Dune (cuentos): Exiliados de Arrakis

Duncan_Idaho____by_endoftheline

No habian pasado tantos años, pero parecia toda una vida…

Duncan observaba los fuegos y fumarolas que salian de la antigua ciudadela de Leto. Se encontraba en el mismo borde del puente destruido por Nayla. “Aqui empezo todo a descomponerse”, penso. Bajo sus pies, sonaba el rio nombrado en su honor, el Idaho. Habia intentado que se construyera un nuevo puente. Habia intentado que se renombrara el rio. Ninguna de las dos cosas las habia conseguido, como tantas otras.

Una de las pocas fieles Habladoras Pez de su guardia se acerco ayudando a Siona. Ella estaba a punto de dar a luz, pero su hijo no seria arrakeno como sus hermanos. Estaban a punto de marcharse del antiguo Dune, con destino a algun planeta en el que refugiarse. Incluso habia pensado en marchar mas lejos aun, formar parte de la Dispersion. Por que no?. Empezar de cero.

La nave que les llevaria hacia el crucero ixiano en orbita (y que no tenia destino decidido), estaba siendo cargada con lo que habian podido salvar de la rapiña y el saqueo. Lo mas importante ya estaba a salvo: su familia y una buena cantidad de melange. Segun los estandares, no era tanta cantidad, pero el precio se habia disparado por la Hambruna. Un maletin de melange podria comprar un planeta entero. Otro planeta en el que reinar?. La herencia de Leto habia sido un regalo envenenado.

-Duncan. Estan saqueando tambien el Sietch Tabr. Por que se lo dijiste?-, pregunto Siona.

Recordo la escena. El gobierno se habia desmoronado. Todo un universo se quitaba un corsé de 3500 años, y arrasaba contra todo lo que pudiera relacionarse con el Tirano. Una gran parte de las Habladoras Pez se habia rebelado contra su nuevo emperador. Ni la figura de Siona, una de las suyas, causaba el respeto debido. Juraron que torturarian a sus hijos hasta la muerte si no confesaba donde estaban las reservas escondidas de melange del Tirano.

-Confesando aquello, gane un tiempo precioso para la huida-, le respondio.

Un enjambre de naves llegaba continuamente a Onn y la Ciudadela. Todas venian a ver que beneficio podian sacar, bien armadas y con las bodegas vacias. La Bene Gesserit, los Tleilaxu, los Ixianos… ellos serian los nuevos poderes del Imperio. “Que se lo queden!”, penso con desprecio. El control por el nuevo Arrakis que surgiria era su objetivo. Eran como adictos en busca desesperada de su dosis, y aqui estaba la unica fuente de melange.

Duncan miro hacia el Sareer, quizas por ultima vez. Este Arrakis que habia conocido como un vergel, volvia a ser un desierto a pasos agigantados, y todo gracias al mismo Leto. “Los gusanos volveran a dominar Dune”-, medito, “y él estara en cada uno de ellos para siempre”. Otra broma macabra del Tirano. “Maldito tú y maldita tu Senda de Oro!. Solo ha traido muerte”, penso rechinando los dientes.

En la historia de la Humanidad ya habian caido muchos Imperios. Este solo seria el ultimo en desmoronarse en espera del proximo. Empezaba un tiempo nuevo, un tiempo peligroso.

*** Extraido de “Cuentos del Millon de Planetas”, atribuidos a Accadia, Madre Archivera de la Bene Gesserit en Casa Capitular.

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