Dune: La Esencia de Especia

Leto se giro hacia el sonido. Eran unas ropas fremen rozando contra el cortinaje. Su captor entro. Era la misma oscura franje de piel sobre la mascara del destiltraje, los mismos asperos ojos. El hombre se llevo una mano a la mascara, retiro el tubo de recuperacion del destiltraje, y empujo hacia atras la capucha. Incluso antes de centrar su atencion en la cicatriz de estiga que recorria su mejilla, Leto lo reconocio. No habia error posible, era Gurney Halleck, el guerrero-trobador.

Leto retorcio las manos por el shock. Ningun servidor habia sido mas fiel a los Atreides, ni mas leal. Ninguno mejor luchando con el escudo. Fue el instructor de Paul. Era el servidor de Dama Jessica. Gurney era su captor. El y Namri estaban en la conjura. Y la mano de Jessica estaba alli con ellos. -Os ruego me creais, mi señor, dijo Halleck, Namri tiene aqui solo una funcion. Es el unico capaz de mataros si lo cree necesario…-Asi que te has unido a mis enemigos, Gurney!. -No intenteis ninguno de vuestros diabolicos trucos conmigo, muchacho!. Sigo ordenes de vuestra abuela. Vuestra educacion ha sido planeada hasta el ultimo detalle. Lo que ocurra a continuacion, son ordenes suyas. -Y que ha ordenado?, pregunto Leto…

Gurney emergio una mano de entre los pliegues de sus ropas, dejando al descubierto una jeringa fremen, primitiva, pero eficiente. Su tubo transparente estaba cargado con un fluido azul. Leto retrocedio, esquivando el camastro, hasta ser detenido por la pared rocosa. En aquel momento entro Namri, con un mano en su crys, bloqueando la salida. -Veo que habeis reconocido la Esencia de Especia, dijo Halleck. Debeis realizar el viaje del gusano, mi muchacho. Debeis hacerlo. De otro modo aquello que vuestro padre se atrevio a hacer y vos no, colgara suspendido sobre vuestra cabeza el restro de vuestros dias

Leto agito la cabeza aterrado. Aquello era los que tanto el como Ghanima sabian que podia vencerles. Leto sintio la presencia de su padre en sus memorias. Surgio dentro de su mente, intentando anular sus defensas. Leto quiso gritar, pero no podia abrir los labios. Aquello era lo que mas temia un prenacido. La presencia de Jessica tambien estaba en su mente, intentando que aceptara. Incluso la Letania contra el Miedo fue lanzada contra el de forma repetitiva…

Leto intento moverse, lanzandose contra los dos hombres, pero sus musculos no obedecian, como sumergidos ya en el trance. Leto vio mover la mano de Halleck, la jeringa aproximarse, tocando el brazo izquierdo. El dolor lo atraveso de parte a parte, agarrotando los musculos…Parte de el sabia que no habia escape, pero intento luchar hasta que la presencia de su padre intervino: -Te protegere en el trance. Los otros en tu interior no lo conseguiran…Tuvo visiones. Un poblado sietch al anochecer, una mujer, su piel ya no era su piel…Ocurrira!, penso…

“Hijos de Dune”, por Frank Herbert.

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