Dune: El fin de Kailea Vernius

Víctor!”. Cerró los ojos con fuerza y apretó sus manos contra la cara. Las lágrimas resbalaron sobre sus palmas. Leto se removió, medio dormido, y la miró con sus ojos enrojecidos. -Oh, Kailea, han matado a Victor!. Alguien ha matado a nuestro hijo. Kailea, quién ha podido hacer semejante cosa?. Por qué?… incapaz de soportar su mirada un momento más, dio media vuelta y salió de la habitación…

… –Mi hijo ha muerto, mi hermano ha sido mutilado hasta quedar irreconocible. Swain, mi hijo ha muerto!. Dio un paso hacia él y extendió las manos como en busca de consuelo. Su expresiva boca esbozó una parodia de sonrisa suplicante, pero el hombre no se movió. -Me robaron la llave de la armería. Me la arrebataron del cinturón de mi uniforme poco después de que Leto anunciara sus planes para el desfile. Kailea se detuvo a un metro de su amante. -Cómo puedes pensar en esas cosas cuando…?. -Sólo querías matar al duque, verdad?. Vi tu pánico cuando averiguaste que Rhombur y Victor iban con él en el dirigible. Casi toda la servidumbre sospecha ya que has intervenido en esto. El honor exige justicia, mi señora… -Si tan miserable te sientes, Swain, lánzate sobre tu propia arma como un buen guerrero, como un leal soldado Atreides. Cógela!. -Confesaré mis actos al duque. Miró hacia atrás mientras se encaminaba hacia la puerta. Preocupaos por vuestra propia culpa

-Vamos a hablar de tu estúpido plan, Chiara?. Cuando pienso en todos estos años, recuerdo muchos comentarios que hiciste, todas aquellas insinuaciones insidiosas. Ahora, su significado se me hace transparente, y el peso de la evidencia es una avalancha contra ti. Fuiste enviada aquí para sembrar la discordia, verdad?. Has intentado volverme contra Leto desde el día que nos conocimos. Para quién trabajas?. Los Harkonnen?. La Casa Richese?. Los tleilaxu?

… Kailea se acercó más. -Agradece una cosa, Chiara. Durante muchos años te he considerado mi amiga. Victor murió al instante y sin sufrir dolor. Por eso te garantizo una muerte misericordiosa… Extrajo el cuchillo que había arrebatado a Swain Goire. Chiara retrocedió, y alzó las manos en gesto de protección. Pero Kailea no vaciló. Se precipitó hacia adelante y hundió el cuchillo en el pecho de Chiara. Lo sacó y volvió a clavarlo para asegurarse de que atravesaba el corazón de la traicionera mujer….

… Kailea se acercó a la ventana abierta. El frío zahirió su piel, pero sentía el cuerpo húmedo, como cubierto de sangre. Se subío al borde de piedra y clavó la vista en el horizonte, donde se fundía con el mar. Las olas lamían la base del acantilado. La maravillosa ciudad estalactita de Ix alumbró en su mente. Había pasado mucho tiempo desde que bailaba en los salones del Gran Palacio, con sus maravillosos vestidos de seda merh. Junto con su hermano y los gemelos Pilru había admirado la enorme gruta donde se construían los Cruceros. Como una oración, Kailea Vernius recordó todo lo que había leído y todas las imágenes vistas en la corte imperial de Kaitain, el espectacular palacio, los jardines, las cometas musicales. Había anhelado pasar la vida en el embeleso cegador que correspondía a su título, princesa de una Gran Casa del Landsraad. Pero, Kailea nunca había accedido a las alturas o prodigios que deseaba. Por fin, dejando tras de sí sólo amargos recuerdos, extendió los brazos para volar…

“La Casa Harkonnen” de B.Herbert y K.J.Anderson.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s