Las batallas hasta fin de año (3)

elfos-bosque-dymrak

A principios de Grûm (noviembre), Von Hendrinks quiso realizar una última operación antes de la forzosa pausa invernal. Sería en el este, una parte del Ducado en donde no le había ido tan bien como en otros lugares. El plan era muy simple: había que partir de nuevo en dos el territorio en manos del Duque, llegando a las playas orientales, e iniciar una poderosa ofensiva para derrotar definitivamente a los elfos de Dymrak, cuatro mil en esos momentos. Para ello contaba con unas fuerzas iniciales de 10.000 guerreros en tierra y otros 5.000 que serían desembarcados por su Armada en las playas. Era la Operación Martillo.

   El día ocho, la flota – un trirreme, 7 birremes y todos los drakkars disponibles-, salió de Fortdoom y se dirigió al Reino de Ierendi, rodeándolo por el sur. A continuación viró al norte, y para el día trece según cálculos del Almirante Râvendrel, estaría en las playas de Dymrak. Negras eran las velas y las proas,  y amarillas las banderas y enseñas.

    Al amanecer del día doce las tropas terrestres del Barón estaban ya en posición, y se lanzaron contra las fuerzas de Stefan III: 7.000 trasgos y 3.000 orcos atacaron desde el norte a los 9.000 elfos y humanos que custodiaban el bosque, en una furiosa ofensiva. Los del Caos contaban además con seis dragones, por tres dorados los leales, que se acometieron mutuamente en los aires con una fiereza inusitada. Las peleas eran oleadas sucesivas que desembocaban en melées entre los árboles y arbustos, andanadas de flechas y saetas, conjuros varios y pocas sutilezas.  Ni siquiera cesaron los combates por la noche, sólo se hicieron más intermitentes. Al alba del día trece, unos vigías aterrorizados observaron cómo una formidable fuerza naval ponía en el agua centenares de chalupas llenas de guerreros humanos enemigos, que desembarcaron con impunidad y sin apenas resistencia en las playas y calas del sur del bosque; la tropa leal, enfrascada en detener los embates en el norte, no reaccionó a tiempo de evitarlo.

   Atacadas por el norte y ahora por el sur, las huestes de Stefan III se defendían con entero empeño, reforzadas por los elfos de Gelmir. De Krakatos salió una fuerza de socorro de 3.000 infantes, mientras que los trasgos recibían por el norte un contingente de refresco compuesto por 2.000 efectivos, entre gnolls, orcos, kobolds y hobgoblins. De este modo, la batalla se hizo muy sangrienta y de una magnitud como no se había visto hasta el momento.

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