Dune: Leto sueña la Senda De Oro

-Nosotros los Atreides teemos que mantener una reputacion de audaces, dijo Leto. -Por eso tomarmos lo que necesitemos, dijo Ghanima. -Es eso, o vernos obligados a pedirselo a nuestra Regente, dijo el. A Alia le gustaria. -Pero nuestro plan…Nuestro plan. Ahora ya lo compartian por completo. –Pienso en nuestro plan como en las fatigas del shaduf. A Ghani le gustaba la forma del lenguaje privado que habia usado Leto. Era un voto. Calificaba su plan como un trabajo agricola de infimo nivel, pero con la implicaciones Fremen de cultivar en el Otro Mundo la riqueza del alma…

…Ghani estudiaba a su hermano mientras dudaba alli en el paso rocoso. Le imploraba a dos niveles: uno para la Senda de Oro, y otro para que le dejara libertad de llevar a cabo la tremendamente peligrosa creacion del mito que el plan generaba. Podia verse el a si mismo como una figura deificada que conduciria a la humanidad a un renacimiento…el hijo igual que el padre?. El culto a Muad’Dib se habia vuelto agrio. Leto deseaba una regeneracion. Revivio todo lo que le habia contado el sobre el sueño…

-Estoy en la arena, bajo la brillante luz amarilla del dia, y sin embargo no hay sol. Entonces me doy cuenta de que soy el sol. Mi luz ilumina la Senda de Oro. Cuando me doy cuenta de esto, salgo de mi mismo. Giro, esperando verme a mi mismo como un sol. Pero no soy el sol; soy una figura hecha con palotes, un dibujo de niño con dos lineas en zig-zag por ojos, piernas y brazos hechos de un solo trazo. hay un cetro en mi mano izquierda, y es un cetro real…mucho mas detallado en su realidad que todo la figura de palotes que lo sostiene. El cetro se mueve, y aquello me aterra. A medida que se mueve tengo la sensacion de estar despertando, pese a que todavia sigo dormido. Me doy cuenta entonces de que mi cuerpo esta encajado dentro de algo…una armadura que se mueve cuando mi cuerpo se mueve. No puedo ver esa armadura, pero la siento. Entonces mi terror me abandona, porque esa armadura me da la fuerza de diez mil hombres.

-Esa Senda de Oro podria no ser mejor que otra senda, dijo ella. -Debo hacerlo. –Alia esta poseida. Eso mismo podria ocurrirnos a nosotros. Podria haber ocurrido ya, sin que nosotros lo supieramos. -No. Alia ha resistido, y esto le ha dado fuerza a los poderes dentro de ella, y asi se ha visto superada. Nosotros no resistimos; llevamos las riendas de ellos. Esto lo aprendi de nuestro padre esta ultima noche. -El no me ha dicho nada dentro de mi. -Tu escuchabas a nuestra madre. -Te ha aconsejado que hablemos con nuestra abuela de la Senda de Oro?. -Ella vive en nosotros y en su propia carne. Su consejo puede ser consultado dos veces. No creo que se lo mencione. -Yo lo hare. -Ghani!. -Lo ultimo que necesitamos es otro dios Atreides!. Necesitamos un espacio para un poco de humanidad!. -Debemos hacerlo, dijo Leto. Si no actuamos, sera mejor que nos dejemos caer sobre nuestros propios cuchillos.

“Hijos de Dune” de Frank Herbert.

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