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Archivos de la categoría ‘FOT AËL’

Elecciones en el Mundo Antiguo

Publicado por cauron en Enero 31, 2009

Hijos míos, ya sé que la política no es plato de gusto de muchos de vosotros, pero permitidme hablar hoy un poquito sobre cómo era, en el Mundo Antiguo, la cosa pública…leed, leed…

A pesar de que las más feroces monarquías absolutistas, reinados del Caos y la Maldad y frágiles repúblicas oligárquicas salpicaban la totalidad del Orbe, todo quisque declaraba ser demócrata de toda la vida. El primero Sauron de Mordor, que afirmaba haber sido elegido 325 veces consecutivas por sus ciudadanos, cosa que, según él, era “motivo de honra para los bienamados orcos y Uruk-Hais de mi Reino”. Los países de los elfos, tan puros, castos y nobles ellos, no se quedaban atrás: “somos la democracia perfecta, ya que ni siquiera hacen falta urnas aquí en Lothlórien para saber que el pueblo está con Galadriel”, declaraba su marido Celeborn, Príncipe Consorte. Tela marinera. Claro que Denethor de Gondor, Senescal a falta de Rey (Aragorn estaba en los parques nacionales de la Tierra Media custodiando hobbits con anillos únicos), se llevó la palma, cuando declaró – en una entrevista exclusiva a un medio extranjero-, aquello de “la democracia en Minas Tirith es un espejo para los amantes de las libertades en todo el mundo, ya que la alcaldía de la ciudad, el gobierno del país y el Congreso y el Senado han logrado concentrarse en una sola persona: Yo, por si no lo logra adivinar”. Qué talante demócrata, que diría ZP.

Pues recuerdo yo, a colación de esto, las elecciones en Balshad, mi ciudad, capital del Reino de Grendopolán. De hecho, aunque Poli, Segis, Lino, Risto, Luci y Satur no tenían la nacionalidad, al tener su residencia en la urbe podían votar, aunque su voto valía la mitad que los de los oriundos como yo (Ley Orgánica Le Pen 3/34). Pues bien, mi esposa Lutgarda, el grupo y yo nos presentamos en la Escuela de Trivium electoral con nuestros pergaminos nacionales de identidad, para ejercer nuestro derecho de sufragio.

Resultados del Referéndum para expulsar muertos vivientes en dias festivos

Resultados del Referéndum para expulsar muertos vivientes en días festivos

El Partido Real de Grendopolán (PRG), llevaba en el poder 426 años consecutivos, y la ciudadanía empezaba a percibir un cierto desgaste en el gobierno, por lo que se esperaba un cambio. El principal partido de la oposición era el Partido de la Libertad y la Reforma (PLR), en la oposición más de 4 siglos; y en tercer lugar (muy descolgado en número de votos), el Partido para que Mordor nos Anexione (PMA), al que votaban trasgos, orcos y kobolds. 

Lo que opinaba el Rey Eliseo III tras los comicios

Lo que opinaba el Rey Eliseo III tras los comicios

En mi antiguo país, cada partido tenía su urna, no era una sola para todos. Para votar al PRG, había una caja de madera con su ranura, bien sellada y barnizada; allí se dirigieron mi Lutgarda, Avelino y Satur, que fueron recibidos con cortesía – a mi esposa le hicieron los interventores un besamanos-, bendiciendo Saturnino, nuestro clérigo, la urna y un retrato del Rey, Eliseo III, colgado en la pared – estos putos curas como siempre-.

Para votar al PLR, existía una urna que era clavadita a una papelera de oficina, y por la Ley Orgánica del Pucherazo 4/56, era preceptivo que tu papeleta de voto fuera dividida en 3 partes por un guardia, antes de ser depositada. Cuando Lucinio, Evaristo, Hipólito y yo votamos, nos quedamos mirándonos entre nosotros, con esa cara de pensar que había algo allí que no estaba del todo claro. No obstante, como toda la vida había sido así, pues nos fuimos a la taberna de enfrente sin pensar demasiado en ello. Por cierto, Segismundo pensaba votar pero, de camino a la escuela electoral, vio un club de alterne y se lo pensó mejor…genio y figura, éste hobbit nuestro. 

¡Ah, se me olvidaba! La urna para votar al PMA era una chimenea de hogar encendida. Por la Ley Orgánica Fascistoide 5/23, los votantes de ese partido debían arrojar su voto a las llamas, en donde, supuestamente, un espíritu del fuego contabilizaría su sufragio. Y no sólo eso: merced a la Primera Enmienda a la Ley que acabo de citar, un guardia podía darte un puñetazo en mitad de la cara tras ejercer tu derecho a voto, para agradecerte tu participación. ¿Los resultados? Los de siempre, me temo: PRG 98% votos, PLR 1% y nulos el 1% también. Así que a seguir esperando, como en los últimos 4 siglos, total…¡Ah, en aquella época sí que había pluralismo, no como ahora, con coaliciones postelectorales, pactos secretos y corrupción generalizada! Hasta otra, Fot Aël S.

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El Gran Yuyu (I)

Publicado por cauron en Noviembre 11, 2008

Hijos míos, en una aventura todo puede ocurrir…hasta un idilio imposible por el cual aún me sigo cachondeando, cuando lo veo, de cierto camarada del grupo aún vivo…leed, leed…

Las leyendas de un reino hiperbóreo, en el límite norte del mundo, siempre habían circulado entre la gente de <em>dungeons</em>, aunque nunca se había podido probar nada. Uno de los relatos más conocidos era el del legendario <strong>Reino del Gran Yuyu</strong>, supuestamente erigido sobre la banquisa polar y lleno de oro y riquezas.

Estábamos de parranda por bulerías en una posada de Garthrast, ciudad donde habíamos realizado un encargo de poca monta, cuando llegó la noticia de que una expedición de orcos había hallado un tesoro de considerable valor en el hielo del norte, y por tanto, las leyendas del Gran Yuyu pasaban a primer plano. Decidimos, pues, tentar a la suerte: carretera y mucha, mucha manta.

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Transcurridos un par de días de exploración y caza, divisamos un poblado de cazadores esquimales, con sus iglús, sus trineos y todo eso. Como los inuit tenían fama de amigables y hospitalarios, nos dirigimos al enclave sin recelo. Tontos de nosotros, claro. Nada más vernos, Ervigio <em>el del Sortilegio, </em>caudillo de los esquimales y uno de los más prestigiosos hechiceros del mundo, lanzó un conjuro de sueño sobre nosotros que nos pilló <em>en gayumbos</em>; como Poli, nuestro mago, es tartaja perdido, no le dio tiempo a formular un contrahechizo y todos a dormir.

Cuando despertamos, estábamos todos atados a un poste, y los que podían hacer conjuros tenían una mordaza en la boca. Ervigio habló:

- ¡A ver, pérfidos extranjeros! ¿Qué demonios habéis venido a hacer aquí?

Decidí romper el hielo, y nunca mejor dicho:

- A ver si pescábamos algo de tesoro, por el tema de que unos orcos el otro día hallaron por aquí un cofre con joyas. Y de paso ver si existe el Gran Yuyu…ejem, Majestad.

- ¡Asnos ignorantes! ¡Lo del Gran Yuyu es una chufa! ¡Llevo 70 años viviendo aquí y no hay nada de eso! ¡Y vuestra codicia os lleva a penetrar en mis tierras para saquearlas! ¡Pagaréis por esto!

- Pero oiga, que aún no hemos <em>pillao</em> nada…¿cómo puede decir que somos unos saqueadores?

- ¡Silencio, chorizo! ¡A ver! ¡Como expiación por vuestro intolerable proceder, os condeno a luchar contra Adelaida!

Un murmullo de terror y espanto se extendió por todo el poblado. Los inuit parecían asustados ante esa noticia, y nos miraban con careto de no dar una moneda de cobre por nosotros. Pero bueno, no nos quedaba otra y fuimos conducidos, con grilletes y cadenas, a la boca de una gruta de hielo, en donde nos soltaron, nos dieron sólo parte de nuestro equipo – buitres carroñeros-, y nos obligaron a entrar. En fin. Lámpara, yesquero, espada y pa´dentro. <strong>Continuará.</strong>

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A cuerno quemado

Publicado por cauron en Marzo 19, 2008

Nicanor,el Predator

Hijos míos, tuvimos la mala fortuna de dar con Predator, pero no en las circunstancias que pensáis…menudo elemento era éste, en los Días Antiguos. Leed, leed.

Situación: cumpletacos de Evaristo, que hacía 123 y se conservaba como un treintañero (qué potra la de estos elfos, en ese sentido…), y nos había invitado a unas copas en El Trasgo Sarasa, taberna de Balshad, mi tierra, regentada por el bueno de Cipriano. De pronto, cuando ya estábamos medio codificaos, vemos aparecer a un tío como Edgar Davids, pero con la altura de Sabonis y unas mandíbulas de centollo malabar.

- Oye, ¿alguno de vosotros es Evaristo Hojagrís? Es que tengo un regalo de cumpleaños para él – nos dijo, haciendo una pequeña reverencia-.

- Sí, soy yo. Y tú eres Nicanor el Predator, ¿verdad? Te envía Toñi, tu mujer, ¿no? Dale un beso de mi parte. ¿Y el regalo?

- Aquí lo tengo. Me dice Toñi…bueno, no me lo ha dicho ella, pero te lo digo yo: un beso fuerte para el hijoputa con el que puse los cuernos a mi marido, y que sepas que nuestro hijo Anacleto (Predator Jr.), ha nacido extrañamente con las orejas puntiagudas…

Y antes de que nadie pudiera reaccionar, se puso el cornúpeta de repente a lanzarnos proyectiles mágicos a mansalva, y se armó una en el local que te cagas. Logramos parapetarnos tras unas sillas y mesas volcadas, mientras nos preguntábamos que qué le pasaba a éste pollo.- ¿Pero de dónde sale este pirao? – gritaba Segis-.

- ¿Yo qué sé, gilipuertas? – replicaba Satur-, ¡pero viene a dar cera el cabrón!

- ¡Dejaos de cháchara y responded al ataque coooooño! – chillaba yo, cargando mi ballesta como podía-.

Lo peor fue cuando Nicanor se volvió invisible, estos Predator pueden hacerlo, y si no que se lo pregunten a Schwarzenegger. Suerte que la infravisión de Lucinio, pudiendo detectar el calor de los cuerpos aunque sean invisibles, nos salvó el cuello (Evaristo también tenía infravisión, pero se había atrincherado en el lavabo y, probablemente, huido a la calle por el ventanuco, el maricón).

Una certera bola de fuego de Poli, nuestro mago, guiado por los avisos de Lucinio, dio en el blanco, frenando el ímpetu del Predator, aunque por supuesto sin herirlo seriamente ¡estos bichos eran más recios que el cuero! Así que se impuso un momento de negociación:

- Pero vamos a ver, cangrejo rasta, ¿por qué demonios nos atacas a nosotros, si no tenemos nada contra ti? ¡Solucionadlo Evaristo y tú con un duelo en la calle! – Le espetó Avelino-.

- Pues quizá tengas razón…- dijo Nicanor, pensativo-.

- ¡Pero antes me pagas los desperfectos del local, cabronazo! – gritó Cipriano, saliendo como una furia de detrás de la barra-; ¡quiero ver en mi mano ahora mismo 50 monedas de oro o llamo a los alabarderos maderos!

Elfo Evaristo pasado por PhotoshopNicanor hizo un gesto de fastidio, musitando algo entre dientes que no entendimos, pero se sacó una bolsa de sus ropajes y se la dio a Cipriano, que se dio por contento tras ver su contenido.

Así que llamamos al lavabo del local, en donde supuestamente estaba Evaristo, y le dijimos que saliera, para un duelo singular con Predator.

- ¡Un momento! ¡Es que estoy haciendo lo que se hace normalmente en estos sitios, y más cuando te dicen que hay un Predator cornudo esperándote!

Así que salieron a la calle, en un duelo a muerte, el uno frente al otro. Las reglas eran: espalda contra espalda, avanzar 20 pasos, volverse y lanzar un rayo mortal, desenfundando un pequeño bastón mágico. Yo fui el juez, expliqué las reglas y adelante. Ambos avanzaban lentamente, remarcando sus pasos, y a punto estaban de completar los 20 pasos cuando un mensajero, montado en una yegua tipo Vespa, frenó en seco delante de Nicanor:

- Es usted el Predator, ¿verdad? Carta certificada para usted. Firme aquí, por favor.

Interrumpiéndose así el duelo, Nicanor abrió la carta y la leyó atentamente. Los demás esperábamos expectantes, hasta que vimos a Predator tirar la carta al suelo, volverse hacia Evaristo y decirle:

- El duelo queda cancelado. Ya no tengo nada contra ti.

- ¿Y eso? – dijo nuestro elfo, con los ojos como platos-.

- Mi mujer se ha acogido al divorcio exprés. Desde esta mañana, ya no somos marido y mujer, así que…que te vaya bien. Me vuelvo a la selva, un vidente me ha dicho que, en un futuro, mataré marines estadounidenses…no sé qué es eso, pero no suena mal. Adiós.

Y así fue cómo conocimos a Nicanor el Predator…¡Ay, Evaristo, Evaristo, tan recto y honesto que nos parecías a todos, cabrón! Hasta otra, Fot Aël S.”

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De timba en el dungeon

Publicado por cauron en Marzo 2, 2008

“Hijos míos, mal rollo si vuestra aventura se convierte en una timba…nunca juguéis a las cartas si estáis de dungeon; leed, leed…

MORIA

Llegó a nuestros oídos que en La Comarca se habían hallado varias vetas nuevas de oro, en minas ya abandonadas hacía tiempo, y que muchos aventureros se metían en ellas para tratar de sacar algo en limpio. Así que p´allá nos fuimos todos, con Segis haciendo de cicerone:

- Mirad, chicos: aquello es Bolsón Cerrado, aquello Alforzaburgo, aquello el Brandivino…me diréis que no es bonita mi tierra, ¿no?

- Muy hermosa, pero…¿dónde comemos, Segis?

- En el puti que regento con mi primo Eutimio. Es ahí.

Tras comer y echar una canita al aire, salimos en dirección a las minas, en Navas del Trasgo. A la entrada del complejo comenzaron las dificultades:

- Maldita sea, hay que entrar agachados – dijo Evaristo-.

- Habla por ti, espárrago triguero – replicó Lucinio-, que ya era hora de entrar en un dungeon para gente como yo.

Así que, salvo Segis y Lucinio, el resto caminábamos en cuclillas, lo que ocasionaba inoportunas y frecuentes ventosidades – las alubias de La Comarca eran contundentes como ellas solas -, golpes en la cabeza, e ir en fila india debido a la estrechez del lugar. Aquello era como Moria pero tamaño teletubbie. Y para colmo, las trampas: cuchillas, dardos, pendientes por las que resbalábamos y trompazo que te crió…en fin, un infierno y además con la impotencia de no poder casi ni maniobrar

Tras horas de marcha, desembocamos en una amplísima estancia. Con todas las vértebras crujiendo y los músculos agarrotados, nos pusimos en pie cagándonos en todo el panteón en pleno:

BALROG- ¡Puto dungeon! Y encima luego habrá que volver por donde hemos venido – exclamé yo, con la misma flexibilidad en mi cuerpo que un espantapájaros-.

- ¡Que te crees tú eso! – retumbó en los muros una potente voz-.

Nos pusimos en guardia como buenamente pudimos, formando un círculo. De repente, un balrog como una catedral nos salió al paso:

- ¡Soy Genserico, el balrog conserje! ¡A ver! ¿Qué coño hacéis aquí?

- Pues buscar tesoros, caballero – dijo Segis-.

- ¡Aquí no hay nada desde hace tiempo! ¡El oro se agotó y los monstruos se fueron!

- ¿Cómo que no hay criaturas aquí? – exclamó Satur-.

- Como te lo cuento. Fíjate si es verdad, que ni siquiera llevo mi espada o mi látigo reglamentarios; tan sólo mi chuzo y mis llaves.

- Entonces, los rumores de que se habían descubierto nuevas vetas de oro…- razonó en voz alta Avelino-.

- Mentira podrida, chavalotes. Un vulgar bulo de aldeanos. Por cierto, ya que estáis aquí, podemos echar un strip-póker, ¿no? Aquí tengo la baraja. Venga, animaos, que estoy muy solo…además, luego os conduzco a la salida. Y podéis pillar tintorro en ese aljibe de ahí.

Siendo como éramos, no hizo falta que se nos convenciera, la verdad: Lucinio barajó y adelante con los faroles.

Maldita la hora en la que se nos ocurrió aceptar; el cabrón ganaba todas las apuestas:

- ¡Juajuajua! Full de ases y treses. Tus botas, enano. A pisar uvas a partir de ahora…

- ¡Jojojojo! Escalera. Tu espada, Avelino. A luchar con los puños o a escupitajos.

- ¡Jajajaja! ¡Trío de reyes! Tu armadura de cuero, Shadowalker. Oye, me gustan tus gayumbos con florecitas…

- ¡Póker de damas! Tu símbolo sagrado, clérigo; a partir de ahora, a expulsar necrófagos a base de cortes de manga…¡jojojojo!

BARAJAEra humillante. Nos levantó el malnacido todo el equipo, hasta los yesqueros y las escarpias. En paños menores y con las orejas gachas, nos dimos por vencidos y nos condujo a la salida. Cuando nos disponíamos a salir, en medio de sus carcajadas de tahúr, al meterse el juego de llaves en el bolsillo del calzón, de la manga de su cota de malla se le cayeron 4 comodines y 6 ases. Nos miramos durante una fracción de segundo y saltamos sobre él:

- ¡A por él! ¡Cabrón! ¡Tramposo!

- ¡Te vamos a apretar los huevos hasta que se te salten los ojos, timador de mierda!

- ¡Más hostias que el Netolín, vas a recibir!

Vaya paliza que le dimos, y eso que nos dio con el chuzo unos cuantos palos de los de moratón pa 2 meses. Pero al final lo dejamos medio muerto de la tunda, sangrando y molido, y recuperamos todo nuestro equipo. Salimos del dungeon y nos dirigimos a casa.

- Menudo cabrito – dijo Lucinio-, y pensar que me veía ya regresando al pueblo en tanga…

Así que ya sabéis, chicos: nunca aceptéis timbas en pleno dungeon, si no queréis que os pongan en evidencia. Hasta otra, Fot Aël S.

 

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Una aventura alucinante (y 3)

Publicado por cauron en Febrero 3, 2008

“…Cuando el combate se hallaba en un momento delicado – Lorenzo había matado a 2 sardaukar y Paulino a 3, pero hubo que lamentar la muerte de 2 fremen, Genserico y Salvio-, Poli, nuestro miedoso, tartaja y cantaor mago diplomado, lanzó un conjuro de bola de fuego contra nuestros adversarios, friendo a todos menos a Niceto el coronel, el cual salió por patas, se metió en el tóptero y despegó como si tuviera avispas en el culo. Ante tamaña demostración de torería y poder, Paulino y los demás fremen se arrodillaron:

- ¡Es el Elegido! ¡Es el Elegido! - clamaban todos-.

- ¿Có-cómo q-que el E-Elegido? - decía Poli, confundido-.

- ¡Que sí, coño! ¡Que estábamos esperando un Mesías guerrero, pa darle en su grasiento culo a Vladimir Harkonnen, el tirano que nos tiene amargaos! - clamaba Lorenzo-; ¡Y esos poderes mágicos nos revelan que eres tú!

- ¿Poli, un Mesías? ¡Del flamenco vale, pero de un planeta…! - declaró Segis, tratando de poner las cosas en su justo lugar-.

- ¡Que no que no que no! – decía yo, a voz en grito-, ¡que os estáis equivocando, amigos! ¡Poli es un buen tipo, pero de ahí a…!

- ¡Que no hay más que hablar, leñe! - cortó Paulino-, ¡Es el Kwisatz Haderach que esperábamos!

- ¿Que es el qué cojoneeees? – exclamó Lucinio, flipando como todos nosotros-.

- El Kwisatz Haderach.

- Tiene nombre de Uruk – Hai pensionista.

- Calla coño.

En los siguientes días, nos trataron a cuerpo de rey en la guarida fremen, y no digamos a Poli: estaban con él que no cagaban, vamos. Pero claro, esto tiene sus desventajas, como que el rumor se extendió como un Shai -Hulud en una tumbona de playa, y la nueva llegó a oídos enemigos.

En todo Arrakis no se hablaba de otra cosa, y el mismísimo Vladimir Harkonnen había adelgazado 12 kilos del susto. Se paseaba con la tez blanca como la nieve y pasándose compulsivamente un pañuelito por la frente, para secar el sudor frío del miedo que le provocó la noticia:

- Ya la hemos jodido con esas hienas sarnosas del desierto…los sardaukar no quieren volver a enfrentarse contra ese mago…alegan colitis epidémica o días de convenio pa no luchar…Feyd Rautha, mi sobrino, se hace el sueco cada vez que menciono el asunto…el Emperador me fríe a llamadas telefónicas pa preguntarme que qué coño pasa…las Bene Gesserit predicen una Yihad universal en nombre de un Cantaor Tartaja pa pincharme y acojonarme aún más… esto no puede seguir así. ¡A ver! ¡Todas las naves disponibles, a bombardear la zona del Sietch Tabr! ¡12.000 hombres de infantería a formar ahora mismo! ¡Nos vamos a la guerra!

EL BARON HARKONNEN

Y claro, de repente, nosotros tan tranquilos en nuestros aposentos, comenzamos a sentir que, en la superficie, estaban arrasando el terreno concienzudamente:- ¡Son los Harkonnen! ¡Habrán oído lo del Mesías y han venido con todo! ¡Están bombardeando a base de bien, pero luego temo un ataque de infantería! - decía Paulino-.

Y así fue: de pronto cesaron las explosiones, y salimos todos, armados hasta los dientes y capitaneados por Paulino y Poli, a la devastada superficie. Tras comprobar los daños, preparamos la defensa; al cuarto de hora más o menos, un imponente ejército se acercó desde el este, desplegándose en torno nuestro. Nos juramentamos solemnemente para resistir, crys en alto.

Y se armó el Belén: un furioso ataque en el que volcaron el infierno sobre nuestras posiciones. Los conjuros de Evaristo y Poli supusieron al principio una gran ayuda, pero al agotarse el número de hechizos que podían hacer, llegó el momento de la lucha cuerpo a cuerpo; y aquí, muchachos, tengo que admirar a nuestros aliados: por cada fremen que caía, morían antes media docena de harkonnen. Vaya máquinas de matar. Lo malo es que la fuerza del número se iba imponiendo, y Lorenzo nos dijo que saliéramos pitando hacia el oeste, que cubrirían nuestra retirada:

- Al oeste hay un “Seven Eleven” para aprovisionaros, y más allá un puticlub que frecuentamos, en la carretera de Tarancón del Shai- Hulud; podéis hallar ahí alojamiento para esta noche…luego, seguid hacia el oeste, hasta Villatreides de Abajo; allí estaréis seguros. ¡Partid ya!

A Poli lo abrazó y le echó un gapo a los pies, para luego darse la vuelta y combatir. Y en plena huida, mirando de vez en cuando hacia atrás para comprobar cómo estaban machacando a nuestros anfitriones y camaradas, nos sorprendió una terrible tormenta del desierto, que nos atrapó y dejó inconscientes; creímos que era el final.

Al despertar, estábamos todos en el desierto, pero no había ni rastro de batalla ni nada; vimos a lo lejos a un beduino, y le preguntamos que dónde estábamos. Su respuesta nos llenó de alivio:

- ¿Que dónde estáis? Pues a las afueras del desierto de Sind, nobles señores…

Así que habíamos vuelto a nuestro mundo, Mystara, tras vivir una de nuestras aventuras más estrafalarias y desconcertantes. Así que ya sabéis, muchachos: cuidado con las tormentas de arena, no vaya a ser que acabéis tomándoos una copa con Darth Vader o charlando de fútbol con Leto Atreides…hasta otra, Fot Aël S.

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Una aventura alucinante (2)

Publicado por cauron en Enero 29, 2008

GUSANOS DE ARENA…”En fin, tras arreglar el desaguisado, Lorenzo el Fremen cogió su baliset, Avelino su guitarra y el buen flamenco arrakeen inundó el desierto de duende y jondura:

- Al Duque lo llamaaaan Leto Cacojoneeeees…

- ¡Óle!

- ¡Arsa!

- Porque lo mató Yueeeeh, y ya no tiene obligaciooooneeeees…

- ¡Paaapi!

- ¡Ayayayay!

- ¡Quiyo!

Total, que con la juerga y el cachondeíto, se comenzó a oír un ruido retumbante, que fue a más. Los Fremen se excitaron:

- ¡Un Shai -Hulud! ¡Un Shai- Hulud!

- ¿Qué coño es eso? – dijo Lucinio-.

No hizo falta que nadie respondiera: un gusano como una plaza de Minas Tirith de ancho y más largo que un día sin pan, hizo acto de presencia. Mientras Paulino el Fremen y sus muchachos se arrodillaban, los del grupo dimos un salto, espantados, y formamos un círculo con las armas desenvainadas.

Al mismo tiempo que Lorenzo nos tranquilizaba, diciendo que era una deidad benéfica para ellos, el propio gusanazo rompió a hablar, con voz atronadora pero inteligible:

- ¡Hola, soy el Shai- Hulud de por aquí, me llamo Pepito! ¡Oye, que sigáis tocando esas bulerías cojonudas que os estábais marcando!

Dicho y hecho: de vuelta al sarao, todos dale que te pego al cante, al toque y a las palmas, con el gusano rodeándonos en un perfecto círculo de 360º mientras meneaba su inmenso cuerpo al compás. Lo malo fue que, tras un ratito, unos pájaros rarísimos, como los abejorros de mi Balshad natal pero metálicos, se aproximaron a nuestra posición.

- ¡Unos tópteros! ¡Los soldados del Emperador! ¡A cubierto!

Mientras Pepito desaparecía en un pispás bajo la arena, los Fremen nos llevaron a toda prisa tras unas rocas. Vimos aterrizar a esos tábanos gigantes, y salir soldados de dentro de ellos – cosas más raras hay que ver, por la Hidra-.

SARDAUKARS DUNE

Parecían duros y expertos, llevaban unos palos o canutos plateados en las manos, unas espadas en sus vainas y unas corazas llamativas, la verdad. Se dirigieron hacia nuestra posición, en formación de combate:

- ¡Achtung a los Fremen malditos! ¡Soy Niceto, coronel Sardaukar! ¡Rendíos, perros del desierto! ¡Somos el triple que vosotros! ¡O salís a la de 3 o abrimos fuego!

- ¡Anda y que se rinda el cabrón de tu Emperador, maricón! – gritó Paulino el líder-, ¡espera que te vamos a dar pa´l pelo!

A su señal, los Fremen, que además de los cuchillos esos raros llevaban ballestas y rudimentarios arcabuces – algo así como cañones con polvo de trueno, pero en pequeño y portátil-, hicieron una señora andanada que provocó varias bajas en los Sardanas esos, o como se llamasen; claro que ellos respondieron disparando sus canutos plateados, que resulta son como el proyectil mágico de Poli o Evaristo, pero en rojo y brillante, aunque su efecto mortal es el mismo. Total, que se montó un bochinche de 3 narices…”

CONTINUARÁ.

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Una aventura alucinante (1)

Publicado por cauron en Enero 28, 2008

Hijos míos, hay veces en las que te pilla un cambio de plano o dimensión, y las aventuras más disparatadas tienen lugar. Leed, leed…

ARENAS DE ARRAKIS (O SIND?)

Estábamos buscando un legendario tesoro nada menos que en el Muro de Fuego, el lugar más duro del gran desierto de Sind, cuando nos pilló una tormenta de arena que nos devoró sin compasión, ya que no nos dio tiempo a resguardarnos. Creímos llegada nuestra hora y, bueno, el caso es que, después de un tiempo indeterminado de no ver ni recordar nada, nos vimos en medio del desierto otra vez, todos sanos y salvos.

Tras dar gracias a todo el panteón en pleno por tamaño favor, nos pusimos de nuevo en marcha, y dimos con una pelea multitudinaria entre cantidubi de tipos vestidos de harapos- camuflaje para el desierto, hablando algo parecido al idioma de Ylaruam (arábigo), y tirándose piedras entre sí, con un furor que nos invitó a no tomar cartas en el fregao.

Tras un rato, y esto es lo más raro, se reconciliaron, se sentaron en corro y comenzaron a sacar una especie de guitarras y a cantar (muy mal, por cierto; si no llegamos a estar en pleno desierto, hubiera llovido fijo). Nos vieron, nos saludaron y nos conminaron a acercarnos:

- Venid, hombre, que no nos comemos a nadie. Bienvenidos al Sietch Tabr.

- ¿Al qué coñoooo? – replicó Segis-.

- Al Sietch Tabr de Arrakis, chavales.

- Pero si esto es el Muro de Fuego de Sind – dije yo-.

- No sé qué leches es ese lugar ni dónde está, pero esto es Arrakis, y nosotros somos los Fremen, unos de Villatreides de Abajo y otros de Villatreides de Arriba; por eso nos tirábamos piedras y nos currábamos, es parte del folklore local. Luego sacamos nuestros balisets y a reconciliarnos cantando.

- Un clásico – dijo Satur-.

LOS DE VILLATREIDES DE ARRIBA

- Bueno, y vosotros, ¿quiénes sois y de dónde salís, con esas ropas y corazas tan extrañas e inadecuadas para este clima, y esas armas tan primitivas? – preguntó Paulino, al parecer su jefe -.

- Bueno – se adelantó Evaristo, que flipaba con la situación-, somos un grupo de aventureros: Fot Aël el ladrón, Segis el Hobbit, Lucinio el enano, Satur el clérigo, Avelino el guerrero, Poli el mago y yo, Evaristo, el elfo.

- ¿Te metiste las orejas en un sacapuntas, jefe? – preguntó un gracioso, coreándole una carcajada general-.

- Soy un elfo, gañán. Luci es enano y Segis hobbit. El resto, humanos como vosotros.

- Vaya razas más novedosas y raras…bueno, permitidme el saludo de amistad – dijo Lorenzo, el lugarteniente, soltando delante de Lucinio el escupitajo al suelo de saludo y alianza Fremen-.

- Y yo me cago en tu padre y en tu madre – replicó Lucinio-.

Con lo que se produjo un amago de enfrentamiento rápidamente abortado por Evaristo y servidor. Tras tranquilizar a los Fremen, que habían sacado de entre sus atuendos unos cuchillos raros y brillantes – cris, o crys, o cras, creo que se llamaban- a la velocidad del rayo, hablé con el grupo, explicándoles que debía de ser su saludo ritual.

CONTINUARÁ.

Publicado en FOT AËL, LA SAGA "DUNE" | Etiquetado: , , , | 1 comentario

“Tesnología” punta

Publicado por cauron en Enero 26, 2008

Legolas ¿lanza que flechas?“Hijos míos, no penséis que todo se inventó ayer; también antes del Cataclismo teníamos nuestros adelantos e inventos, y no siempre hacía falta echar mano de la magia para solucionar las cosas…leed, leed el elenco de inventos del mundo Antiguo:

Chubasquero de asedio: éste tuve la fortuna de probarlo en persona, en un asalto a un castillo de orcos en Quintanilla del Hobgoblin. Consistía en un impermeable que te cubría absolutamente todo el cuerpo, incluso con careta para protegerte el rostro, y así, cuando los defensores del castillo nos arrojaban aceite hirviendo, tú ni te inmutabas, y además, el aceite se quedaba adherido a la tela en estado líquido, con lo que podías usarlo luego en las fritangas del rancho.

Flecha piraña: éste era un tipo de flecha muy usado por los nativos de zonas selváticas, y era especialmente temido, hasta el punto de que se dejó de usar, por tratados internacionales para humanizar las guerras. Si te alcanzaba uno de estos virotes, la punta no se te clavaba sin más, sino que súbitamente cobraba vida y te mordía hacia el interior de tu cuerpo, devorándote. Un arma criminal.

Catapulta de tropas: un invento más bruto que un arao, no en vano lo diseñó un equipo de ogros que eran pacientes de un manicomio de Zor, el país caótico. Estas mentes iluminadas pensaron que, en el transcurso de un combate en masa, era determinante un continuo trasiego de tropas de refresco, para poder combatir bien. ¿Solución? Enviar esos soldados lanzándolos con una catapulta, al lugar donde hicieran falta. Si caían encima del enemigo, vale, pero si no…menudos refuerzos.

Saeta marica: Un tipo de saeta – flecha disparada por una ballesta, para los profanos-, que se teledirigía mediante un sistema de detectores al ojete del objetivo. Los guerreros de Obela, que ya se conocían el percal, llevaban las cotas de malla hasta las rodillas, para evitar que estos dolorosísimos proyectiles lograran su propósito. Los que no se sabían el tema…pues eso.

Manta élfica: para hacerte invisible a todas las miradas. Claro que no siempre funcionaba bien, y se te veía el plumero. Observad lo que pasaba en este caso, (video-palantir abajo).

Castillo hinchable: en Tierras Orientales hubo una época en la que el Rey, Endelecio IV, repartió títulos nobiliarios a mansalva. Como era condición sine qua non poseer un castillo para acceder efectivamente al título, se inventaron los castillos hinchables: en 10 minutos tenías tu fortaleza con puente levadizo, almenas, dos torreones, etc. Los cocodrilos del foso eran opcionales, y la tropa y la servidumbre corrían de tu cuenta. Lo malo era si una flecha kobold se clavaba en tu castillo en algún momento, o si un orco zapador tiraba del tapón…

Así que ya veis, juventud arrogante: no nos chupábamos el dedo. Hasta otra, Fot Aël S.”

 

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¿QUIERES SABER MAS DE “STAR WARS”?

Publicado por danienlared en Enero 11, 2008

STAR WARS

¿TENEIS INTERES POR SABER QUE HAY MAS ALLA DE LOS 6 EPISODIOS DE LA SAGA DE GEORGE LUCAS? ¿QUE PASO CON HAN SOLO Y LEIA TRAS LA BATALLA DE ENDOR? ¿Y CON LUKE? ¿VOLVIERON AL ATAQUE LOS SITH?…PARA LOS QUE QUIERAN SABER MAS DE “STAR WARS”, EL BUEN BLOG AMIGO “LA INTENTONA” (click para verlo!), ESTA EN SU SECCION ESPECIALIZADA SOBRE LA SAGA LLAMADA “LA ESPADA DE LUZ“, COLGANDO MUCHISIMO CONTENIDO DE ESAS ZONAS OSCURAS QUE NO CONOCEMOS DE AQUELLA GALAXIA “muy, muy lejana”…MERECE UN VISTAZO, SOBRE TODO LO ULTIMO, EL PRODUCTO DE LOS ARRUMACOS DE LA FOTO ENTRE HAN SOLO Y LEIA. ¿QUEREIS CONOCER LA HISTORIA DE SUS HIJOS?. PUES CLICK EN EL ENLACE “y que la fuerza os acompañe…”

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Feliz Navidad con música y todo

Publicado por cauron en Diciembre 26, 2007

De parte de vuestro yayo favorito, curtido en mil y un dungeons, os deseo unas felices fiestas a todos, y también de parte de Avelino, de Segis, de Satur, de Poli, de Evaristo, de Lucinio, de mi difunta mujer Lutgarda, de mis hijos, de Crisóstomo el bugbear, de Sauron (Oscuro Martínez) señor de Mordor, de mi caballo parlante Urano, de Paneque el minotauro, de Filomeno el ninja, del dragón azul Edgardo Saúl (de la Pampa Rica), de Domiciano Díaz “El Perrenque”, de Gandalf el cantaor, de Saruman el Blanco, de Ignacio el bugbear alcalde de Mazarulleque del Balrog, de Valeriano el alcalde de Antequera del Nazgûl, de Acisclo el general de Villapanete de los Kobolds, de Marcelinho el bandido, de Herculano Balhesta e Lança Matadragôes de Teixeiras, de Sisebuto el Cíclope, de Baldomero el Troll chapero, de Cipriano el dueño de la taberna El Trasgo Sarasa, de Dámaso el balrog cantaor flamenco, y un largo etcétera…FELICES PASCUAS MAJETES.

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Crónica navideña

Publicado por cauron en Diciembre 21, 2007

Hijos míos, hay veces en las que se te cruza gente muy, muy extraña, por esos caminos de Ilúvatar…leed, leed…
EL GRUPO DE FOT AEL

Nos hallábamos en medio de una llanura nevada, de vuelta de un dungeon en donde habíamos logrado hacernos con algunas cosas valiosas, sobre nuestros caballos y buscando un lugar calentito donde resguardarnos, ya que hacía un frío de castigo. Evaristo, elfo ducho en guiarse por medio de las estrellas y las constelaciones, aprovechó que la noche estaba clara para observar el firmamento:

-Ese cometa nos guía por buen camino…probablemente hallemos refugio en algún sitio si la seguimos.

En efecto, al poco rato hallamos una alquería. Tiritando por el frío, llamamos a la puerta, y nos salió un humano rechoncho y sonriente:

- Alojamiento dentro de la casa no tengo, pero si quieren pueden pernoctar en el cobertizo. Hay paja, chimenea y leña, alfalfa para los caballos…por 4 monedas de oro por barba tienen un Bed & Breakfast.

- Hecho, pollo – dijo Segis- aquí está la guita.

El lugar era acogedor, sin duda. Tras encender un buen fuego, nos acomodamos y, la verdad sea dicha, estábamos como reyes. En esto, llaman a la puerta, y Avelino abre; aparecen tres individuos, dos de piel blanca y uno de piel negra, con indumentaria de grandes señores y montados en camellos.

- Buenas noches, honorables señores; me llamo Su Majestad Melchor, y éstos son Gaspar y Baltasar, otros dos monarcas. Buscamos un portal por aquí cerca, para adorar a un niño recién nacido que será un rey de reyes…¿No estará aquí, no?.

- Pues va a ser que no. No hay bebés aquí, ni tampoco mujeres, por desgracia. Pero oigan, ¿no quieren compartir una comida caliente con nosotros, nobles señores?.

Se miraron un momento entre ellos, y acabaron por aceptar. Tras acomodar a sus camellos junto a nuestros caballos, se reunieron con nosotros, recibiendo una cordial bienvenida; Lucinio, el peor cocinero del mundo, estaba preparando un guiso de mondongo aún menos comestible que los que me preparaba mi Lutgarda, pero el caso era comer caliente, ya que hacía un frío de bigotes.

-Y bueno, dicen ustedes que son reyes, pero entonces…¿cómo no traen escolta ni séquito? – preguntó Satur-.

- Bueno - replicó Gaspar, el de barba oscura-, lo de reyes es para ligar. En realidad, somos astrólogos y adivinos.

- ¿A-adivinos? – exclamó Poli- ¿L-leen u-ustedes el fu-futuro?

- Así es, mi tartaja amigo. Si quieres te hago una predicción…

LOS LADRONES REYES MAGOS?

El caso es que, entre la infame sopa de Luci, el calor del fuego y el interés que habían despertado en nosotros con lo de los vaticinios, la atmósfera se animó y acabamos vaciando los odres y petacas disponibles. En un momento dado, mientras Baltasar y Gaspar confraternizaban con nosotros, en duelos de vasitos de licor o en arrancarse por soleares, Melchor se excusó, diciendo que iba a mear. No hicimos mayor caso, pero de pronto, tras volver de aliviarse, le entró una súbita prisa:

- Bueno, Gaspar, Baltasar; hemos de marchar ya a adorar al niño elegido…gracias por vuestra estupenda hospitalidad, nobles amigos.

- ¿A qué viene ese apremio, chavalote? – preguntó extrañado Baltasar a su colega de blanca barba-, aquí se está muy bien y, además, no tenemos presentes para el bebé…espérate a mañana, y compraremos primero algo para ofrecerle.

- Tiene razón, Melchor – intervino Gaspar-, aguarda al alba, por lo menos, que mira qué frío hace ahí afuera.

- ¡Que no, coño! ¡Que nos vamos de aquí a la de ya! ¡Gracias por todo, señores, os deseamos lo mejor!.

Por no organizarla, los otros dos se levantaron, fastidiados y entristecidos, y se despidieron con disgusto; la situación era muy violenta, así que Evaristo y yo, los miembros del grupo con más mano izquierda, replicamos cortésmente y con delicadeza, deseándoles un buen viaje. Lo malo es que, debido a esta súbita espantá, la farra se enfrió sin remedio, y decidimos arrebujarnos dentro de nuestros sacos de dormir y a roncar se ha dicho.

Cuando despertamos la mañana estaba ya avanzada. El dueño de la alquería pasó un momento con un carrito, sobre el que se hallaban unos apetitosos desayunos. Tras reponer fuerzas a dos carrillos, comenzamos a liar el petate y a ensillar los caballos para largarnos. De pronto, un extrañado Lucinio dijo:

- Oye, Fotito, Satur, Segis, ¿dónde coño dejásteis el oro, el incienso y la mirra que obtuvimos del combate con aquellos kobolds, en el dungeon?.

- Estaban ahí, en las alforjas de Urano, ¿no? -dije yo-.

- Aquí no hay nada, chaval – respondió Luci, con el ceño fruncido-, Urano, ¿no habrás…?.

- Ni de coña -replicó mi caballo parlante-.

- ¿El posadero, al traernos el desayuno…? - inquirió Segis-.

- No - cortó Avelino-, no le quité el ojo de encima, y ni siquiera se acercó a las alforjas.

- Pues…pues…oye, ¿no os acordáis de que el de la barba blanca, Melchor, creo recordar, se levantó a mear y luego, al volver, le entraron las prisas para largarse? – dijo Evaristo-.

- ¡Qué cabrón! - exclamamos todos al unísono.

- ¡Menudos videntes! - declaró Satur-.

- ¡Y encima dándoselas de reyes! – añadió Lucinio-.

- Nos han tomado el pelo de mala manera…son más ladrones que yo mismo – dije, cabreado por nuestra ingenuidad-.

Así que ya sabéis, muchachos: desconfiad de los extraños que os traten con cordialidad; casi nunca es oro lo que reluce…
Hasta otra, Fot Aël S.

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En el dungeon-ambulatorio

Publicado por cauron en Diciembre 6, 2007

d&d

“Bueno, hijos míos, hay veces en las que uno de los compañeros ha sido herido de gravedad, y hay que interrumpir la aventura para que reciba ayuda médica…leed, leed:

Estábamos en un dungeon de Oon, antes del Cataclismo; tan sólo nos habíamos animado Evaristo, Lucinio y yo, ya que el resto del grupo tenía otros compromisos y no vinieron. Era un dungeon pequeño, facilito por lo que nos habían dicho, y bueno, pa sacarse unas pesetillas de más poniéndole la cara del revés a un par de kobolds…

¡Sí, sí! ¡Eso nos creímos! Al poco de penetrar en la red de pasillos, nos sorprendió un señor bugbear con cara de que le debíamos dinero. Lucha cuerpo a cuerpo al canto, pero el cabrito era todo un experto y sorteaba nuestras acometidas con mucha destreza. Al final, Evaristo le hirió mortalmente en el cuello, pero el bugbear “murió matando”, y le dejó al pobre Lucinio un recuerdo en el brazo derecho, su brazo hábil.

La herida sangraba profusamente, y Luci nos espetó:

- Bueno, ¿a qué esperáis? ¡Venga ya esa poción de curación!

- Yo no las tengo – dijo Evaristo, mientras se palpaba los bolsillos-, las debes de tener tú, Fotito…

- De eso nada. ¿No recuerdas que le pagamos la última ronda de cerveza al posadero, con las pociones curativas, porque no nos quedaba un ochavo en el zurrón?

- Pues la hemos hecho buena…¡a ver, Lucinio! ¡Te vamos a llevar al ambulatorio del pueblo! ¡A ver!

enano lucinio

Así que la aventura a tomar por saco, y además a cargar con Lucinio, que no era una sílfide precisamente. Además, se pasó todo el camino insultando al bugbear muerto por haberle herido, con los más gruesos tacos del idioma común. Como se suele decir en castellano, “se puso a insultar que la Corte Celestial subía y bajaba”.

Así que llegamos al lugar, y la herida de Luci que sigue sangrando cual gorrino en la matanza. Nos atiende el enfermero de guardia, Filiberto, un clérigo mulato que nos dijo, ceceando:

- Mala pinta tiene ezo zeñorez…. pareze que la herida pozee algún tipo de veneno anticoagulante, o algo azí…al doctor ahora mizmo o no lo cuenta.

Nos dio un volante de emergencia y pa la consulta del Dr. Isaías Gorgojo (que a tu trancazo no le quita ojo), un enano viejuno, forzudo y malencarado, tipo Lucinio, vamos. Al ir con un pase de emergencia, tuvimos que soportar los improperios de todos los yayos que se hallaban esperando su turno en los bancos. Mientras el enfermero trataba de aplacar los ánimos de la pensionista plebe, nosotros pasamos a la estancia como un rayo.

- ¡Hombre, un paisano de la Montaña del Hierro! ¿Qué te ha pasao, chavalín?

- Una herida con veneno, doctor Gorgojo – dije yo-.

- Vamos a ver eso.

Al cabo de un rato, aplicando conjurillos, hilo de sutura, mejunjes varios, antídotos antiveneno y varias peticiones de silencio a Lucinio, que seguía cagándose en todo lo que se movía, dijo el doctor:

- Pues salvarás el pellejo paisano…pero para estar más seguro, te pondré la antitetánica; nunca se sabe…

Y Lucinio, que le tenía a las agujas un pánico cerval, palideció de miedo y preguntó:

- ¿Es que me va a pinchar, doctor?

- Ya ves, chavalote.

- ¡Ah, nonononono! ¡Eso sí que no!- gritó Luci, revolviéndose en la camilla-.

- ¡Estése quieto, coño! ¡A ver, ustedes – nos dijo Gorgojo-, inmovilicen al paciente, si me hacen el favor!

Pero Lucinio estaba fuera de sí, y cuando fui a cogerle me metió un puñetazo en la mandíbula que aún hoy me molesta a veces al masticar. Nuestro enano, genio y figura, salió corriendo en gayumbos de la consulta, como alma que lleva el diablo, mientras Gorgojo – con la jeringuilla en la mano-, Evaristo, Filiberto y servidor de ustedes corríamos tras él por los pasillos de la casa de socorro.

agujas!!!- ¡A él! ¡Que no escape! – gritaba Gorgojo-.

- ¡Zerrad laz puertaz guahiroz! – exclamó Filiberto el mulato a los seguratas ogros del vestíbulo-.

En esto, Evaristo frenó en seco, se concentró y pronunció un conjuro de cerradura mágica sobre las puertas del ambulatorio, justo cuando un aterrorizado Lucinio se abalanzaba sobre ellas para escapar. ¿Resultado? Las puertas se cerraron de golpe y nuestro enano se dio de narices contra los cristales de las mismas, que por cierto no sé cómo no se rompieron. Aprovechando que Luci quedó atontolinao del bofetón, entre todos lo inmovilizamos y Gorgojo le puso en el peludo pompis una cumplida banderilla antitetánica.

-¡Aaaaaay, cabrones! ¡Me cago en todos vosotros!

En fin, que hay que tener en cuenta, muchachos, que hay que llevar siempre un clérigo en el grupo, para evitar excursiones no deseadas a los ambulatorios. Eso y unas pociones curativas no canjeables por cerveza…hasta otra. ” Fot Aël S.

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