Dune: Bajo las arenas de Duneworld (I)

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“Siempre hay una manera de escapar de cualquier trampa, sólo si uno tiene ojos para verla”.

-General Esmar Tuek. Informes de seguridad.

Girando y deslizándose, Jesse se sumió en un infierno vacío y sofocante. El vórtice le succionó hacía abajo,aparentemente al mismísimo corazón de Duneworld. Sus codos y rodillas se golpeaban contra roca extrañamente suave, como si estuviera deslizándose por una garganta de piedra. El polvo le obstruía la boca, la nariz y los ojos. Trató de toser, pero apenas podía respirar. Agitandose sin poder hacer nada, incapaz de detener el descenso rápido, lleno de baches, fue arrastrado más y más abajo en una cascada interminable de arena.

Había visto a William English siendo arrastrado hacia la muerte. Nadie había salido alguna vez con vida de un remolino de arena. Sin embargo, Jesse luchaba por su vida. Aunque sus ojos estaban fuertemente cerrados y quemaban por la arena, veía pequeños destellos de luz trás sus párpados, seguidos de la oscuridad más profunda que el reino de los sueños de Estigia. Necesitaba aire, pero no pudo respirar. La arena pasaba junto a él, rugiendo y frotandole, amenazando con asfixiarle.

De repente, una burbuja de gas exhalado y humo se puso a su alrededor, apartando el polvo asesino, permitiendo una respiración asfixiante de gases sulfurosos que contenía el oxígeno suficiente para que sobreviviera unos segundos más. En su pensamiento antes del desvanecimiento, Jesse recordó la cara optimista y determinada de Barri. El niño siempre se centraba en la solución de problemas, tratando de hacer que su padre estuviera orgulloso.

Mientras Jesse caía, pensó en Dorothy, su amada concubina. Menuda mujer de carácter!. Su corazón sufría por ella, y él sabía que ella no podría haber traicionado a la Casa Linkam. Esmar Tuek, a pesar de sus habilidades, tenía que estar equivocado acerca de ella. Demasiado a menudo, había mantenido sus propios sentimientos encerrados, no confesandole la profundidad de su amor. Como jefe de Casa Linkam, él siempre había tratado de ser autosuficiente y firme, evitando el comportamiento estúpido de su padre y su hermano.

Los recuerdos caían en cascada a su alrededor, fluyendo como las arenas mientras se hundía más profundamente en Duneworld. Le habría gustado tener un último momento con Dorothy, y con Barri. Ninguna excavación le encontraría nunca. Él se desvanecería como tantos otros. Todo el mundo asumiría que un gusano de arena lo había devorado. Ahora, en la culminación de su desafío de la especia, justo cuando estaba a punto de lograr la victoria, este planeta caprichoso se lo había robado todo.

Como un desafío, Jesse tomó un último aliento de sus pulmones con un grito furioso y agotado. La arena y el polvo de su boca salió en un tosido. Inesperadamente, cayó por un hueco abierto y aterrizó en un montón de arena suave, como la que llovía desde arriba. El impacto no fue suficiente para que perdiera el conocimiento. Aturdido y desorientado, aspiró bocanadas enormes de aire húmedo que olía a canela amarga, como la de una cosechadora de especia. Pero le sabía muy dulce a sus pulmones, era aire respirable!. Con cada uno de sus jadeos, la mezcla de esencia parecía revitalizar sus nervios y sus músculos.

Jesse se dio la vuelta y se puso de rodillas, tosiendo arena, moviendo la cabeza con incrustaciones de polvo. Se estremeció por un largo rato, tomando respiraciones para reponer el oxígeno en su torrente sanguíneo. Fina arena continuaba cayendo como lluvia suave sobre él, pero de pronto se detuvo.

Las preguntas clamaban en su cabeza. Dónde estaba?. Hasta dónde había caído?. En este subterraneo de profundidad, habría esperado no ver nada más que oscuridad impenetrable, sin embargo, un ligero azul fosforescente se aferraba a las paredes a su alrededor, y podia distinguir una serie de túneles que se extendían en todas direcciones, un laberinto en forma de panal bajo las dunas.

Sus ojos se adaptaron sorprendentemente bien. Jesse se puso en pie, aunque su cuerpo entero se sentía magullado, y sus brazos y piernas estaban raspados por todas partes. Los vapores de especia parecían aumentar sus sentidos y agudizar su visión. Frenéticamente, con más energía de lo que había imaginado que podría tener, corrió de un tunel tras otro, hasta que se quedó sin aliento. Al darse cuenta de que podía perder la noción del lugar original donde había caído, Jesse intentó volver sobre sus pasos, usando una piedra afilada para raspar una marca en las paredes en cada intersección. Parecía estar en un red cruzada, como vasos sanguíneos azules bajo la arena.

“Spice Planet” de B.Herbert y K.J.Anderson. Novela alternativa sobre “Dune” incluida en “The Road To Dune”. Traducción libre de Danienlared.

Ver parte II y III

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