Las Cronicas: “Una aventura alucinante (2)”

…”En fin, tras arreglar el desaguisado, Lorenzo el Fremen cogió su baliset, Avelino su guitarra y el buen flamenco arrakeen inundó el desierto de duende y jondura:

– Al Duque lo llamaaaan Leto Cacojoneeeees…

– ¡Óle!

– ¡Arsa!

– Porque lo mató Yueeeeh, y ya no tiene obligaciooooneeeees…

– ¡Paaapi!

– ¡Ayayayay!

– ¡Quiyo!

Total, que con la juerga y el cachondeíto, se comenzó a oír un ruido retumbante, que fue a más. Los Fremen se excitaron:

– ¡Un Shai -Hulud! ¡Un Shai- Hulud!

– ¿Qué coño es eso? – dijo Lucinio-.

No hizo falta que nadie respondiera: un gusano como una plaza de Minas Tirith de ancho y más largo que un día sin pan, hizo acto de presencia. Mientras Paulino el Fremen y sus muchachos se arrodillaban, los del grupo dimos un salto, espantados, y formamos un círculo con las armas desenvainadas.

Al mismo tiempo que Lorenzo nos tranquilizaba, diciendo que era una deidad benéfica para ellos, el propio gusanazo rompió a hablar, con voz atronadora pero inteligible:

– ¡Hola, soy el Shai- Hulud de por aquí, me llamo Pepito! ¡Oye, que sigáis tocando esas bulerías cojonudas que os estábais marcando!

Dicho y hecho: de vuelta al sarao, todos dale que te pego al cante, al toque y a las palmas, con el gusano rodeándonos en un perfecto círculo de 360º mientras meneaba su inmenso cuerpo al compás. Lo malo fue que, tras un ratito, unos pájaros rarísimos, como los abejorros de mi Balshad natal pero metálicos, se aproximaron a nuestra posición.

– ¡Unos tópteros! ¡Los soldados del Emperador! ¡A cubierto!

Mientras Pepito desaparecía en un pispás bajo la arena, los Fremen nos llevaron a toda prisa tras unas rocas. Vimos aterrizar a esos tábanos gigantes, y salir soldados de dentro de ellos – cosas más raras hay que ver, por la Hidra-.

SARDAUKARS DUNE

Parecían duros y expertos, llevaban unos palos o canutos plateados en las manos, unas espadas en sus vainas y unas corazas llamativas, la verdad. Se dirigieron hacia nuestra posición, en formación de combate:

– ¡Achtung a los Fremen malditos! ¡Soy Niceto, coronel Sardaukar! ¡Rendíos, perros del desierto! ¡Somos el triple que vosotros! ¡O salís a la de 3 o abrimos fuego!

– ¡Anda y que se rinda el cabrón de tu Emperador, maricón! – gritó Paulino el líder-, ¡espera que te vamos a dar pa´l pelo!

A su señal, los Fremen, que además de los cuchillos esos raros llevaban ballestas y rudimentarios arcabuces – algo así como cañones con polvo de trueno, pero en pequeño y portátil-, hicieron una señora andanada que provocó varias bajas en los Sardanas esos, o como se llamasen; claro que ellos respondieron disparando sus canutos plateados, que resulta son como el proyectil mágico de Poli o Evaristo, pero en rojo y brillante, aunque su efecto mortal es el mismo. Total, que se montó un bochinche de 3 narices…”

CONTINUARÁ.

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