Dune: Salusa, la cantera Sardaukar

dune__sardaukars_by_newatlas7

Con algunas instalaciones meteorológicas estratégicamente situadas, además de colonos dispuestos a volver a plantar praderas y bosques, Salusa Secundus volvería a vivir y respirar de nuevo. Pero la Casa Corrino se negaba a invertir en tal empresa, pese a las posibles recompensas. De hecho, daba la impresión de que sus esfuerzos iban dirigidos a conservar Salusa tal como había sido durante siglos. Por qué?.

Como forastero en el planeta, Liet pasaba la mayor parte de su tiempo libre con un equipo de supervivencia, vagaba por el paisaje arrasado, esquivaba las ruinas de las ciudades destruidas, cuyos antiguos edificios gubernamentales del Imperio estaban habitados por prisioneros: altísimos museos, salones enormes, grandes, cámaras de techos derrumbados. Durante todos los siglos que Salusa había sido un planeta-prisión Corrino nadie había intentado reconstruirlo.

Liet, que procuraba moverse sin dejar huellas de su paso, trepó a un risco que dominaba una depresión. Con unos prismáticos vio gente deambulando bajo el sol abrasador, soldados con uniformes de color tostado y pardo, camuflaje para el desierto utilizado por los Sardaukar del emperador. Juegos de guerra extravagantes, para variar.

Una semana antes, había visto a los Sardaukar desalojar un refugio de prisioneros atrincherados en unas ruinas aisladas. Liet paseaba por las cercanías y vio a los Sardaukar atacar provistos de escudos corporales, lanzallamas y otras armas primitivas, que utilizaron contra los convictos. La batalla se había prolongado durante horas, mientras Sardaukar bien preparados luchaban cuerpo a cuerpo con los prisioneros que salían de su refugio. Los hombres del emperador habían matado a muchos prisioneros, pero algunos habían combatido muy bien, e incluso habían abatido a varios Sardaukar, recogido sus armas y prolongado la batalla.

Cuando sólo quedaban unas docenas de los mejores luchadores, dispuestos a morir, los Sardaukar plantaron una bomba aturdidora. Después de que las tropas se refugiaran tras las barricadas, un faro de intensa luz, combinado con la fuerza motivacional de un campo Holtzman, dejó inconscientes a los prisioneros supervivientes y permitió que los Sardaukar invadieran su fortaleza improvisada. Liet se había preguntado por qué los soldados imperiales no habían plantado un aturdidor desde el primer momento. Más tarde, se preguntó si el propósito de los Sardaukar no sería el de hacer una criba de los prisioneros y seleccionar a los mejores candidatos.

… Los Sardaukar formaban a su alrededor hileras ordenadas, una trampa humana. Armas y piezas de equipo pesado estaban situadas en posiciones estratégicas alrededor del perímetro, unidas mediante púas y cadenas metálicas. Daba la impresión de que los hombres se estaban entrenando, tanto prisioneros como Sardaukar… Liet ajustó las lentes de aceite de alta definición de los prismáticos, con el fin de obtener la mejor vista posible. Los prisioneros supervivientes fueron conducidos hasta el campo de entrenamiento preparado ante los nuevos barracones Sardaukar, tiendas de aleación amontonadas como bunkeres sobre el suelo llano, y cuyos lados metálicos reflejaban la luz del sol.

“La Casa Harkonnen”, de Brian Herbert y Kevin J.Anderson.

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