Dune (cuentos): Berenice

berenice-by-gtako

-Como escribi para una cancion: “Ninguna supera a una bella hija de Caladan!”- entono Gurney.

-Y cuando dije yo que habia nacido en Caladan?. No creo que pensaras en mi cuando escribiste esa cancion…

-No, es cierto. Tampoco te conocia aun. Y de donde eres, Berenice?.

-Yo soy de donde tu quieras que sea.

Gurney solto una carcajada ruidosa y se volvio en la cama para besar a aquella temperamental mujer. Berenice era la dueña de aquella gran casona al borde del Acantilado de los Piratas, lo cual la convertia en la “madame” del burdel mas exclusivo de Cala City. Por sus pasillos era facil encontrarse con personalidades importantes de la vida social caladiana. Las malas lenguas decian que el busto del Duque Paulus Atreides que presidia la entrada, era un homenaje por ser cliente habitual.

-Me gusta que vengas a visitarme, Gurney Halleck. Siempre es… especial. Sobre todo porque no muestras el mas minimo interes en las bellezas de mi salon; siempre acabas en mi cama- Le miro a los ojos y dijo: No te estaras enamorando de mi?.

-No soy de los que se enamoran. Yo estoy casado con mi trabajo. Sirvo al Duque. Soy un soldado-. Respondio levantandose de la cama y empezandose a vestir. -Debo macharme ya. Hay trabajo que hacer.

Berenice mostro su decepcion.

-Creo conocer a los hombres. Y aunque eres una persona divertida, todo un juglar… en realidad, tienes un corazon herido. Guardas secretos, Gurney Halleck. Y uno me lo has confesado a mi…-, dijo con misterio.

Gurney, se envaro un poco. -Y asi debe mantenerse, en secreto.

-Soy de las que saben guardar secretos.

-Eso espero… como espero que ninguna de tus chicas haya sufrido algun…

-Oooooh, ese es mi Gurney Halleck buen samaritano!. Que encantador!-. Dijo la mujer cortandole la frase-. No te preocupes. No te hare enfadar con ninguna mala noticia.

Gurney fue recogiendo la ropa que estaba desperdigada por toda la habitacion. Se puso la camisa, pero no pudo abrocharsela. Ella le habia arrancado la ropa de forma salvaje… Estaban en un dormitorio recargado, lleno de demasiadas telas, con el hogar encendido calentandoles del invierno de la costa, del embate de la tempestad continua contra los muros y ventanas de la casona.

-Me encanta cuando te pones tan protector conmigo, con las chicas… Eres nuestro paladin. Como puedo convencerte para que te quedes un poco mas?…

Berenice destapo la sabana. La luz de la chimenea ilumino su cuerpo voluptuoso, su pelo negro. No era ya ninguna jovencita, pero toda ella era una promesa de mas y mayores placeres. Gurney dudo, pero dijo:

-La obligacion antes que la devocion. Otra vez sera- dijo cogiendo su baliset.

-Una pena. Queria regalarte uno de mis secretos. No quieres saber si soy de Caladan o no?.

-Mejor mantengamos el misterio…-. Gurney cerro la puerta. Salio dando tres pasos, pero volvio apresuradamente atras, abriendo de nuevo.

-Ah, Berenice!. Creo que te mereces una cancion, una escrita por algun juglar mejor yo- dijo sonriendole. Ella le tiro un beso…

… Gurney pilotaba la lancha que habia amarrado, como tantas otras veces, en el embarcadero bajo el acantilado.

“Ninguna de esas chicas pasara tu calvario, Bheth“, penso, mientras intentaba olvidar el recuerdo terrible de lo vivido en aquella casa de placer Harkonnen.

Se concentro en la navegacion. Habia un oleaje fuerte esa noche y debia llegar a Castle Caladan antes del amanecer.

*** Extraido de “Cuentos del Millon de Planetas”, atribuidos a Accadia, Madre Archivera de la Bene Gesserit en Casa Capitular.

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