Dune (cuentos): Ojos metalicos

Cada mañana al despertar, abria los ojos y se maldecia a si mismo.

Ben Tarik desayunaba su habitual racion de obleas de especia en la trinchera frente a las tropas rebeldes del Conde Memnon Thorvald. Mientras, caia una fina lluvia. Alli estaba el, todo un Fremen del desierto profundo completamente calado. Era una sensación que no le gustaba. Observaba la linea de ataque con las lentes de aceite, y le dolía poder ver. Y es que ver, le hacía recordar…

Recordaba la luz cegadora, recordaba aquel dolor introduciendose en su cabeza, recordaba el miedo, la desesperacion cuando asumio lo que habia ocurrido. Un quemador de piedras le habia dejado ciego para siempre. Para siempre?…

Decian que los rebeldes habian roto las Reglas de la Gran Convencion, como si aqui, entre el barro, importara lo que unos nobles llenos de agua hubieran decidido en una cena de gala. La unica diferencia con otras batallas era que sus enemigos estaban desesperados, y les disparaban con armas laser. Un impacto en un escudo personal y ¡bum!. Era obligado un ataque frontal, y Ben Tarik habia presentado voluntario a su peloton de Fedaykin. Como siempre. Gurney Halleck en persona le habia felicitado. El tenia sus propias razones…

Cuando estuvo preparado, tomo una decision de agua. Acepto aquellos ojos metalicos, acepto vivir, acepto seguir viendo las inmensas arenas de Dune, la Primera Luna en lo alto de la noche… Y por supuesto, seguir sirviendo a Muad’Dib. Pero no estaba preparado para la reaccion de los suyos en el Sietch Umbu. Su propio padre le reprocho que no se hubiera marchado al desierto al encuentro de Shai-Hulud, como hubiera hecho todo buen Fremen. El hermano de su prometida rompio el compromiso. Ben Tarik no quiso responder a aquel deshonor desafiandole. Se alisto nuevamente en la Yihad. Pidio ir a los frentes mas peligrosos…

Ya hya Chouchada!!!

Y cuando miro hacia atras, se vio a si mismo. Un destiltraje Fremen con la mano ensangrentada en el pecho y una mirada que carecia del azul intenso de la melange. Todos aquellos Fedaykin tenian la misma mirada metalica que el. Ben Tarik habia reclutado al peloton de la muerte de los que no tenian futuro. Les dio la orden de avanzar y no hacer prisioneros…

Recibio una medalla al valor a titulo postumo; pero en su sietch, el Naib se nego a unir su agua con la del resto de la tribu. Estaba maldita por aquellos ojos tleilaxu.

*** Extraido de “Cuentos del Millon de Planetas”, atribuidos a Accadia, Madre Archivera de la Bene Gesserit en Casa Capitular.

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