Archivo de la categoría: EL LIBRO GORDO

“Roller Ball Asesino”, parte y IV

Las reglas se derrumban una vez más. En el partido de Tokio, descubrimos que habrá tres de esas bolas alargadas y deformes en juego en todo momento.

Algunos de nuestros jugadores más experimentados tienen miedo a salir a la pista. Después, tras ser coaccionados y amenazados, finalmente dan su consentimiento para unirse a la corriente, pero fingiendo lesiones siempre que pueden y tumbandose en la pista como conejos. En cuanto a mí, juego con mayor abandono que nunca, devolviendole a la gente lo que pago con su dinero. Mientras los patinadores de Tokio miran por encima del hombro en busca de las bolas, les golpeo con fuerza, y cuando andan buscandome, pobres diablos, es la pelota la que les saca del partido. Sigue leyendo

“Roller Ball Asesino”, parte III

Hacia mediados de temporada, cuando veo al Sr. Bartholemew de nuevo, ha sido destituido como director ejecutivo de ENERGÍA. Sigue siendo muy importante, pero carece de alguna de sus antiguas certezas, su estado de ánimo es un reflejo, por lo que decido aprovechar esta oportunidad para hablar de lo que me está intrigando. Sigue leyendo

“Roller Ball Asesino”, parte II

Qué mas podria querer, me pregunto a mi mismo, excepto, posiblemente, más conocimiento?.

Conozco la historia reciente -que prácticamente todos y cada uno recordamos- y cómo las guerras corporativas terminaron, estableciendo asi las Seis Grandes: ENERGIA, TRANSPORTE, ALIMENTACION, HOGAR, SERVICIOS y LUJO. A veces me olvido quien dirige que -por ejemplo, ahora que las universidades son dirigidas por las Seis Grandes (y dotan de un sistema de cantera al Roller Ball Asesino), cual de ellas dirige las universidades?. SERVICIOS o LUJO?. Musica es una de nuestras mayores industrias, pero no puedo recordar quien la administra. La investigación de narcóticos esta ahora bajo ALIMENTACION, eso lo sé, aunque antes solía estar en LUJO. Sigue leyendo

“Roller Ball Asesino”, parte I

El juego, el juego: ahi vamos otra vez. Toda la gloria a él, todo lo que soy y tengo es gracias al Roller Ball Asesino.

Nuestro equipo forma en una fila de veinte en señal de saludo al himno de la Corporación que toca la banda. Vemos la pista ovalada de madera dura que nos ofrece la recompensa del caos: cincuenta metros de longitud, treinta metros en los extremos, de gran inclinación, y en la parte superior de los muros estan los cañones que disparan esas frenéticas bolas de nueve kilos -similares a esas con las que se juega a los bolos, hechas de ebonita- a velocidades de más de 1300 kilometros por hora. Las bolas ruedan alrededor de la pista, desacelerando poco a poco y cayendo con la disminución de la fuerza centrífuga, y si la bola se va fuera o un jugador marca, otra bola es disparada. Aquí estamos, nuestro equipo: diez patinadores, cinco motoristas, cinco corredores (o bateadores). Mientras suena el himno, permanecemos firmes y en tension; ochenta mil espectadores se sientan en las gradas y otros dos mil millones de espectadores en todo el mundo observan fijamente como apretamos las mandíbulas en la multi-visión. Sigue leyendo

“Choque de Reyes” (Davos y Melisandre)

“La otra vez, lo que traia a Bastion de las Tormentas era la vida, vida en forma de cebollas. Esta vez es la muerte, en forma de Melisandre de Asshai”. Dieciseis años antes, las velas habian crujido y restallado con cada cambio del viento, hasta que las arrio y siguio avanzando con los remos acolchados. Aun asi, habia tenido el corazon en la garganta. Pero los hombres de las galeras de Redwyne habian bajado la guardia hacia tiempo, y consiguio pasar a traves del cordon que formaban con la suavidad de una seda negra. En esta ocasion, los unicos barcos que se divisaban eran los de Stannis, y el unico peligro podia proceder de los vigilantes en los muros del castillo. Y pese a todo, Davos estaba tenso como la cuerda de un arco. Sigue leyendo

“El puente de los Asesinos” de Arturo Perez-Reverte

-Tres dias, dijo el sicario. Despues podremos volver a nuestros asuntos. Parecia la simple expresion en voz alta de un pensamiento. O quiza la intencion de una amenaza, mas que la amenaza misma. La apariencia de Malatesta era tan siniestra como de costumbre: la luz moribunda de la antorcha cercana silueteaba en negro rojizo la capa sobre los hombros y el ala ancha del sombrero, dejando sus facciones en la oscuridad. -Os veo muy seguro de salir con bien de esa misa de gallo, dijo Alatriste. Sono la risa chirriante del italiano. El viejo crujido seco, gutural. -No es tan dificil…en realidad es asombrosamente facil. De esas cosas que, por simples, a nadie se le ocurre que pueda hacerse. Hasta que llega alguien y las haceSigue leyendo