Dune: Leto II y las mujeres

Los Duncan siempre se extrañan de que escoja a mujeres para mis fuerzas de combate, pero es que mis Habladoras Pez son un ejército atemporal en todos los sentidos. Así como pueden mostrarse crueles y violentas, las mujeres son completamente distintas de los hombres en su dedicación a la batalla.

La cuna de la génesis las predispone en último extremo a un comportamiento más protector de la vida. Ellas han demostrado ser las que mejor mantienen la Senda de Oro. Hago hincapié en esto en mis designios para su adiestramiento. Durante un tiempo se las aparta de los quehaceres cotidianos. Les ofrezco oportunidades singulares que pueden recordar con placer el resto de su vida. Alcanzan la mayoría de edad en compañía de sus hermanas, preparándose para acontecimientos más profundos. Lo que se comparte en tal camaradería prepara siempre para grandes cosas. El velo de la nostalgia envuelve los días vividos con sus hermanas haciéndolos distintos de lo que fueron. Así, de este modo, cambia hoy la historia. Los coetáneos no habitan todos el mismo tiempo. El pasado cambia siempre, pero pocos se dan cuenta.

El ejército tradicional exclusivamente masculino resultaba demasiado peligroso para la población civil de base, una reliquia de la función de pantalla delegada en los machos no reproductores de la manada prehistórica. Es curioso constatar que eran siempre los machos maduros los que enviaban a los jóvenes a la guerra

En cambio, el sentido femenino de la participación tuvo su origen en la colaboración en los quehaceres familiares: el cuidado de los pequeños, la recolección y preparación de los alimentos, el compartir las alegrías, el amor y las penas. Las lamentaciones fúnebres se originaron con las mújeres. La religión nació como un monopolio femenino que se logró arrancar a las mujeres sólo después de que su poder se tornara excesivo. Mujeres fueron las primeras en investigar y practicar la medicina. No ha existido jamás un equilibrio claro entre sexos porque el poder va unido con determinados cometidos, de igual forma que aparece indiscutiblemente ligado a los conocimientos.

Leto II, “Los Diarios Robados”. “Dios Emperador de Dune”, por Frank Herbert.

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