La agonía del Ducado (2)

asedio-krakatos

En este lapso de tiempo entre el 15 de Bêt (enero) y Zûr (marzo), no pocos aristócratas de la Corte salieron del país, e incluso hubo algunos suicidios, como el del conde Artemion. Stefan III sabía que tenía el asilo político en Thyatis asegurado, pero aún no quería partir. Los Shadowalker que todavía estaban en el Ducado salieron en barco hacia Tel Akbir, luego Ylaruam y de allí a uña de caballo hasta Corunglain, Darokin.

El mes de Yôm (febrero), fue testigo de cómo numerosos países rompieron relaciones diplomáticas con Karameikos y las establecieron con Von Hendrinks: las naciones aceptaban de facto a la nueva nación caótica. Así, llegó el primero de Zûr, cuando el tiempo ya había mejorado, y el Barón ordenó la reanudación de las operaciones. La Operación Torbellino se puso en marcha al alba del día 2: conforme a lo previsto, 7.000 guerreros por el oeste y 6.000 por el este se lanzaron en masa contra el tramo del Volaga que discurre entre Krakatos y Kelven, para cortar las comunicaciones con Marilenev. Apenas 3.500 soldados ducales custodiaban ambas orillas, y ante semejante ataque poco pudieron hacer: tras dos horas de contener la embestida más mal que bien, la desbandada fue total; aparte de los 1.300 muertos, el resto se rindieron o huyeron en chalupas río arriba hacia Kelven o río abajo hacia Specularum. A media tarde, los soldados del Barón se saludaban desde ambas orillas, y los pontones aseguraron las comunicaciones.

Antes de que los leales reaccionaran, al amanecer del día tres, 5.000 monstruos se lanzaron contra los bosques del Volaga por poniente, mientras los 6.000 hombres que habían conquistado la parte occidental del río el día anterior, viraron al norte para apoyar el ataque por el sur. La resistencia de los elfos grises fue heroica, pero el día cinco al mediodía debieron abandonar los bosques que eran su hogar y refugiarse en Kelven, sobre la que iba a comenzar un duro asedio. Habían perdido 2.000 guerreros por 2.500 los del Caos, pero la mayoría de los refugiados eran viejos y niños.

La tercera y última fase fue al alba del día seis, cuando Krakatos fue atacada por todas partes menos por el sur, siendo 6.600 los soldados de Von Hendrinks. A pesar de que la guarnición era de 4.500 guerreros y podía recibir refuerzos desde Stoa y Specularum, cientos de soldados desertaron para entregarse al enemigo o bien huyeron a la capital. Así, tras un par de días de fieros combates, Krakatos cayó al ocaso del día ocho. 3.000 caóticos murieron, pero la suerte estaba echada. Con todo, Stefan III quiso resistir “para dar ejemplo a los pueblos y gentes”. 

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