Dune: Una lucha de honor (concurso fans)

Oscuridad. Dolor. Un dolor punzante. “Con que diablos me golpean, y por que estoy aun vivo?”. Kavar, se preguntaba. Y si saber que estar vivo era esto, la muerte no podia ser tan mala. “Verdad?”. Trato de incorporarse, pero de repente el dolor de cabeza empeoro y luces brillantes destellearon tras sus parpados, haciendo que se tumbara de nuevo. “Al diablo con los Harkonnen!”, grito, sin importarle que lo escucharan.

El sabia, sin temor a duda, que ellos eran los culpables de su situación actual. Para empezar, ya fue bastante malo ir a parar a aquel planeta olvidado de Dios, aunque siempre se adapto a vivir donde le destinaran, aqui o alla; se corrigio mentalmente: ni pensar en la posibilidad de quedarse en aquel arido mundo desertico; aunque tambien sabia, que hubiera seguido a Leto Atreides hasta el fin del universo conocido y más alla, solo con que él se lo hubiera pedido.

Kavar lanzo un profundo suspiro. Donde estaba el, y donde estaban Dama Jessica y el joven Paul?. Esperaba que hubieran escapado. Donde estaba todo el mundo?. Cuantos habian sobrevivido?. Cuantos sucios Harkonnen se las arreglaron para infiltrarse antes de que fueran derrotados?. Sí, sabia que habian sido derrotados. Habian sido demasiados los enemigos. “Y eso era otra cosa”. Los pensamientos venian a Kavar como si le dispararan, lamentandolo de inmediato, pero no volvio a recostarse de nuevo. En su lugar, puso los pies a los lados de la cama dura en la que alguien le había puesto. Se sento alli por un momento, sosteniendo su cabeza en la palma de sus manos, hasta que todo dejo de dar vueltas y el dolor punzante se calmaba con un latido sordo.

Finalmente, el dolor desaparecio lo suficiente como para que pudiera pensar de forma mas clara. Kavar volvio a las escenas de la batalla. Habia demasiados soldados. Ese sapo gordo del Baron no habria sido capaz de reunir tantos soldados, asi que quien le habia ayudado?. Aquello a Kavar le olia a rata. A rata sucia y maloliente Sardaukar, lo cual solo podia significar… El crujido de la puerta congelo su pensamiento mientras Kavar trataba de mirar a traves de la oscuridad para ver que o quien venia.

Cuanto tiempo habia pasado desde aquel primer duro despertar?. Meses?. Años?. A Kavar ya no le importaba. Todo era muy confuso y no tenia sentido, sobre todo los rumores en voz baja sobre el asesinato del na-Baron. Que juegos mentales trataban de usar con él ahora?. Esta vez, Kavar se habia despertado en una celda oscura, pero sabia que no estaba solo en esta ocasion.

“Al fin estamos despiertos?”, dijo la voz sin cuerpo, y Kavar guardo silencio. “Deja que el enemigo revele de si mismo todo lo que puedas”, eso es lo que su comandante le habia enseñado. “Asi que el tigre se ha comido la lengua, eh?. No hay problema. No habeis sido traídos aqui para estimular mi conversación”. Se rio la voz maliciosamente. “Y que me trajo aquí?”; Kavar se pregunto, pero aun se mantenia en silencio. Sabia que lo descubriría muy pronto.

“No te hagas muchas ilusiones, saco de escoria Atreides. He sacado a hombres mas grandes que tu. Pero no te preocupes, tendras tu oportunidad de luchar de nuevo… de otra manera”. Otra risa alegre en la oscuridad. “Vamos a ayudarle a prepararse”. Las luces se encendieron y Kavar finalmente vio a sus captores. Bueno, ahora que sabria lo que aquel hombre entiende por “otra manera”. A que estaban estos hombres jugando?. Kavar podria no ser el hombre mas brillante del mundo, pero sabia que habia sido traido a este infierno a luchar como un gladiador-esclavo. Pero esas peleas estaban todas manipuladas al dar al esclavo la droga Elacca para doparle y embotar sus sentidos. Sin embargo, ninguna droga le habian dado aun, y ahora los hombres de la celda estaban pintandole con un tinte de color naranja. Si le iban a administrar la droga a continuación, no habia necesidad de pintarle, ya que el efecto secundario de la Elacca es una coloracion naranja de la piel del sujeto. Algo no iba bien y hacia que Kavar estuviera nervioso. “No me gusta cuando las cosas no cuadran”.

Por fin lo soltaron y le llevaron a traves de corredores que se retorcian una y otra vez. Ni siquiera pensaba en tratar de escapar. Él queria ver quien era al que habian elegido para que le matara en un simulacro de batalla. Queria tener una buena oportunidad de mandar a uno de esos parasitos Harkonnen fuera de este universo. Kavar podia oir los gritos ahogados por la puerta frente a él. En silencio, para no llamar la atencion sobre sí mismo, se rasco el antebrazo, hurgo en una herida, y habilmente dibujo con su sangre el simbolo del Halcon sobre las mallas que llevaba, en su cadera izquierda. Queria que su enemigo supiera quien era y por lo que Kavar estaba dispuesto a dar su sangre.

A Kavar no le gustaba la sensacion del medio-escudo, pero era mejor que nada. Haria un buen uso de lo que aquellas bestias le dieran. Los motores empujaron y la puerta cerrada se abrio ante él. Uno de sus escoltas lo empujo por la espalda y Kavar trastabillo hacia adelante; sin embargo, una vez dentro de la arena, avanzo lentamente, manteniendo la cara protectora del escudo hacia su oponente y su cuchillo preparado con expresión de alerta -solo hubiera deseado que fuera una espada lo que tuviera en la mano en vez de esa hoja pequeña-, para enseñarles de lo que estaba hecho.

Kavar podia oir a aquellos hombres comentando con su rival. Sabian que este no seria un espectaculo de combate amañado como los demas. Ellos vieron que estaba alerta. Detendrian la batalla?. No, no si se trataba de un combate formal. Irian por él para debilitarlo, antes de que su rival lo hiciera?. Ah, que suerte!. Kavar finalmente reconoció a su enemigo… el mismisimo Feyd-Rautha. Kavar sonrio para si, mientras miraba al sobrino del Baron. Feyd habia visto el simbolo de halcon y ahora sabia que no estaba ante un rival desconocido.

Era una duda lo que brillaba en los ojos del Harkonnen?. Entonces Kavar recordo los rumores. “Tendreis la oportunidad de matar al na-Baron”. Él no creyo en los rumores entonces, ni ahora. Kavar vio como el joven se paseaba, estudiando a Kavar donde se encontraba. Y él estudio al Harkonnen. En una pelea justa, Kavar estaba seguro de poder derrotarlo, pero sabia que -a pesar de las apariencias- esto no sería una pelea justa. A qué espera?. “Hai, Harkonnen!“. Le llamo Kavar. “Estás preparado para morir?”. El silencio lleno el aire. Entendio que un esclavo nunca le habia desafiado antes. Bueno, estaba contento de ser el primero. “Hai, Hai”. Kavar gritó el reto dando dos pasos hacia delante. Vamos a terminar con esto.

Sabia que su muerte no seria facil. Feyd-Rautha era bien conocido por su afición a extraños venenos que actuan lentamente. Kavar no sabia con que veneno habria cubierto el cuchillo en la mano blanca, pero sabia que le proporcionaria una muerte dolorosa. El na-Baron asintio con la cabeza, levantando las picas en el aire y Kavar ataco.

“Arrggg”, el brazo derecho de Kavar estaba herido por la pica clavada. Tenia que reconocer las habilidades del joven. Era rapido y se las habia arreglado para escapar de su hoja, manteniendo intactos sus tendones. Retrocediendo, con el cuchillo entre los dientes, tomo la pica y se la arranco del brazo. “No siento tu aguja!”, le grito al na-Baron. Rugidos furiosos surgieron desde las gradas Harkonnen. Kavar sonrio para si mismo, pero mostro poca emocion hacia el exterior. Avanzo con cuidado, manteniendo un ojo sobre su oponente. Kavar se agazapo y se abalanzo de nuevo. “Maldita sea!”. Fallo una vez mas, mientras el sadico joven plantaba otra pica en su otro brazo. Estallo en aplausos el publico. Kavar se detuvo el tiempo suficiente para arrancarse la pica y lanzarsela a aquel cerdo. “Deja que los espectadores se diviertan”. La juventud podia estar del lado del na-Baron, pero Kavar tenia sed de venganza contra él. “No te temo, cerdo Harkonnen!. Tus torturas no pueden hacer daño a un hombre muerto”.

Porque Kavar sabia que iba a morir, de una u otra manera. “Puedo estar muerto por mi propia hoja antes de que un guardia ponga un dedo en mi carne. Tengo un muerto a mi lado!. Que piense en ello”. “Prueba esto”, le llamo Feyd-Rautha ofreciendole una hoja larga. Kavar no iba a caer en ello. Cambio de manos el cuchillo y evito tanto la finta como la parada mientras que cogia la mano enguatada blanca de su atacante. “Vas a morir, Harkonnen”. El aire se llenó de ozono y un resplandor azul, donde al chocar los dos escudos. Ninguno prestaba atencion a la conexion. “Muere en tu propio veneno!“. Con voz aspera, Kavar comenzo a forzar la hoja con el veneno, girando la punta hacia su adversario. Poco a poco fue ganando terreno. Paso por alto el sonido metalico de la hoja larga de su enemigo en contacto con el. “Apuesto a que no se dio cuenta que me había dado una protección adicional cuando me clavo las dos picas”. Kavar penso con alegria. “No!”. Alli, vio en los ojos del hombre. Una fracción de segundo de miedo. Tal vez fuera capaz de matar a la na-Baron, después de todo.

“CANALLA!”.
Que estaba pasando?. Los musculos de Kavar reaccionaron al insulto por su propia voluntad. No podia mantenerse tenso y el joven fue capaz de abrir un espacio entre ellos. La agonia ardio en su pecho, cuando la hoja desgarro su piel. Kavar miro con sorpresa. “Tú!”, gimio Kavar. Por supuesto, un Harkonnen no tiene honor alguno, incluso en la arena. El “Kulon” había no solo utilizado una palabra clave como “uroshnor”, sino que habia cambiado tambien la mano que sostenia el veneno. El guante negro traia la muerte en vez del blanco.

Kavar trato de acercarse mas a su enemigo, pero cada paso que daba le parecia una eternidad. “Un día…, uno de…, nosotros…, te…, despedazara…”. Se las arreglo para balbucearlo. Aquel final pesaba sobre Kavar. No habia logrado matar a ese joven monstruo. Cayo en la arena. Puede ser que haya ganado este combate, pero sabía que -de algun modo- sus ultimas palabras se harian realidad. Con aquel pensamiento, tomó la decisión final de su vida. Feyd-Rautha pudo haber causado su muerte, pero no tendria un rato divertido viendole morir agonizante. Que sea el sucio Harkonnen quien luche sin honor. Kavar iba a morir con el suyo intacto. Y con esa idea, mas algunos recuerdos de Caladan y su familia, se alejo de los Harkonnen y clavo su propia hoja profundamente en su pecho, cerrando los ojos en el piso de la arena de Giedi Prime.

***Dune fan Contest 2010. Por Eyes High. Texto procedente de los blogs Jacurutu y Hairy Ticks of Dune.

2 Respuestas a “Dune: Una lucha de honor (concurso fans)

  1. Verdaderamente bueno. 🙂

  2. Me gustó el relato. Muy bueno.

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