Dune: La traicion, Otheym y el enano

-Asi que habeis venido, dijo la aparicion. El enano se echo a un lado, sin el menor asomo de turbacion en su actitud, tan solo malicia en una suave sonrisa. -Entrad, entrad!. Paul vacilo. No habia ningun enano en su vision, pero lo demas era identico. -Os estan esperando, señor. Señor, penso Paul. Luego me conoce…

…El fremen entre los almohadones carraspeo, obligando a Paul a dirigir la mirada hacia el. Era Otheym. Un largo y nudoso cuello le daba aspecto de un pajaro que no podia soportar una cabeza tan grande, una desequilibrada ruina…-Asi que puedo verte de nuevo, Usul. -Muad’Dib siempre responde a la llamada de un Fedaykin. Llevo tu carga de agua, Otheym. Ordename. Era el modo de hablar de los hermanos del sietch. -Cogi esta enfermedad en Tarahell, Usul. Tosio. -La tribu recuperara muy pronto su agua, dijo Dhuri, la mujer. -Hare venir doctores. -Ya han venido, tan buenos como cualquiera. -Dime lo que esperas de mi. -No puede Otheym necesitar la presencia de un amigo junto a el en estos momentos?, dijo Dhuri. -Hare lo que sea posible. -Hay traicion, Usul. Un complot fremen contra ti…

-Mi enano. Lo compre en, en,..un mundo…lo he olvidado. Es un distrans humano, un juguete deshechado por los tleilaxu. Tiene registrados los nombres…los traidores, murmuro Otheym. Lleva el unico registro. Debes llevartelo. -La casa al sur, al final de la calle, es el lugar de reunion de tus adversarios, dijo Dhuri. -Entonces cojamos al enano y vamonos. -No has escuchado bien. Nadie sospecha de su talento. Piensan que lo tengo solo por la distraccion, dijo Otheym. -Hemos dicho que ibamos a venderlo. Todos saben lo pobres que somos. Te tomaran por el comprador

-Llama al enano. –Bijaz!. Tienes un nuevo dueño. -Que otros talentos tienes, Bijaz?, pregunto Usul. -Conozco el momento en que debemos irnos. Un juguete tleilaxu bien enseñado y despierto, penso. La Bene Tleilax nunca hubiera deshechado algo de tanto valor. En su vision, habia abandonado el lugar con los nombres de los traidores, pero nunca habia visto donde se hallaban estos nombres. Evidentemente, el enano se movia bajo la proteccion de otro oraculo…

-Nadie puede adueñarse de mi. Sereis bueno conmigo, Usul?, pregunto el enano. -No hay tiempo para escuchar tu estupida charla. Ya deberiais de estar lejos, gruño Dhuri. Y Lichna?, pregunto Otheym. Lichna esta a salvo. Paul bajo la cabeza. Lichna ya era tan solo cenizas en una tumba secreta. -No me gusta el mundo que estamos construyendo, sabes?. Era mejor cuando estabamos solos en el desierto, con tan solo los Harkonnen como enemigos. -Son tiempos turbulentos, respondio Paul. Habra una rendicion de cuentas

SIGUE EN Dune: La ceguera de Usul.

“Mesias de Dune”, de Frank Herbert.

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