Dune: Leto y su nueva piel

Lentamente, tan lentamente que el conocimiento estaba en el antes incluso de darse cuenta de como se habia iniciado, Leto fue consciente del suave susurro de muchas criaturas a su alrededor. Truchas de arena. Capto su movimiento como si se produjera en su interior. Los Fremen habian vivido con esas crituras durante generaciones, sabiendo que si uno arriesgaba un poco de agua como cebo, podia tenerlas al alcance de la mano. Pero las truchas de arena habian sido un asunto de niños, sabiendo del dulce jarabe verdoso que contenian y era un excelente energetico. Leto se estremecio al pensar lo que aquel juego significaba ahora para el…

…Sintio a una de aquellas criaturas deslizarse sobre su pie desnudo. El animal vacilo unos instantes y siguio hacia el qanat. Leto capto la realidad de su terrible decision. El guante de truchas de arena. Se ajustaban a la mano perfectamente, pero la sangre las repelia, y al final decidian deslizarse hacia la arena. Leto removio la arena hasta que los dedos encontraron la coriacea piel de uno de estos animales. La criatura se movio sobre su piel, no huyo. No tenia cabeza, ni extremidades, ni ojos y era romboide. Podian unirse unas a otras por los cilios de sus flancos, formando un organismo que enquistaba el agua en su interior, que al final se convertiria en Shai-Hulud

…La trucha de arena se contorsiono, extendiendose. Leto sintio la vision que habia elegido. Ninguna trucha habia encontrado antes una piel como esa, con todas las celulas saturadas de especia. Leto ajusto su cuerpo, su equilibrio enzimatico, tal y como habia adquirido en el trance de especia, fundiendose con la trucha de arena. La pelicula se extendio por su brazo. Tomo otra y la situo sobre la primera. Cada vez se convertia mas en una piel simbiotica, aprendiendo a conocerse. El trance le indicaba el camino, consiguiendo la union con aquella nueva piel. No permitio que ningun angulo de su atencion se detuviera ni un solo momento a considerar lo que estaba haciendo. Tan solo de aquella prueba, podia surgir la Senda de Oro

…Ahora la truchas recubrian todo su cuerpo. Podia sentir el pulsar de su sangre contra la membrana viviente. Una intento recubrir su rostro, pero la rechazo hasta convertirla en un delgado rollo. Construyo un rigido circulo que iba dese su mandibula hasta la frente, dejando al descubierto las orejas. La criatura se hizo mucho mas larga que un gusano-niño, y mas flexible. Leto mordio un extremo, paladeando el chorro de dulzura, que mano durante mas tiempo de lo que cualquier Fremen habria experimentado nunca. Pudo sentir la energia…

Leto se alzo sobre sus pies, se giro y echo a correr hacia la choza, y al moverse se dio cuenta que sus pies avanzaban demasiado deprisa para mantener el equilibrio. Rodo sobre si mismo y se levanto de un salto, que lo levanto dos metros…Mi piel no es la mia…Sus musculos necesitarian un cierto adiestramiento para vivir con aquel movimiento amplificado…

“Hijos de Dune”, de Frank Herbert.

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