Dune: Rayna, la primera de los Cultistas

“Yo soy todos los cementerios que alguna vez hubo, y todas las vidas resucitadas… pero por lo que son”. (Rayna Butler, Visiones verdaderas).

Cuando las visiones febriles disminuyeron en pesadillas y salio de la negrura del sueño absoluto, Rayna Butler se aferro a un hilo de vida tan delgado como los de un gusano de seda. Las descripciones del Cielo que su madre le habia contado durante los rezos diarios no se parecian en absoluto a lo que habia visto. Finalmente regreso a su cuerpo, a su vida y su mundo, y encontro que todo habia cambiado.

Se acurruco en el interior del armario oscuro, asfixiante, y se dio cuenta de que su ropa estaba sucia, dura por el sudor seco. Las mangas de la blusa estaban rosadas por la sangre que se habia filtrado por los poros de su piel por la fiebre. Luchando con sus pies, Rayna sintio temblar los músculos debilitados. Estaba increíblemente sedienta, incapaz de entender como podia haber sobrevivido. Cada paso, cada respiracion, eran una pequeña victoria para ella, y sabia que habria muchas cosas mas dificiles por venir… y superar.

Moviendose con lentitud cuidadosa, con miedo de que su cuerpo pudiera romperse en cualquier momento, la niña fue a contarle a sus padres todas las visiones y revelaciones religiosas que tuvo durante la fiebre. La misma Santa Serena habia hablado con ella!. Las instrucciones celestiales tenian que ser ecos de la voz de Dios… Rayna encontro a sus padres caidos en la misma posicion que la ultima vez que recordaba haberlos visto, con sus cuerpos hinchados. El hedor reactivo de golpe sus sentidos. Rayna se quedo mirando durante un buen rato hasta que por fin se dio la vuelta…

Se desnudo sintiendo los chorros frios, bebiendo trago a trago. Se paro frente al espejo de cuerpo entero y vio a una extraña. Su cuerpo habia cambiado de forma inimaginable. Todo el cabello se le habia caido. Su piel estaba pálida y perfectamente lisa, translucida y luminosa como la de un angel… Se vistio con ropa limpia, fue a la capilla privada de la familia. Ante el altar de los tres martires, la niña pidio orientacion, recordando las revelaciones de Santa Serena le habia dado. Cuando sus recuerdos se hicieron evidentes, la niña se levanto…

Una sencilla comida de pan y agua fue una purificacion piadosa, una fuerza celestial para ella… A pesar de que aun se sentia debil y temblorosa, decidio que ya habia descansado lo suficiente. Dejo la mansion del gobernador atras, yendo hacia la ciudad. La peste fue el azote de Dios, pero Rayna había sobrevivido. Ella había sido elegida para sus grandes obras. Partio descalza bajando por la colina…

Rayna caminaba sola, sus ojos brillaban en busca de lo que tenia que ver, aventurandose hacia delante, alta y segura, tan palida de que podria haber sido un esqueleto viviente… Rayna cogio una barra de hierro caida de una cuneta. Se acordo de su padre hablando de los disturbios en las calles, saqueos por la comida, los muertos, Martiristas marchando en procesiones desesperadas… Sentia la barra pesada y caliente en la mano, una espada para ser manejada por una joven mujer virtuosa que habia recibido instrucciones directas de Serena. Finalmente, vio el primer objetivo de su mision…

La chica eterea se puso delante del escaparate de una tienda que vendia aparatos mecanicos, comodidades inocuas que hasta entonces habian escapado a las olas de alborotadores y saqueadores. Los ciudadanos de la Liga usaban esas cosas sin pensar en su origen, pasando por alto el hecho de que los aparatos de alta tecnologia eran primos lejanos de Omnius. Todas las maquinas, todos los aparatos electronicos, todos los circuitos, eran tentaciones, inherentemente malvadas. Las introdujeron en la vida diaria para que la gente alegremente aceptara la presencia generalizada de las maquinas.

Rayna alzo la barra y rompio el escaparate, comenzando a golpear el metal y los restos de polimeros de aquellos aparatos. Este fue su primer golpe contra el mal. Sus visiones le habian dicho que para acabar con la plaga desde el interior, habia que borrar cualquier vestigio de las Maquinas Pensantes. Rayna destrozo todo lo que pudo. Despues, busco otro edificio, una empresa de contabilidad con maquinas de calcular en el segundo piso. La niña los destruyo tambien. Un hombre, asustado, salio a detenerla, pero se encogio cuando Rayna le grito, pronunciando una maldicion:

“Los seres humanos se enfrentaran a la miseria si no erradicamos todos los aspectos de los demonios mecanicos. He oido la voz de Dios, y voy a actuar en consecuencia!”

…Al dia siguiente, la acompañaron al ver sus acciones un pequeño grupo de observadores, muchos de ellos Martiristas demacrados. Comenzaron a cantar apoyandola, y empezaron a recoger sus propios palos…

“La Batalla de Corrin”, de B.Herbert y Kevin J. Anderson.

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