Dune: Huyendo del Enemigo

La enorme nave sin identificar apareció en mitad del espacio muy lejos del sistema de Casa Capitular. Se quedó allí, escaneando con cautela antes de acercarse más. Nadie conocía la identidad ni el armamento con que contaba el intruso, si era el largamente esperado Enemigo Exterior o se trataba de algún otro poder. Pero era una amenaza concreta.

Mientras las naves de la Nueva Hermandad se aproximaban, Murbella estudió las imágenes que iban apareciendo en sus pantallas, y reparó en las marcas oscuras que señalaban el casco del intruso, las brillantes emisiones de energía que escapaban de los motores dañados, los enormes boquetes abiertos por las detonaciones, por donde la atmósfera se filtraba al espacio. -Es una nave de las Honoradas Matres, pero no pertenece a ninguno de los grupos asimilados. -¿Alguno de los enclaves rebeldes, entonces?. -No…esta nave procede de más allá de los límites de la Dispersión -transmitió-. De mucho más allá…

-Vamos a abordaros. Lo ordeno en calidad de Gran Honorada Matre. Hizo avanzar a sus naves, aunque seguía sin recibir respuesta. Finalmente, una mujer ojerosa y de aspecto severo apareció en la pantalla de comunicaciones, con una expresión afilada como cristal roto. -Muy bien, Honorada Matre. No abriremos fuego…todavía. -Gran Honorada Matre– la corrigió Murbella. -Eso aún está por ver. Murbella ordenó a la bashar Aztin y a la mitad de sus naves que se quedaran fuera vigilando, y entró al frente de las otras diez para enfrentarse a aquellas supervivientes de la que seguramente había sido una terrible batalla. Cuando ella y las suyas desembarcaron en la cubierta de aterrizaje, Murbella se encontró con trece mujeres de aspecto magullado, todas ellas ataviadas con mallas de colores. Muchas tenían hematomas, heridas mal curadas y emplastes.

-Pareces diferente…extraña, dijo la capitana. En sus ojos aparecieron motas naranjas. -Tú pareces derrotada -espetó Murbella. Las Honoradas Matres respondían a la fuerza, no a las palabras conciliadoras. -¿Quién os ha hecho esto?. La mujer contestó con desprecio. El Enemigo, por supuesto. El Enemigo, que ha estado persiguiéndonos durante siglos, extendiendo plagas, destruyendo nuestros mundos. -Decidnos lo que sabéis de nuestro mutuo enemigo. Cualquier información nos ayudará a defendernos. -¿Defenderos? No es posible defenderse contra un enemigo invisible. -Aun así, lo intentaremos. -Nadie puede plantarles cara!. Debemos huir, coger lo que podamos para nuestra supervivencia y ser más rápidos que Él. Tú ya deberías saberlo. Sus ojos amoratados se entrecerraron; el cristal roto de su expresión pareció más cortante. A menos que no seas realmente una Honorada Matre. No reconozco a estas mujeres que te acompañan, ni su extraño atuendo, y tú tienes algo extraño...Miró como si estuviera a punto de escupir. Todos sabemos que el Enemigo tiene muchos rostros. ¿Es el tuyo uno de ellos?

Aquellas Honoradas Matres desconocidas se pusieron en tensión y saltaron sobre Murbella y las suyas. No conocían las superiores habilidades en combate de la Nueva Hermandad unificada, y estaban cansadas, heridas. Aún así, la desesperación dio alas a su agresividad. Cuando quedó claro que sus compañeras iban a morir, la líder de las Honoradas Matres huyó por el muelle de amarre hacia un ascensor. Murbella ya había echado a correr. -Se dirige hacia el puente. Destruirá la nave antes que permitir que caiga en nuestras manos. El ascensor más próximo estaba dañado y no funcionaba. Cuando Murbella, Doria y otras tres bajaron en la cubierta de mando, los dedos de la capitana repiqueteaban con tanta fuerza sobre los diferentes paneles que las yemas le sangraban. Murbella la alcanzó en un instante, la agarró por los hombros y la apartó de los mandos. La mujer se arrojó contra ellas, pero con un único golpe, la madre comandante le partió el cuello. No había tiempo para interrogatorios pausados.

Una de las hermanas levantó la vista de uno de los puestos de navegación. -Secuencia de autodestrucción interrumpida con éxito. La capitana ha destruido la mayoría de registros, pero he podido recuperar un grupo de coordenadas del exterior del Imperio Antiguo…-Debemos averiguar lo que podamos sobre lo que ha pasado allí. Aquel misterio llevaba años carcomiéndola. Mandaré naves de reconocimiento a que exploren las coordenadas. Después de lo que ha pasado aquí, no quiero que nadie vuelva a insinuar que son imaginaciones mías cuando digo que un Enemigo viene a por nosotras. Si el Enemigo se ha puesto por fin en marcha, tenemos que saberlo

“Cazadores de Dune”, de B.Herbert y Kevin J. Anderson.

4 Respuestas a “Dune: Huyendo del Enemigo

  1. ¡Espectacular ilustración! ¡Con un Futar excelente!
    “Cazadores” está más en el estilo de papá Herbert, (de acuerdo a sus autores, siguieron los copiosos apuntes que Frank Herbert dejó sobre su saga), claro que con más acción y menos filosofía. Se lo extraña al viejo.
    Los chicos son más de armas tomar. De todos modos, “Cazadores” y ·Gusanos”son un buen broche final a una de las sagas más impresionantes de la ciencia-ficción y de la literatura en general.

  2. Interesante escena. 🙂

  3. Sip, y como dije en su momento, me gustaria que si les diera por un “Dune 9”, dieran un salto en el futuro grande.

  4. Sería verdaderamente interesante en que forma situarían un futuro Dune. De hecho Herbert lo logró con Casa capitular y herejes de Dune. Su tecnología dentro del universo mediaval, se diferencia en pequeños detalles. Por ejemplo visores nocturnos, pantallas monocromos verdes, ciborgs…

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