“Sisterhood of Dune”, asi comienza (I)

Manford Torondo había perdido la cuenta de sus muchas misiones. Algunas quería olvidarlas, como el horrible dia en que una explosión le destrozo y le costo la mitad inferior de su cuerpo. Esta misión, sin embargo, sería más fácil, y eminentemente satisfactoria, la erradicación de más restos del mayor enemigo de la humanidad.

Erizado de armas congeladas, las naves de guerra de las máquinas parecian colgadas en el exterior del sistema solar, donde apenas unos leves rayos de luz de las estrellas brillaban en sus cascos. Como resultado de la aniquilación de los diferentes supermentes de Omnius, este grupo de ataque robot nunca había llegado a su destino, y en la población de la cercana estrella de la Liga ni siquiera se imaginaban que habían sido un objetivo. Ahora, los exploradores de Manford habían encontrado la flota otra vez.

Aquellas peligrosas naves enemigas, todavía intactas, armadas, y funcionales, aun estaban desconectadas, muertas en el espacio, mucho tiempo después de la Batalla de Corrin. Abandonadas, eran naves fantasma, pero aun abominables. Y debian ser tratadas en consecuencia.

Cuando sus seis pequeñas naves se acercaron a esas monstruosidades mecánicas, Manford sintio un estremecimiento. Los dedicados seguidores de su movimiento Butleriano habían jurado destruir todos los vestigios de la tecnología informática prohibida. Ahora, sin dudarlo, se acoplaron a la flota robot abandonada, como gaviotas en el cadáver de una ballena varada.

La voz del Maestro Espadachin Ellus crepitaba sobre la comunicador desde una de las naves. Para esta operación, el Maestro Espadachin guio a los cazadores Butlerianos hacia aquellas naves robot que habian pasado inadvertidas desde hacia decadas. “Es un escuadrón de ataque de veinticinco naves, Manford, exactamente donde el Mentat predijo que las encontrariamos”.

Apoyado en una silla que había sido especialmente modificada para su cuerpo sin piernas, Manford asintió con la cabeza. Gilbertus Albans continuaba impresionandole con su destreza mental. “Una vez más, su Escuela Mentat demuestra que los cerebros humanos son superiores a las máquinas pensantes”. “La mente del hombre es sagrada”, dijo Ellus. “La mente del hombre es sagrada”. Era una bendición que le había llegado a Manford en una visión de Dios, y ya era un dicho muy popular entre los Butlerianos. Manford desconecto el comunicador y siguió observando la operación de despliegue desde el mando de su propia nave.

Sentada a su lado en la cabina, la Maestra Espadachin Anari Idaho anotaba la posición de las naves de guerra robot en la pantalla e indico su evaluación. Vestía un uniforme negro y gris con el emblema del movimiento en su solapa, un dibujo estilizado con un puño rojo-sangre apretando un engranaje mecanico simbólico.

“Tenemos suficiente armamento para destruirlos a distancia”, dijo, “si usamos los explosivos con prudencia. No hay necesidad de arriesgarse a subir a las naves. Estaran vigiladas por meks y drones de combate”.

Mirando a su acompañante femenina y amiga, Manford mantenia un comportamiento frio, a pesar de que ella siempre calentaba su corazón. “No hay riesgo, la supermente está muerta. Y yo quiero mirarle a los ojos a esas maquinas demoniacas antes de acabar con ellas”.

Dedicada a la causa de Manford, y a él personalmente, Anari aceptó la decisión. “Como quieras. Te mantendre a salvo”. La expresión convencida de su cara ancha e inocente, le decia a Manford que nunca hacia nada malo a sus ojos, no cometia errores, como resultado de su devoción, y que Anari lo protegeria con ferocidad.

Manford dio órdenes rapidamente. “Dividid a mis seguidores en grupos. No hay prisa, quiero se haga con perfección. El Maestro Espadachin Ellus coordinara la puesta de cargas en las naves mecanicas. No tiene que quedar nada una vez hayamos acabado”.

Debido a sus limitaciones físicas, ver aquella destrucción era uno de las pocas cosas que le daba placer. Máquinas pensantes habían invadido su ancestral planeta de Moroko, capturado la poblacion, y desatando sus plagas, asesinando a todo el mundo. Si su tatara-tatara-abuelos no hubieran estado fuera de casa, llevando a cabo negocios en Salusa Secundus, habrían sido atrapados también, y asesinados. Y Manford nunca habría nacido. A pesar de que los acontecimientos que afectaron a sus antepasados se habían producido generaciones atrás, todavía odiaba a las máquinas, y se comprometió a continuar la misión.

Acompañando a los fieles Butlerianos, habia cinco Maestros Espadachines entrenados, los paladines de la Humanidad, que había luchado mano a mano contra las máquinas pensantes durante la Yihad de Serena Butler. En las decadas que siguieron a la gran victoria en Corrin, los Maestros Espadachines se habían ocupado de las operaciones de limpieza, el rastreo y destruccion de los restos del imperio robótico que se encontraban dispersos a través de los sistemas solares. Y gracias a su éxito, esos restos eran cada vez más dificiles de localizar.

Mientras las naves Butlerianas se internaban entre las roboticas, Anari Observaba las imágenes en su pantalla. En voz suave, que utilizaba sólo con él, reflexionó: “Cuántas flotas así crees que vamos a encontrar, Manford?”. La respuesta era clara. “Las quiero todas”.

Estas flotas robot muertas eran blancos fáciles que servian de victorias simbólicas, para ser filmadas y despues difundidas. Últimamente, sin embargo, Manford andaba preocupado por la pobreza, corrupción, y las tentaciones que se observaban en el nuevo Imperio Corrino. Cómo podría la gente olvidarse de los peligros tan rápidamente?. Quizas seria necesario canalizar el fervor de sus seguidores en una dirección diferente y hacer otra limpieza necesaria entre la población…

El Maestro Espadachin Ellus se encargó de los detalles administrativos, clasificando las naves roboticas en red y asignando objetivos especificos a los equipos. Cinco naves se situaron junto a algunas máquinas abandonadas y acoplaron a sus cascos. Entonces cada equipo irrumpio a bordo.

“Sisterhood of Dune” por Brian Herbert y Kevin J. Anderson.

Capitulo 1. Partes II y III.

Una respuesta a ““Sisterhood of Dune”, asi comienza (I)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s