Dune: Duncan Idaho contra el Dios Emperador

A Leto le parecia el lugar mas atractivo del universo aquel donde aguardaba la llegada de su actual Duncan Idaho. Se trataba, segun proporciones humanas, de un espacio gigantesco que constituia el corazon de la intrincada red de catacumbas sobre las cuales se erigia su ciudadela. Su carro estaba colocado en el centro de dicho cubiculo, una camara abovedada circular de cuatrocientos metros de diametro y cien de altura en su punto maximo.

Leto sabia perfectamente que motivo impulsaba al Duncan que tenia ante el. Idaho se habia enterado que los tleilaxu estaban fabricando un nuevo Duncan, otro ghola confeccionado segun las instrucciones precisas del Dios Emperador. Ese Duncan temia que se le reemplazara tras sesenta años de servicio. Un enviado de la Cofradia habia informado que los Ixianos le habian entregado una pistola laser a este Duncan. La Cofradia era muy sensible a todo lo que pudiera amenzar su provision de especia, y les aterrorizaba pensar que Leto era el ultimo eslabon con los gusanos de arena.

Leto sintio en su interior un incipiente nerviosismo, emocion con la que recordaba haber vibrado en otros tiempos. Con el tiempo le habia cogido cariño al actual Duncan, y deseaba con un debil rayo de esperanza que lograra sobrevivir a la entrevista. Era poco probable que le lanzara una amenaza de muerte, pero no lo podia pasar por alto. Moneo aviso que el Duncan bajaba a la cripta. Leto permanecio en silencio mientras Duncan se aproximaba…

…Leto II Atreides se permitio una sonrisa que Idaho interpreto como una negativa. Idaho saco un informe de la cartera, y Leto ya habia captado la situacion. Duncan buscaba una justificacion para matarle. -Tu, ¿Duncan?. ¿tambien tu me has traicionado?. -Dime, Leto. ¿Cuantas veces debo pagar mi deuda de lealtad?. Leto reconocio la verdadera pregunta: ¿Cuantos otros ha habido como yo?. -¿No te enorgullece mi admiracion, Duncan?. ¿No te has planteado por que te deseo como compañero durante siglos?. -Si, el saber que soy un perfecto estupido. Duncan saco la pistola. -¡Duncan!. El poder de la Voz, el mas perfecto que ninguna Bene Gesserit tuvo jamas, hizo temblar la pistola en su mano.

Con un fulgurante movimiento, Leto salto del Carro Real. Idaho jamas le habia visto moverse de ese modo, ni sospechaba que pudiera hacerlo. Al rodar, Leto zarandeo a Idaho, y la pistola se desvio en el momento de disparar. Una de las inutiles aletas que fueran sus piernas recibio el impacto. Su organismo de gusano reacciono y sus reflejos desencadenaron un violento paroxismo de contorsiones y caidas. Leto oyo crujir unos huesos. Tras apartarse rodando vio a Idaho agitandose. Habia sufrido una herida mortal en el pecho, visiblemente aplastado. Siona, murmuro Idaho con voz entrecortada. ¿Duncan y Siona?. No, este Duncan siempre mostro un altanero desden hacia la insensatez de Siona.

“Dios Emperador de Dune”, por Frank Herbert.

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