Dune: El final de “Gusanos de arena de Dune”

“El desierto tiene una belleza que no podria olvidar ni en mil vidas” (Paul Muad’Dib)

Bañadas por la luz dorada del amanecer, dos figuras avanzaron por la cresta de la duna con pasos irregulares, para no atraer a los grandes gusanos de arena. Dune era calido, pero no como en los viejos tiempos. Debido a los graves daños causados al medio, el clima se habia enfriado. Pero con el regreso de los gusanos y las truchas de arena, el viejo planeta habia empezado a recuperarse…

Gracias a Duncan Idaho, una ingente fuerza de trabajo de maquinas continuaban el proceso de excavacion de la arena en latitudes por las que los gusanos no habian vuelto. Mientras, los duros colonos que Paul controlaba, realizaba sus propios trabajos. En otro tiempo, el habia sido el legendario Muad’Dib, al frente de un ejercito de Fremen. Ahora, se contentaba con ser un fremen moderno, lider de setecientas cincuenta y tres personas que se habian asentado entre las rocas que  prometian ser un prospero sietch.

Paul y Chani volvaban a menudo con equipos de recomocimiento. Paul veia el potencia increible de Dune. -Dune despierta, al igual que nosotros, dijo Paul. Chani sonrio, viendo ante ella al amado Usul de sus recuerdos y al ghola con quien se habia criado. Su abdomen abultaba un poco; en su interior su hijo se hacia notar. Cinco meses y seria el primer bebe nacido en el planeta despues de la nueva colonizacion. En su segunda vida, Chani no tendria que preocuparse por intrigas imperiales. Su bebe no tendria que cargar con la maldicion de tener un proposito.

-Sera mejor que volvamos al sietch, se prepara una gran tormenta de Coriolis. La contemplo mientras caminaba, entonando la marcha de los amantes, con palabras que oscilaban con la cadencia de los pies…Paul abrazo a Chani, tratando de protegerla de aquel viento abrasivo. -Si, es una buena tormenta. Entraron a toda prisa. -Una tormenta purificadora. Bajo la luz de un globo, Paul la giro, le quito la arena del rostro y la beso. Chani se rio.-¡Vaya, al fin has aprendido como tratar a una mujer!. -Mi Sihaya, dijo mientras la abrazaba. Te he querido durante cinco mil años.

“Gusanos de arena de Dune” de Brian Herbert y Kevin J.Anderson.

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