Dune: El agua del cenote

Las hechiceras la habian dado por perdida y la dejaron a su suerte. Jimmak se escabullo y regreso con una camilla suspensora. -La señora alta muerta. Lo siento…Pero la señora doctora no se muere, dijo con determinacion. -Jimmak?. Que haces?, pregunto Raquella tratando de centrar sus pensamientos. -Ahora yo doctor. Con manos fuertes, Jimmak la empujo sobre la plataforma. -Adonde…adonde me llevas?. -La selva. Aqui nadie cuida de usted.

Sumida en la fiebre, Raquella soñaba que soñaba, veia las figuras y las esperanzas de sus antepasados, tan vividas en su juventud, tan apagadas en la dura realidad. Su abuelo Vorian Atreides estaba alli…y tambien Mohandas Suk. Desde algun lugar, le llegaba el sonido de agua que goteaba…agua u otro liquido, como si marcara el paso del tiempo. Rossak. Nunca habia pensado que moriria en un planeta tan extraño…Se sentia entumecida, como si flotara. Jimmak la habia llevado a algun lugar oculto en la selva plata y purpura. Raquella trato de contener las sacudidas de dolor que le recorrian el cuerpo; necesitaba toda su energia para seguir respirando….

…Raquella noto algo en la cara, fresco, humedo, e involuntariamente trago. El agua le habia hecho algo. Abrio los ojos y vio el rostro ancho de Jimmak. -Soy hombre doctor. Raquella vio que estaba tumbada sobre el suelo de marga, junto a un estanque de aguas muy quietas, en una caverna apenas iluminada. Vio a dos desconocidos al otro lado del estanque. Los dos tenian el cuerpo deforme. -Creo que la señora doctora curada…La metimos en el agua que cura. Mis amigos y yo, un dia entero. Y el agua se lleva la fiebre. -Agua especial?. -Sitio especial, solo los Defectuosos lo conocemos. -Quien es esta gente?. Las hechiceras nos echan a la selva. Piensan que los monstruos nos comen. Pero tenemos escondites secretos, como este. Ahora ellas mueren, pero los Defectuosos no

…Era imposible saber que contaminantes quimicos se habian combinado para formar aquel estanque. No seria raro que las toxinas y derivados naturales fueran fatales para los retrovirus. -Podemos traer a los otros enfermos aqui y curarlos. Gracias, Jimmak. Asustado, Jimmak meneo la cabeza. -Oh, no. No puede. Las hechiceras roban agua magica. Y nos mataran por esconderla. Siempre quieren matarnos, quieren limpiar el…los caracteres geneticos. Raquella sabia lo cruel que Ticia Cenva podia ser. -No puede decirlo. Prometa, señora doctora, prometa!. Los otros Defectuosos la miraban con nerviosismo, e incluso de forma agresiva. Sabian que podria traicionarlos. -Muy bien, Jimmak. Lo prometo.

“La Batalla de Corrin”, De B.Herbert y Kevin J. Anderson.

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