Dune: Paul Muad’Dib Emperador

-Majestad, dijo Paul, Vuestras fuerzas se han visto reducidas en otra unidad. Vamos a dejar de tergiversar y engañarnos?. Vamos a discutir lo que conviene hacer?. El matrimonio de vuestra hija Irulan conmigo y un camino abierto para que un Atreides se siente en el trono.

El Emperador se volvio y miro al Conde Fenring. El Conde sostuvo su mirada…se conocian tanto tiempo que bastaba una simple mirada. Mata a ese advenedizo por mi, pensaba. Desafiale, matale. Podria matarle, penso Fenring. El habia sido uno de aquellos que habian podido ser, un Kwisatz Haderach potencial, malogrado…-Majestad, rehuso...Shaddam abofeteo a Fenring con todas sus fuerzas. -Hemos sido amigos, Majestad. Olvidare vuestro gesto

-Estabamos hablando del trono, Majestad, dijo Paul. -Yo estoy en el trono!. -Tendreis otro en Salusa Secundus. Vuestra persona estara segura. Es un Atreides quien promete. Pero Muad’Dib os sentencia a vuestro planeta-prision. La vieja decidora de verdad, Mohiam, habia visto la Yihad. Grito: -No puedes desencadenar a los Fremen por todo el universo!. -Lamentarais las gentiles maneras de los Sardaukar, dijo Paul. El Emperador miro a su hija. Ella toco su brazo. -He sido educada para esto, padre

-Se tus razones, murmuro Chani. Si ha de ser asi…Usul. Paul acaricio sus mejillas. -Mi Sihaya nunca tendra nada que temer. Miro a su madre. Jessica escucho. -Exijiras como dote la totalidad de intereses del Emperador y la CHOAM. Quiero un condado y un directorio para Gurney Halleck, asi como el feudo de Caladan. Titulos y poderes para hasta el mas humilde de los Atreides. Los Fremen seran cosa mia. Muad’Dib les dara. Stilgar sera gobernador de Arrakis. -Y para mi?. -Que deseas?. -Quizas Caladan. -Lo tendras…

-Y para la concubina real?, dijo mirando a Chani. -Ningun titulo para mi, por favor. -Te juro que no necesitaras ningun titulo. Aquella mujer sera mi esposa porque esto es un asunto politico, y debemos sellar la paz con las Casas del Landsraad. Pero aquella princesa no obtendra de mi mas que el nombre, ningun hijo, ninguna caricia, ningun deseo…-Dices eso ahora. -Tan poco conoces a mi hijo?, pregunto Jessica. Dicen que esa princesa tiene pretensiones literarias. Esperemos que puedan llenar su existencia, porque tendra poca cosa mas…Nosotras Chani, que arrastramos el nombre de concubinas, la historia nos llamara esposas.

Frank Herbert, “Dune”.

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