Dune (cuentos): El control remoto

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Para sufrir de claustrofobia desde pequeño, estaba llevando mejor de lo que pensaba el pasar ya dos dias encerrado dentro de aquella columna hueca. Descubrio que en realidad, le tenia mas miedo a cumplir condena en las minas de obsidiana que a aquel maldito escondite…

La culpa de todo la tuvo aquella linda muchachita de esa taberna infecta de Arrakeen. El habia sido muy amable con ella. Habian hablado, habia compartido cerveza de especia con ella. Si la trato como una dama!… Despues de aquel regalo, como iba a imaginar que podria rechazarle?. Y resistirse?. Si no le habia hecho nada!. A que venian aquellos arañazos en la cara!?. Solo se defendio con un par de golpes. La patrulla podia haber pasado por alto la muerte de aquella fierecilla. Pero quien iba a imaginar que era la putilla de aquel burseg?.

Observo por la pequeña pantalla de plaz el dormitorio del joven hijo del Duque. Esta seria la noche. Como estaban seguros de que ese chico dormiria alli?. Pues habian acertado. Tenia preparado el control remoto del cazador-buscador para lanzarlo. No podia fallar. Si no mataba al chico, no vendrian a rescatarle. Ese era el plan. No podia fiarse de la palabra de aquel mentat DeVries, pero no tenia otra esperanza. Si fallaba, le encontrarian los Atreides.

El dia antes de abandonar el Palacio los Harkonnen, le encerraron en aquella columna. Le dieron unas pocas galletas y un litrojon. “Tendras suficiente para un par de dias”, le dijeron riendose. Olia alli terriblemente. Tenia que hacerse encima sus necesidades. Por fortuna, la columna estaba recubierta por un polimero que evitaba los detectores de vida. No grito, no dijo una palabra. Eso si podia ser detectado…

… “Ahora”, penso. Se habian marchado la madre del muchacho y aquel Suk. El muchacho dormia ya. Paso la pantalla al visor del cazador-buscador, que salio de un espacio oculto en el cabezal de la cama. Entonces descubrio que el chico se habia levantado, detecto el movimiento. “Maldicion!”, juro. Ya no podia pasar a la camara de la habitacion, habia que matar y rapido o escaparia. No detectaba ningun movimiento. “Que pasa!?”, se pregunto. Supuso que el muchacho estaria muy quieto. “Donde estas, ratoncito?”, se decia mientras giraba con lentitud apuntando con la aguja por la habitacion, buscando… “No podras estar quieto para siempre, y la puerta esta cerrada. Si gritas por ayuda, te pillare tambien”…

… De pronto, noto movimento en la puerta, y lanzo la aguja mortal contra ella a maxima velocidad. Noto como era parado, intento zafarse con el mando que con un chispazo dejo de funcionar…

… -Me hubiera matado, no es asi?, pregunto Mapes. -Yo… yo era el blanco. -Habeis salvado mi vida. -He salvado nuestras dos vidas. -Nosotros los Fremen pagamos nuestras deudas. Sabemos que hay un traidor entre vosotros. Quizas su mano ha guiado este cortador de carne…

… Veia la escena sin sonido. Aquella asquerosa sirvienta Fremen le habia hecho fallar. Supo lo que vendria a continuacion: los Atreides le buscarian y le cazarian como a un erizon. Era cuestion de tiempo. Decidio no engañarse mas. Nunca espero realmente que algun soldado Harkonnen fuera a sacarle de aquel ataud. Tomo el ultimo trago del agua que le quedaba, y decidio macabramente echar a suertes como iba a usar el cuchillo del cinto para matarse…

*** Extraido de “Cuentos del Millon de Planetas”, atribuidos a Accadia, Madre Archivera de la Bene Gesserit en Casa Capitular.

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