Archivo de la categoría: FOT AËL

Las cosas del Güelo: ¿Qué pasa con nuestras pensiones, chorizo?

Hijos míos, hasta los abuelos podemos a veces dar lecciones en cosas que se supone son sólo para jóvenes…aunque éstos yayos en concreto eran un tanto especiales. Leed, leed…

En mi ciudad, Balshad, capital del reino de Grendopolán, existía el Instituto de Santa Adelaida de Thargelion, una residencia de ancianos malignos, es decir, un asilo para famosos muertos-vivientes que ya estuvieran jubilados. Las monjitas guerreras de la Orden de Tran cuidaban de ellos, se llevaban una pequeñísima parte del presupuesto municipal, y los abuelos admitían visitas de cualquiera para contarle sus batallitas y dar consejos a los aventureros noveles. Sigue leyendo

Las cosas del Güelo: Juicio sumarísimo

Hijos míos, hay cierta personalidad relevante en el mundo real que parece ser que ha metido la mano en el cofre del tesoro, y se ha montado una…¡eso no es nada, os lo digo de primera mano! Leed, leed

Estábamos de aventuras en el dominio de Carnax, un inhóspito y terrible territorio sin ley al noreste de Robbren, poblado de poderosas tribus orcas. Las cosas andaban realmente mal: estábamos huyendo de un nutrido grupo de enemigos, que rodearon la falda de la colina en cuya cima nos hallábamos. Sigue leyendo

Las cosas de Güelo: 1.000.000 de…buenos deseos

Hijos míos, ésta bitácora ha cumplido su visita número un millón, así que…leed, leed

-Oye, Lucinio, ¿dónde está el cava de Oon que conseguimos en el dungeon ése del caudillo kobold?

-¿Y yo qué sé, Fot Aël? ¡Poli! ¿Sabes tú algo?

- Pu-pues no-no lo he-he visto, Lucinio. ¡Sa-Satur!

- ¡Un poco de paciencia, hombre! ¡Que estoy bendiciendo las botellas! ¡Segis! ¡Pon el mantel de hule que llevamos en las aventuras, el de los cuadros escoceses!… Sigue leyendo

Las cosas del Güelo: Cierta espada…

Hijos míos, ahora que en el mundo real estáis de elecciones, yo os recomiendo el voto a cierto camarada de aventuras que…leed, leed

Andábamos por los territorios ánglicos de Bellayne, más perdidos que un gigante del hielo en el desierto de Ylaruam; estábamos de aventura espontánea, es decir, sin cumplir ningún encargo y tentando a la suerte motu proprio. Pero el caso es que nos desorientamos en lo profundo de un bosque, sin saber qué hacer. Sigue leyendo

Las cosas del Güelo: La boda del miedo

Hijos míos, ni Halloween, ni Drácula, ni necrófagos, ni wraiths, ni momias, ni espectros, ni wights, ni pamplinas; nuestro grupo se las tuvo que ver contra la más terrible de los muertos vivientes de Mystaraleed, leed…

Nos hallábamos en Oon capital, una coqueta ciudad del centro de la Tierra Media, atendiendo una citación de parte del clérigo Sisebuto Mazanegra, a la sazón alcalde de la localidad. Parecía asunto de monto, y vaya si lo fue. Despachamos con él en la Casa Consistorial… Sigue leyendo

Las cosas de Güelo: El cojín pedorro de Glantri

Hijos míos, a veces las cosas que consideramos vulgares y sin valor pueden ser de mucha utilidad en plenas correrías…aunque den lugar a situaciones disparatadas. Leed, leed

Era el año 6 después del Cataclismo; estábamos, por primera vez en nuestras arrastradas vidas, en los Principados de Glantri. Este país era (y es) una magocracia, lo dirige un rey elegido por un gabinete de príncipes hechiceros. Los clérigos y los magos son tan corrientes como las monedas, y sin duda es una de las naciones más influyentes del continente de Brun. Sigue leyendo