Dune: Bajo las arenas de Duneworld (II)

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El Dr. Haynes había postulado que los mares de dunas de este mundo tenían mareas, movimientos, y fumarolas que insinuaban misterios muy por debajo de la superficie. Jesse se preguntó si alguna vez sería capaz de contarle al planetologo, o a cualquier otro , lo que estaba viendo aquí…

Con un paso vacilante, luego otro, continuó explorando los caminos subterráneos. Necesitaba encontrar una salida, se dio cuenta, no un camino de regreso al montículo de arena. No tenía la menor idea de qué dirección tomar o si alguna vez podría volver a la superficie. Jesse había caído tanto tiempo, que dudaba de que pudiera escalar por la garganta de piedra otra vez. Necesitaba encontrar una ruta diferente o permaneceria aquí para siempre.

Un pasadizo desembocaba en una gran gruta, donde la luz se hizo de un azul más brillante. Podía discernir extrañas formas a su alrededor de él, extrañas formas alienígenas, seres vivos que nunca había adivinado pudiera existir en la árida inmensidad, un extraño país de las maravillas de la vida y la energía. Oyó ruidos espeluznantes, crujidos: el movimiento de las formas esponjosas que se elevaban desde el suelo del túnel en enormes tallos azules con hojas anchas y suaves. Le recordaban alos hongos, las plantas bulbosas con anillos alrededor de sus troncos y tallos que se tambaleaban y abrian la boca con un chasquido.

Sus formas extrañamente dejaban entrever que los gusanos de arena tenían sus raíces en el suelo. Una especie de vivero de plantas exóticas desconocidas cubria y surgia en torno a la gruta, acumulando capa sobre capa carnosa. Como tallos segmentados inclinados, unos orificios redondos tosían una niebla de polvo de esporas de color azul que olía a especia, pero extrañamente parecía el color equivocado, no de color rojizo o del color del óxido.

Con los ojos como platos, Jesse paseo por el extraño laberinto subterráneo. Las plantas iban a la deriva como algas en una corriente oceánica. En un frenesí de fecundidad, los tallos crecieron visiblemente ante sus ojos, más y más alto. Hojas redondeadas como manos se arrancaban de los tallos anillados, y entonces se dejaban caer para echar raíces, como un desove para nuevos crecimientos.

Jesse siguió caminando, explorando el medio monstruoso. Se preguntó si sus sentidos se habían sobrecargado por toda esa mezcla flotando por el aire. Había oído hablar de los malos efectos de la sobredosis extrema de especia. Era todo esto una alucinación?. Entonces se encontró con un esqueleto. Disecado, el cadáver momificado estaba tendido en el suelo con un andrajoso uniforme de minero. Jesse miró, temiendo por un momento que hubiera encontrado a William English, pero la ropa era la equivocad. Otros hombres se habían perdido en el desierto, arrastrados por remolinos de arena. Esta víctima no había sido capaz de encontrar la salida…

Jesse siguió caminando y despues corriendo, más y más rápido. Ahora, ya no le faltaba el aire para respirar. Dentro de su cuerpo, Jesse descubrió una energía tremenda y cubrió una gran distancia a través de los túneles, cámaras y grutas sin detenerse a descansar.

“Spice Planet” de B.Herbert y K.J.Anderson. Novela alternativa sobre “Dune” incluida en “The Road To Dune”. Traducción libre de Danienlared.

Ver parte I y III

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