. Un botín espectacular.

 

Tras la pausa nocturna continuó la exploración del nivel, y de nuevo una habitación con una estatua – por fortuna inerte-, nos recibió. Lo malo es que dos escarabajos gigantes tigre estaban agazapados y atacaron por sorpresa: uno, a Aglarond, que se había adelantado en solitario para detectar trampas; el otro, al resto del grupo. Aunque el Shadowalker se defendió con denuedo, el escarabajo lo mató de dos tremendos mordiscos, sin que nadie pudiese hacer nada por él. Tras la derrota de los escarabajos, el grupo se repartió los objetos valiosos de Aglarond y siguió al norte. Los siguientes rivales fueron un comandante enemigo y una pitón de las rocas. El oficial no fue presa difícil, pero la serpiente se enrolló en Arwen y le hizo bastante daño, aunque finalmente cayó.

Se ascendió al nivel 2, donde los jefes de la Orden de la Cobra y dos berserkers acometieron al grupo: Glóin y Arwen fueron heridos, pero nuestros héroes acabaron por imponerse y lograron buen botín: dos espadas +1, 300 monedas de oro y una llave maestra para abrir todas las puertas de la planta.

El grupo optó por la prudencia y Glóin, usando su anillo de invisibilidad, pasó a la cámara del norte y vio a un jefe cobra acompañado de un león montañés. Tras avisar a sus camaradas, Arwen lanzó un conjuro de Proyectil mágico que dejó la balanza bastante inclinada, saliendo el grupo airoso. La escalera para acceder al nivel 3 estaba custodiada por dos berserkers que cayeron pronto, y en una cámara contigua un golem de hueso recibió un duro castigo, muriendo por un flechazo de Arwen.

Ya en el nivel 3, que resultó ser al aire libre, puesto que era la azotea del monasterio, tuvieron lugar los combates contra los líderes. Para empezar, el jefe de la guardia enemiga se tomó una poción de crecimiento, y dos lugartenientes berserkers se lanzaron al ataque. Un oportuno conjuro de Arwen – el último que podía lanzar-, dejó la lucha decidida, y el tesoro fue espléndido: un collar, un medallón, una perla, un jaspe, un lapislázuli y una poción de forma gaseosa.

Las puertas para pasar de una zona del tejado a otra – tabiques sin techo-, eran triangulares, y se lograron abrir con una llave mágica que el grupo había hallado con anterioridad. Y aquí llegó el combate supremo: el gran Maestro del Secreto, custodio del Corazón Verde, se hallaba atado a un poste junto a un espléndido cofre…y un temible perro del infierno guardaba a ambos. Estos perros son muy feroces y luchan no sólo a mordiscos, sino también con un aliento de fuego similar al de los dragones rojos. Morwail se tomó la poción de resistencia al fuego hallada en el primer botín de la sesión, Darrok una poción de vuelo y lanzándose a luchar con su bastón de golpear, Arwen usó su invisibilidad y Glóin, que no tenía nada especial, se lanzó a la carga sin más.

El cancerbero lanzó dos ataques de aliento que dejaron maltrecho al grupo (Arwen se quedó tan sólo con un punto de golpe y tuvo que retirarse), Darrok logró un tiro de salvación a vida o muerte, pero también se vio forzado a recular; y el perro aún tuvo tiempo de morder a Glóin, hiriéndolo de consideración, antes de caer por un certero golpe de mandoble de Morwail.

Hechos unos zorros, el grupo liberó al Maestro del Secreto, que, agradecido, regaló un ídolo de 5.000 monedas de oro al grupo y entregó el Corazón Verde. Asimismo, puso a nuestros personajes sobre la pista de la siguiente gema a conseguir: la Lágrima de los Fieles, escondida en unas minas de rubíes al sur del país. Ahí lo dejamos.

El tesoro fue muy bueno, ya que el primero del día fue espectacular y se fueron sumando otros, hasta la gran recompensa final. En este apartado, en verdad, no nos podemos quejar.

El grupo estuvo en general fino, pero irregular en algunos momentos: Glóin infligió y recibió mucho daño; Darrok no hizo nada extraordinario, pero todo lo que hizo lo hizo con eficacia; Aglarond estuvo bien con el Artificio hasta su muerte; Arwen fue de nuevo decisiva con su magia y con la espada – con el arco estuvo mal-, y salvó la vida de puro milagro en el último enfrentamiento; y Morwail fue el líder natural hoy, con su implacable mandoble +1.

Ahora, de camino a las minas de rubíes, pero pasando por la capital de Sind, Sayr Ulan, de cara a contratar otro ladrón. Y la Lágrima de los Fieles  espera, tras unas jornadas de dura lucha. ¡Espada y conjuro!

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