Las Cronicas: “Una aventura alucinante (1)”

Hijos míos, hay veces en las que te pilla un cambio de plano o dimensión, y las aventuras más disparatadas tienen lugar. Leed, leed…

ARENAS DE ARRAKIS (O SIND?)

Estábamos buscando un legendario tesoro nada menos que en el Muro de Fuego, el lugar más duro del gran desierto de Sind, cuando nos pilló una tormenta de arena que nos devoró sin compasión, ya que no nos dio tiempo a resguardarnos. Creímos llegada nuestra hora y, bueno, el caso es que, después de un tiempo indeterminado de no ver ni recordar nada, nos vimos en medio del desierto otra vez, todos sanos y salvos.

Tras dar gracias a todo el panteón en pleno por tamaño favor, nos pusimos de nuevo en marcha, y dimos con una pelea multitudinaria entre cantidubi de tipos vestidos de harapos- camuflaje para el desierto, hablando algo parecido al idioma de Ylaruam (arábigo), y tirándose piedras entre sí, con un furor que nos invitó a no tomar cartas en el fregao.

Tras un rato, y esto es lo más raro, se reconciliaron, se sentaron en corro y comenzaron a sacar una especie de guitarras y a cantar (muy mal, por cierto; si no llegamos a estar en pleno desierto, hubiera llovido fijo). Nos vieron, nos saludaron y nos conminaron a acercarnos:

– Venid, hombre, que no nos comemos a nadie. Bienvenidos al Sietch Tabr.

– ¿Al qué coñoooo? – replicó Segis-.

– Al Sietch Tabr de Arrakis, chavales.

– Pero si esto es el Muro de Fuego de Sind – dije yo-.

– No sé qué leches es ese lugar ni dónde está, pero esto es Arrakis, y nosotros somos los Fremen, unos de Villatreides de Abajo y otros de Villatreides de Arriba; por eso nos tirábamos piedras y nos currábamos, es parte del folklore local. Luego sacamos nuestros balisets y a reconciliarnos cantando.

– Un clásico – dijo Satur-.

LOS DE VILLATREIDES DE ARRIBA

– Bueno, y vosotros, ¿quiénes sois y de dónde salís, con esas ropas y corazas tan extrañas e inadecuadas para este clima, y esas armas tan primitivas? – preguntó Paulino, al parecer su jefe -.

– Bueno – se adelantó Evaristo, que flipaba con la situación-, somos un grupo de aventureros: Fot Aël el ladrón, Segis el Hobbit, Lucinio el enano, Satur el clérigo, Avelino el guerrero, Poli el mago y yo, Evaristo, el elfo.

– ¿Te metiste las orejas en un sacapuntas, jefe? – preguntó un gracioso, coreándole una carcajada general-.

– Soy un elfo, gañán. Luci es enano y Segis hobbit. El resto, humanos como vosotros.

– Vaya razas más novedosas y raras…bueno, permitidme el saludo de amistad – dijo Lorenzo, el lugarteniente, soltando delante de Lucinio el escupitajo al suelo de saludo y alianza Fremen-.

– Y yo me cago en tu padre y en tu madre – replicó Lucinio-.

Con lo que se produjo un amago de enfrentamiento rápidamente abortado por Evaristo y servidor. Tras tranquilizar a los Fremen, que habían sacado de entre sus atuendos unos cuchillos raros y brillantes – cris, o crys, o cras, creo que se llamaban- a la velocidad del rayo, hablé con el grupo, explicándoles que debía de ser su saludo ritual.

CONTINUARÁ.

Una respuesta a “Las Cronicas: “Una aventura alucinante (1)”

  1. ¡¡OLE!! SI SEÑOR, QUE BUENO, AQUI PARTIENDOME A MANDIBULA BATIENTE QUE ANDO. LOS DE VILLATREIDES DE ARRIBA Y ABAJO ES GENIAL. Y LA ESCENA DEL ESCUPITAJO MUY BUENO. EN REALIDAD EN LA SAGA, AL DUQUE LETO TAMPOCO LE SENTO MUY ALLA QUE LIET-KYNES, EL LIDER FREMEN, LE HICIERA LO MISMO. ESPERO IMPACIENTE LA 2º PARTE, CACHONDO!.

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