Dune: La Batalla de Rossak

Las naves cymek aterrizaron sobre la vegetacion purpura y plateada. Las armas dispararon chorros de lava desde los cascos y prendieron fuego al espeso follaje. El incendio se esparcio con toda celeridad. Las naves se abrieron con un estruendo que estremecio el aire, y los cuerpos mecanicos emergieron. Tres naves descargaron formas deslizantes blindadas, mientras el resto escupia formas moviles similares a cangrejos erizadas de armas.

Jerjes volo hacia los riscos. Las maquinas de combate de los ansiosos neocymeks penetraban en la selva, destruyendo todo lo que aparecia a su vista. -Mata a esas zorras por nosotros. Matalas por Barbarroja!… Lanzaron granadas de plasma que les abrieron un sendero hasta las ciudades de los tuneles, donde los humanos vivian como gusanos.

Zufa Cenva y sus hechiceras se prepararon en una habitacion interior. Ninguna manifestaba miedo, solo furia y determinacion. Durante el ultimo año, estas mujeres habian aceptado su principal proposito en la vida, aunque el resultado fuera la muerte. -Para esto hemos sido entrenadas, dijo Zufa. -Estamos preparadas, maestra Cenva, dijeron al unisono. Las paredes de piedra temblaron cuando las primeras bombas encontraron sus objetivos y dispersaron nubes venenosas en los tuneles. Miro a las devotas mujeres… -Camio, dijo. Te elijo para que asestes el siguiente golpe…

Camio se puso la mascarilla. Avanzo sin vacilar y empezo la meditacion necesaria para convocar el poder encerrado en su cerebro. Rossak era su hogar. Las maquinas eran sus enemigos. Llego a la entrada y vio la selva en llamas. Vio tres formas cangrejo provistas de contenedores cerebrales blindados, que colgaban como sacos de huevos justo encima de las piernas. Cada uno era un humano que habia vendido su alma y jurado lealtad a las maquinas pensantes. Debia esperar hasta el ultimo momento para eliminar el mayor numero posible de enemigos.

Camio percibio el sonido de tres formas que escalaban el risco, usando soportes y garras con borde de diamante para aferrarse a la pared rocosa. Sonrio al trio de neocymeks. Camio se erguia sola en la puerta, plantando cara al enemigo. Justo antes de que pudieran disparar, Camio libero la energia concentrada en su mente. Descargo una tormenta mental que derritio los cerebros de los otros neocymeks y daño a otros dos que estaban trepando por el risco. Su ultimo pensamiento fue que habia vendido cara su vida…

Despues de Camio, cuatro hechiceras mas fueron saliendo. Cada vez que elegia una, Zufa experimentaba una atroz perdida. Eran como verdaderas hijas… Por fin, la sexta voluntaria de Zufa, Silin, regreso viva, pero desorientada. -Han retrocedido lejos de nuestro alcance, han regresado a sus naves… Zufa corrio hacia la ventana. Vio los restos carbonizadas de sus cinco comando caidos, cada mujer abrasada en su propio fuego mental. Vio que los cymeks se subian en sus naves y se elevaban…

“La Yihad Butleriana”, de B.Herbert y K.J.Anderson.

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