Dune: El final de los ultimos Tleilaxu perdidos

Los representantes de los Danzarines Rostro acudieron a una camara de reuniones a bordo de una de las naves de la Cofradia usada por los Tleilaxu perdidos. Los magos de la reproduccion de la Dispersion los habian convocado para darles nuevas y explicitas instrucciones. Burah, el anciano,  encabezaba la mesa de ocho miembros en kehl, numero sagrado para los Tleilaxu. A su orden, los Danzarines Rostro tomaron asiento. Burah se enorgullecia de la infiltracion en los reductos del Imperio Antiguo de esta nueva raza, que no podia ser detectada por las Decidoras de Verdad.

-Exijo un informe de vuestros avances. Que registros habeis conseguido de los planetas tleilaxu destruidos?. El “Lider” de los Danzarines Rostro sonrio, se dirigio a sus compañeros disfrazados de miembros de la Cofradia, y como si no hubiera oido lo que el Anciano ordenaba, dijo: -He recibido nuevas ordenes. Hemos de encontrar la no-nave que huyo de Casa Capitular. Burah, sofocado grito: -Vuestra prioridad es descubrir como crear melange usando los tanques axlotl. Nosotros nos llevamos a la Dispersion el conocimiento de crear gholas, no especia. Los Tleilaxu perdidos que regresaron de la Dispersion fueron aceptados a medias por sus hermanastros, como ciudadanos de segunda. Ellos mismos consideraban que se habian desviado de la Gran Creencia, los herejes estaban engañados. Por ello se compincharon con las Honoradas Matres, para eliminar a los originales. Pero las H.M. habian exterminado los mundos de los Tleilaxu originales, una victoria que puso ser mas simple…

-Nuestras prioridades son distintas, dijo Khrone. -Como es posible que otras ordenes sustituyan a las que doy yo, un maestro Tleilaxu?. Os referis a ese anciano y anciana que se comunican con vosotros?. Es una alucinacion de Danzarin Rostro!. -Sus proyecciones son infalibles. Debemos buscar la nave. -No es importante!. No teneis mi permiso para esa busqueda absurda!, grito Burah fuera de si. Acatareis mis ordenes!. -No, dijo Khrone con gran enfasis. Uxtal estaba horrorizado. A el jamas se le hubiera ocurrido desafiar a un anciano, y aquel era un danzarin rostro!. -Nosotros os creamos y vais a seguir mis ordenes!, grito Burah. -Estas seguro que vosotros, los tleilaxu perdidos nos creasteis…o simplemente nos encontrasteis en la Dispersion?. Es cierto que un maestro Tleilaxu nos creo en el pasado, pero hemos evolucionado. Sus rostros de pronto se transformaron en indefinidos rasgos de tez blanca y nariz chata…

-No perpetuaremos mas la ilusion. Tu, anciano Burah, y tus compañeros, no sois mas que copias desvaidas de los originales. Nos ofende que os considereis nuestros amos. No me extraña que os llamen “perdidos”. Siempre habeis estado ciegos. Los gritos de Burah acabaron cuando unos de los Tleilaxu le partio el cuello, y entonces adopto su forma. -Otro reemplazado, dijo. ¿Otro?, penso Uxtal.

“Cazadores de Dune” de Brian Herbert y Kevin J.Anderson.

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