Dune: Las tribulaciones de un Naib (concurso fans)

“Es tiempo de espera. El muchacho que seria el Lisan al-Gaib yace entre dos mundos. El ordena a Shai-Hulud, y mando la Guerra del Desierto contra todos los enemigos de los Fremen. Y ahora, en el tercer año de esa guerra, ha tomado el Agua de Vida. Debido a que no murio inmediatamente, la esperanza permanece en la Ichwan Bedwine. Quedan todavia algunos que cuestionan la profecia. No obstante, su paciencia inagotable con aquel que los llevara al paraíso, puede estar a punto de aplacarse. La vision esta casi al alcance del muchacho Atreides”.

-Sayyadina Nahlah, del sietch Taymur.

El Naib Kedar se tomo un descanso en lo que podriamos llamar el salón de su yali. Aunque su cuerpo estaba comodo, su mente estaba lejos de librarse de la ansiedad.

Su esposa, Suha, estaba preparando la comida de media mañana, mientras sus pensamientos le llevaban a la noche anterior. Habia sido una larga noche con los contrabandistas; un mal necesario, lo sabia, pero hacia tiempo que se habia cansado de aquella obligacion. Como Naib del sietch Taymur, la responsabilidad por la seguridad de la tribu era suya. El Tau era fuerte entre su pueblo, y queria que siguiera siendo asi. El viaje a traves del bled, para reunirse con ellos, habia sido largo, pero Jari, su primogenito, había llamado a un buen gusano para hacer el viaje. Kedar sabia que cuanto mas alejado del sietch, mejor. Los contrabandistas, no importaba su noble apariencia o su comportamiento, eran gente en la que no se podia confiar. La especia se negocio por las dos cosas de mayor valor para los Fremen: el agua, y el silencio. Mejor que los MU ZEIN WALLAH! Harkonnen no supieran de las especiales relaciones con los contrabandistas. El precio de su silencio era alto, pero Shai-Hulud siempre proveia. La cortina se abrio entre las habitaciones y Suha le hizo señas para la comida. “Kedar, mi esposo, ven a comer y reponer el cuerpo”.

Kedar se levanto, y sonriendo, siguio a Suha a la otra habitacion. Mientras se acomodaba en los cojines del suelo, alrededor de la mesa baja, observo como su esposa ponia los platos. Suha era una mujer hermosa, llamada asi por el nombre de una estrella en el cielo de Arrakis. Ella le habia dado dos hijos fuertes; el mas mayor, Jari, seria sin duda, un líder como él mismo algun dia. El mas joven, Naim, era un muchacho tranquilo que podia manejar comoda y facilmente cualquier situacion. Suha coloco una plato ante Kedar, y se sento frente a el.

“Gracias, mi amor”, dijo él mientras ella le devolvia la sonrisa.”Donde estan Jari y Naim esta mañana?”. Poniendose comoda, ella respondio: “El entrenamiento con la Ichwan que MUAD’DIB envio”. Mostrando su aprobación con un gesto afirmativo, Kedar dijo: “Eso es bueno. Pronto, con el prana-bindu de las Maneras Bene Gesserit, inspiraran un profundo temor en sus enemigos”. Kedar quedo pensativo. Habia tomado poco mas de un año comenzar la formacion de su pueblo. Pero ahora, su gente estaria lista cuando se les llamara. Ya habian demostrado su superioridad sobre los Harkonnen en muchas escaramuzas con sus patrullas. Suha miro a Kedar, se trago el bocado de comida que habia estado masticando, puso su mano libre sobre la suya, y respondio. “Esposo. Ya son formidables guerreros”. “Sí, pero…”. “Son Fremen, no?”. “Sí, pero…”. “Y, además, son de una union pura de sangre Fremen”. Kedar apreto la mano de Suha, sonrio, y dijo: “Las palabras mas verdaderas nunca se dicen, mi amor”.

Liberando su mano de la de Suha, Kedar hizo un gesto mientras decia: “Puedo hablarte ahora, esposa?”. Con la ligera elevacion de un lado de su boca, Suha, le pidio a Kedar que continuara. “Gracias, mi amor. Solo iba a decir que he experimentado personalmente la mejora que estas Maneras Bene Gesserit han dado a las habilidades de lucha de nuestro pueblo. La combinación de ambas, sin duda, va a multiplicar el terror en nuestros enemigos…”. Con un tono orgulloso en sus palabras, Suha respondio: “Sí, mi esposo. Como siempre, ves los beneficios de una buena cosa, antes de que otros lo recononozcan”. Kedar la toco con una mano, y le pellizcó en la mejilla. Suha se sonrojo ligeramente por su silencioso gesto de afecto. Volvieron a la comida en un ambiente de persuasiva ternura, cuando ambos fueron sorprendidos por una voz desde la entrada de sus aposentos.

“Naib Kedar. Perdona que te moleste, pero alguien quiere hablar contigo”. Suha y Kedar se miraron interrogativamente. Kedar le hizo un gesto a Suha para que se quedara mientras decia: “Acaba, mi amor. Unete a mi cuando hayas terminado, si quieres”. Suha asintio con la cabeza cuando Kedar se levanto para responder a la llamada del guardia.

Kedar se dirigio a la sala de estar pasando a traves de la cortina que separaba el salon principal del resto del yali. Pequeño, pero más grande que la mayoría de viviendas en el sietch, su espacio y el de Suha, consistia en cuatro habitaciones. Un pequeño lujo que se ofrecia a un Naib. Kedar penso en ello al pasar a la habitacion delantera, algo no esencial para su comodidad. Tirando de la solapa que sellaba la entrada, Kedar se encontro a la Sayyadina Nahlah.

“Puedo hablar contigo, Naib Kedar?”. “Sí, sí, por supuesto. Entra Sayyadina”. Asintio con la cabeza dando gracias a Shihal, que estaba de guardia esa mañana, y mientras le hacia un gesto con el brazo a Nahlah. “Subakh ul Kuhar, Naib Kedar?” “Subakh un nar, Sayyadina Nahlah?”. “Yo tambien estoy bien”. Con las formalidades hechas, Kedar le pidio a Nahlah que se pusiera comoda en los cojines del suelo. A su vez, Kedar se arrodilló frente a ella, acomodandose. Nahlah se quito el aba y Kedar se dio cuenta de que ella tenia una mirada de aprension. Algo preocupaba a la joven, penso Kedar, ella no estaba segura de como proceder. Tengo que ser gentil con ella como las arenas lo son con el arbusto burro o la verbena de las dunas, y solo entonces podre recoger los frutos, como hacen los recolectores de rocio.

“Puedo ofrecerle algo de comer, Sayyadina?. Suha se encuentra todavia en la otra habitacion terminando la comida de media mañana”. “No, gracias Naib Kedar, ya he comido esta mañana. Y por favor, Naib Kedar, puede dirigirse a mi como Nahlah”. “Muy bien, Nahlah. Puedes dejar mi título honorífico tambien”. Aquello fue respondido por ella soltando aliento y sonriendo, y fue seguido por un: “Gracias… Kedar”.

Kedar reconocio un cambio en su estado fisico y mental, segun se relajaba. Si era porque provenia de su gentileza con ella o de su formacion para Reverenda Madre, no estaba seguro. Demasiadas cosas quedaban inciertas en su mente. Solo habia una cosa de la que estaba seguro desde que llegaban a su sietch las noticias del muchacho Atreides y su madre: Él ya no seguia las órdenes de la Reverenda Madre a ciegas. Precaucion en primer lugar, era su forma de gobernar hasta ese momento. Habia llegado el momento de presionar a Nahlah por la razon que tenia para hablar con él… juiciosamente.

Con cuidado, pero con la confianza que correspondia a su posicion entre los suyos, le pregunto: “Asi que Nahlah. En que puedo servirte hoy?”. Nahlah sintio el conflicto interno con el que luchaba Kedar. Ella podia “aun” ser solo una Sayyadinna, para lo que no habia sido elegida sino por su predisposición para ello. No podia preocuparse sobre la posición de Kedar en ese momento. Tengo que ayudar a la Reverenda Madre Bayan. Pero, no debo revelar demasiado. Debo dejarle ver y que decida por sí mismo. Nos ocuparemos de la decision de cuando se haya producido, penso.

“Oh, no es un asunto personal, Kedar. Los dos tenemos como prioridad el servir, el uno al otro, y a nuestro pueblo, no?”. Nahlah podía ver en sus ojos como se cuestionaba la respuesta mientras ella continuaba. “Yo voy a hacer lo correcto por mi parte, Kedar, y esa parte tiene que ver con nuestra Reverenda Madre Bayan”. “Esta Bayan bien?”. Nahlah entendio una preocupación real en su pregunta. “Sí y no, Kedar”. Kedar se puso firme y le dijo: “Que se supone que significa eso, Sayyadina?”. La formalidad habia vuelto demasiado rapido, junto con un destello de impaciencia. Nahlah decidio darle un toque de honestidad, por el momento. “Ella ha estado enferma el ultimo par de dias, nada serio”. Nahlah no podia entrar en detalles sobre lo que habia sucedido, y el comportamiento erratico resultante de Bayan, directamente relacionado con el suceso. Kedar crecia en impaciencia, lo que lo hacia mas dificil para ella. La conversacion se corto de pronto. Ahora sabia, que nunca debio haber aceptado la orden de la Reverenda Madre de ver a Kedar. “No hay que preocuparse, Kedar. Ella se siente mucho mejor hoy, y ha pedido que vayas a verla”.

“Por que no lo has dicho desde el principio, Sayyadina Nahlah?”. Kedar habia crecido en su impaciencia con ella, y dejaba que lo viera. “Gracias por traerme su peticion, Sayadinna. Tengo que ponerme presentable. Dile a la Reverenda Madre que voy a atenderla, a la hora del mediodia”. “Sí, Kedar”. “Puedes marcharte ahora, Sayyadina Nahlah”. “Gracias, Naib Kedar”. Ambos se pusieron en pie, y Kedar acompaño a Nahlah hasta la puerta. No le ofrecia ayuda con su aba, ni le sostuvo el cierre de la puerta, mientras ella salia. Se volvio de espaldas cuando se marcho, ella le habaa perturbado con su forma de presentarse, y además, se dijo a si mismo… ella no es una Reverenda Madre… todavía.

Kedar paso a traves de la cortina a la otra habitación y de inmediato miro a los ojos de Suha. Ella estaba elegantemente apoyada en una mesa, con ojos interrogantes. Kedar alzo los brazos y le preguntó: “Que?”.”Que, querido?”, fue la respuesta de Suha. “Sí mujer, que!?” Caminó con calma Suha hacia su marido, tomo sus manos entre las suyas y le dijo. “Cálmate mi amor. Esa es mi pregunta tambien. De que va todo esto?”. “No estoy seguro, suspiró. Ella me hizo estar incomodo y ansioso con su manera de hablar. Creo que hay más de lo que dice en sus palabras”. “Esa fue mi impresión tambien, esposo”. Kedar le sonrio, sabiendo que habia estado escuchando lo que no era de su incumbencia. Él confiaba en su consejo para muchas cosas. Ella era inteligente, tanto como hermosa. “Debo prepararme para la Reverenda Madre, esposa, si me disculpas?”. “No lo hare”. Suha respondio rotundamente. “Yo te acompañare y te ayudare a relajarte”. Kedar, la miro, tomo la mano de Suha en la suya y dijo: “Ven conmigo… esposa”.

Después de un período demasiado breve de relax con su esposa, Kedar se preparo para la audiencia con la Reverenda Madre Bayan. Kedar sabia que la visita seria mas parecida a una confesion de catecismo, con la intencion de probar su estado de animo y hacerle sentir incomodo. Si ese fuera el caso, no podria hacer nada al respecto, la Reverenda Madre sabria si trataba de ocultarle sus pensamientos o sentimientos. Seria honesto con ella -como siempre- y haria frente a lo que surgiera. Kedar tomo tres respiraciones profundas y tiro del cierre de la puerta hacia un lado. Shihal lo saludo mientras salia al pasillo de la caverna, y se puso a dos pasos tras de él. Shihal sabia que asi Kedar podria responder a cualquier tipo de asalto frontal, pero podia ser vulnerable a sus espaldas. Era raro en el interior del sietch, pero los enemigos de los Fremen se habian infiltrado en sus lugares de refugio antes, y era mejor estar atentos. Con ese pensamiento en mente Shihal hablo.

“Naib Kedar. Puedo preguntarle por nuestro destino?”.” Sí, Shihal. Nos dirigimos a los aposentos de la Reverenda Madre Bayan. Tengo una audiencia con ella el dia de hoy”. “Muy bien, Naib. Gracias”. Palpó Shihal el cryscuchillo que llevaba en el cinto, guardandole las espaldas mientras marchaban a traves de los tuneles del sietch. Al llegar a los apodentos de la Reverenda Madre Bayan, Kedar y Shihal fueron recibidos por dos guardias. Ambos eran bien conocidos dentro del sietch Taymur, ya que fueron elegidos por la propia Reverenda Madre. Akil, el mas alto de los dos, por su inteligencia y forma de ser reflexiva, y Fateen, por ser un ‘vivo’ lleno de recursos.

“Por favor, anunciadme”. Kedar hablo en voz baja, con un aire de mando. “Tengo una reunion con la Reverenda Madre Bayan”. “En seguida, Naib, nos dijeron que se os esperaba”. Akil respondio a la solicitud mientras se giraba para entrar en los aposentos de Bayan. Poco tiempo despues, Akil reapareció e informo que Kedar entraria acompañado por la Sayyadina Nahlah. Kedar tenia ganas de volverse. En los ultimos tiempos, Kedar se sentia cada vez mas desplazado de su puesto por la actitud de la Sayyadina Nahlah y la Reverenda Madre Bayan. Oh, él sabia que eran Fremen en primer lugar, pero habia algo mas que arena en el aire de este planeta olvidado de Dios que el llamaba su hogar.

Una vez más, el muchacho Atreides y su madre le venian a la mente. Se hablaba mucho del joven entre los Fremen desde hacia tiempo. La magnitud de sus victorias contra los enemigos de los Fremen tenia a muchos convencidos de que él era el Mahdi que por fin les llevaria al paraiso. Y que decir de la madre del niño. Había traido las Maneras Bene Gesserit a su pueblo y sobrevivio a la agonía de la especia al convertirse en la Reverenda Madre del sietch Tabr. Kedar, sin embargo, trato todo el asunto sin tanto optimismo… en aquel momento. Hasta que pudiera ver con sus propios ojos, y oir con sus oídos, sus sentimientos sobre este asunto le dejaban… solo. Kedar se alejo de sus pensamientos intimos gracias a una risa contenida. Akil, Fateen y Shihal habian estado conversando a un lado de la puerta, y al parecer algo gracioso se habia dicho. Kedar lamento no haber estado en la conversación en lugar de estar pensando en sus cosas. Podria haberse reido bien fuerte en aquel momento. Cuando Kedar quiso entrar en la conversacion, el cierre de la puerta se abrio de repente y aparecio la Sayyadina Nahlah.

“La Revenda Madre le recibira ahora Naib Kedar”. Extendio un brazo y con un gesto dijo: “He recibido instrucciones de que le acompañe al santum sanctorum de la Reverenda Madre. Por favor, sigame Naib Kedar”.

Kedar siguio los pasos de Nahlah a traves de los aposentos de la Reverenda Madre. Los adornos eran escasos, pero era confortable. La gente Fremen no era de ningun modo pobre, la especia podia pagarles muchos lujos, pero aquel no era su forma de entender la vida. Al entrar en el santuario, el entorno cambio drasticamente. Kedar siempre se asombraba por la vasta panoplia de opulencia que contenia esta habitacion. La mayoría, si no todo, eran regalos de la gente, su “Ichwan” como ella se referia a ellos. Kedar no tenia ningún problema con ello. Era una muestra de respeto de la gente, y ademas, el mismo fue culpable de su propia indulgencia en varias ocasiones.

La Reverenda Madre estaba sentada comodamente, y elevada, en una serie de cojines pensados para darle ventaja en las discusiones. Kedar sonrio mientras se acercaban a la Reverenda Madre, y fue presentado por la Sayyadina Nahlah. “Reverenda Madre Bayan, Naib Kedar, como pedisteis”. Kedar se inclino levemente, mientras que la Reverenda Madre decia: “Sí, sí. Gracias Nahlah. Puedes retirarte”. Nahlah se inclino, giro sobre sus talones y se marcho. Kedar hablo. “Reverenda Madre Bayan. Hoy te encuentras mejor, espero”. “Sí Kedar, tan bien como puede estar una mujer de mi edad. Y tu, Kedar, como te encuentras?”. “Estoy bien, Reverenda Madre Bayan”. “Por favor, Kedar”, dijo la Reverenda Madre Bayan, mientras que agitaba un dedo en su dirección, “Tengo que recordarte cada vez que no vemos, que en privado es solo «Madre»”. “Sí. Mis disculpas, Madre. Tratare de no olvidarlo otra vez”. “Aja”, se escapó una risa rara por los finos labios de la Madre Bayan. “No dudo que asi sera; pero a un hombre con tus responsabilidades, le puede ser perdonada una cosa tan pequeña”. “Gracias Madre”.

Kedar fue sorprendido por su naturaleza caprichosa. “Sientate Kedar. Ponte comodo. Tengo cosas que me gustaría discutir contigo”.
Kedar se acomodo en los cojines justo enfrente de la Madre Bayan. Estaba como dos cabezas por debajo de ella. La Madre se acercó a una mesa baja junto a ella, cogio una taza y bebió. Colocando de nuevo la taza en la mesa, la Madre dijo: “Te ofreceria una taza, Kedar, pero que yo recuerde, no te gusta el té de especia”. “No Madre, a mi no”, respondió Kedar con un ligero tono de desaprobacion. “Ahh, sí. Sé que es una indulgencia, pero la proporciona la Ichwan”. “Sí, Madre”. Kedar no podía decir nada mas.

La Madre Bayan leia en las caras y en la inflexion de tonos, tan bien como cualquier madre Bene Gesserit. “Asi que dime, Kedar. Como trabaja nuestra gente en estos dias?”. Kedar era muy consciente de que sabia la respuesta. Madre estaba entrandole con una pequeña charla para ponerlo fuera de guardia. “Ellos trabajan bien, Madre. La recolección de especia y de rocío va bien. Somos capaces de pagar a los contrabandistas generosamente para mantener nuestras posiciones y nuestro numero ocultos. No hemos perdido a nadie con las patrullas Harkonnen desde que el muchacho Atreides y su madre, nos enseñaron las Maneras Bene Gesserit. La Madre Bayan se estremecio e hizo una mueca dolorosa ante la mencion del muchacho y su madre. “Estas bien Madre?”, preguntó Kedar al verla. “Nahlah me dijo que no te has encontrado bien los ultimos dias”. “Sí Kedar. Es asi. He estado enferma el último par de días, pero esta bajo control”. Bajo control?, Kedar se pregunto. Esa es una extraña manera de decirlo. “Eso es una bueno, Madre. Me alegro de que no sea nada grave”, respondió Kedar mientras que pensaba; mis oidos escuchan una cosa, pero lo que ven mis ojos es otra. “Yo no he dicho que no fuera grave, Kedar”. El tono de la Madre adquirio un poco de dureza. “Esta bajo control, es lo que he dicho”. “Sí, Madre. Pido disculpas por el malentendido”. “No… no… no, Kedar. No hay necesidad de disculpas. No podias saber lo que estoy pasando”. Kedar asintio aceptando su explicacion.

La Madre Bayan tomo otro sorbo de su té mientras observaba en silencio a Kedar, midiendole antes de continuar. “Kedar… Naib Kedar. Líder de los hombres. El que ha jurado ser capturado vivo por el enemigo. Dije: “no podias saber lo que estoy pasando”, y ese el tema por el que te he traido aqui”. ” Sí, Madre?”. “No tengo preocupacion en relacion con el muchacho Atreides y su madre, la ahora llamada… Reverenda Madre Jessica”. ‘El muchacho Atreides y su madre’ fueron casi escupidos de su boca, como si se tratara de una maldición Fremen. Kedar se quedo mudo por un momento, por la vehemencia de su voz. Se recupero rapidamente la compostura y dijo. “Madre Bayan. Tú me conoces bien. Lo que dices no saldra de aquí. Te lo suplico. Dime que está mal”…

La Reverenda Madre Bayan suspiro y dijo: “Sí Kedar. Tengo que confiar contigo el conocimiento del que he sido objeto. Tu puedes ser capaz de hacer algo al respecto. No voy a tratar de explicarte como obtuve este conocimiento. No lo entenderias. Voy a decirte solo esto: la exposición constante y prolongada a la especia, desde el aire que respiramos al alimento que comemos, ha mejorado mis habilidades. Has de saber que lo que te digo es la verdad”. La Madre hizo una pausa, y luego continuó. “Nuestra forma de vida está al borde del precipicio, Kedar. Los Grandes Hacedores y todo lo que nos dan estan en peligro. La Ichwan Bedwine se ve amenazada por este fenomeno”. Respiro la Reverenda Madre Bayan profundamente, retuvo la respiración por un breve instante, y dijo al exhalar…

“Kedar, el muchacho Atreides ha tomado el Agua de Vida”. Kedar se habria podido caido al suelo si no hubiera sido por los cojines. Kedar se paso la mano por la cara para cubrir su boca abierta y se recupero rapidamente. “Pero Madre. No entiendo. Por que todo lo que dices va a ocurrir a causa de la muerte de este unico muchacho”. La Madre Bayan nego con la cabeza en respuesta. “Él no murio, Madre?”. “No Kedar. Él se ha aferrado a la vida durante tres dias. Y, en respuesta a tu proxima pregunta, lo seporque sus pensamientos y experiencias invaden mis sueños cada noche. La esencia del muchacho se presenta como un viento de las tinieblas. Tengo visiones de un lugar donde el viento sopla con fuego, y los círculos de luz se expanden y contraen. Donde fila a fila de flujo de formas turgentes blancas pasan por encima, por debajo y alrededor de mí; asi como la tenue luz se refleja en ellos. Son, Kedar, atisbos de un lugar que nunca habia visto”. Cayo la Madre Bayan en los cojines como si una parte de su vida acabara de ser extraida de ella.

Kedar trato desesperadamente de procesar todo lo que la Madre le habia dicho. Sus pensamientos se tambaleaban sobre el eje de su mente dando resultados de vertigo. Entendiendo la unica cosa que tenia sentido para él, Kedar dijo: “Pero Madre. Si sobrevive, y cambia el agua, no es éste el cumplimiento de la profecia. No va a ser realmente el Mahdi?”. “Sí Kedar. Eso puede ser cierto. Pero tengo miedo de lo que este extraplanetario pueda hacer con ese tipo de poder”. Kedar penso: ‘Su parentesco con nuestro pueblo ya ha sido probado una y otra vez. Por qué iba llegar a ser un peligro para nosotros ahora?”, pero dijo: “Que quieres que haga, Madre?”. “Vas a ir a la Cueva de los Pajaros en mi lugar. Se mis ojos para que pueda ver, mis oidos para que oiga. Tenemos que averiguar si este muchacho es un catalizador para bien o para mal”. “Sí, Madre. Voy a hacer los preparativos ahora mismo”. Se puso en pie, se inclino y dijo. “Cuidate, Madre. Enviare noticias tan pronto como sea posible”. Se acerco a la Madre Bayan, tomo su mano en las suyas, y le dijo: “Ve con cuidado, hijo mio. Pero ve deprisa”.

Kedar se dio la vuelta y se apresuro a salir del santuario interior de la Reverenda Madre Bayan. Sin ni siquiera una mirada de reojo a Nahlah, se dirigio a la puerta de entrada. Al tirar de la solapa posterior a la salida, oyo a Nahlah que le gritaba: “Que los vientos del Erg sean de cola, Naib Kedar”. Cuando entró en el tunel, Shihal estaba a su lado. “Y ahora, Naib Kedar?”. Kedar miro a Shihal, puso una mano sobre su hombro, y dijo. “Esa es la pregunta, no?”. Shihal le miro confuso. Kedar palmeo el hombro de Shihal mientras decia. “No lo pienses. Por ahora, vamos a hacer los preparativos para un largo viaje a través del Bled”. Shihal sonrio y respondio. “Bi-La Kaifa, Naib Kedar!”.

Epilogo:

La gente fue llamada al lugar de reunion y el Naib Kedar explico el significado del viaje que estaba a punto de llevarse a cabo. Algunos detalles fueron omitidos intencionadamente, aquellas visiones de la Reverenda Madre Bayan sobre el hombre de otro mundo. El Misr en conjunto canto el Ijaz. El canto comenzó en silencio y fue en crescendo segun se unia a el mas gente…

Mahdi-Mahdi-Mahdi-Mahdi-Mahdi-Mahdi-Mahdi-Mahdi …

El Naib Kedar silencio al pueblo y pidio a todos aquellos que quisieran hacer este viaje con él que fueran a sus casas e hicieran los preparativos. Y así sucedió que, en la cuarta noche de la estacion de Sihaya, con la ascensión de Arvon en el cielo nocturno de Arrakis, el Misr del sietch Taymur que eligio hacer el viaje con el Naib Kedar, se reunieron en las terrazas de roca junto a su sietch. Shai-Hulud fue llamado, con resonantes HAIIIII-¡Yoh!, Los caballeros de la arena montaron los Grandes Hacedores. Así la Hajra de Kedar comenzo. Para ver con sus propios ojos, y oir con sus propios oidos; si el Mahdi habia llegado.

****Dune fan contest 2010, texto por Mahnmut. Extraido del blog Jacurutu y Hairy Ticks of Dune.

Traduccion libre de Danienlared

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